Rodolfo Lovera, productor de la región de Natalio, departamento de Itapúa, trabaja junto a su familia en la agricultura y en esta edición de Revista Productiva nos habla del proceso que vivió como responsable del manejo agronómico del Establecimiento Agrícola y Ganadera Santa Librada S.A. “Rody” -como se lo conoce- hoy apunta a seguir consolidando el crecimiento de la empresa familiar y a sumar nuevos emprendimientos en su haber.
Ficha personal
Rodolfo Fabián Lovera Moreno es ingeniero agrónomo y tiene el desafío de llevar adelante, junto a su padre y hermanos, en Natalio, Itapúa, el manejo agronómico de la empresa familiar Establecimiento Agrícola y Ganadera Santa Librada S.A.
Así también, junto a su hermano, Alberto Lovera, constituyó Lovera Farmer, una empresa proveedora de insumos agrícolas en la región sur.
Joven, emprendedor y estudioso de las afecciones que sufre la producción agrícola, siempre está en busca de constante capacitación para asumir los desafíos que enfrenta el campo.
Gracias por recibirnos, ingeniero. Para arrancar, comentanos sobre tu familia. ¿Cómo se compone? ¿Mamá, papá, hermanos? ¿Y cómo fue esa parte inicial de tu vida?
Gracias a ustedes por visitarnos. Bueno, yo soy, digamos, el menor de todos los hermanos. Tengo a mi hermana Patricia, que es la mayor. Después venimos Alberto, Silvia y yo. Prácticamente, desde mis primeros recuerdos consumí lo que es el trabajo del campo. Mi padre y mi familia ya están hace 50 años acá en la zona de Natalio. En su momento había arrancado con el cultivo de zanahorias, hortalizas, compraventa de granos y después se dedicó al cultivo, al acopio, para convertirse en lo que hoy en día es el Establecimiento Santa Librada.
Desde pequeño venía aquí con la familia para pasar la Semana Santa, vacaciones, Día del Trabajador. O sea, tengo muy gratos recuerdos de lo que era la agricultura, la parte forestal y ganadería en esos tiempos. Entonces, creo que siempre de chico consumí el agro paraguayo.
¿Y qué recordás de tu etapa escolar? ¿Eras buen alumno? ¿Eras cabezudo?
Realmente, creo que era buen alumno. Mi mamá era docente, ahora jubilada, siempre, fue buena, pero muy estricta con el tema del estudio. Creo que también, como mi papá, por ser agricultor, por ese trabajo que por ahí muchas veces no podía estar tanto en casa, ella cumplía muchas veces el rol de mamá y papá y creo que le salió bastante bien. También me gustó estudiar, siempre fui abanderado y tuve un buen promedio en la parte escolar.
Al terminar el colegio ¿ya sabías que querías seguir Agronomía?
Y, realmente, yo quería ser doctor primero. Así que hasta los 13 o 14 años siempre me veía más por ese lado. Después, digamos, cuando solía venir a quedarme todos los veranos acá en el campo, a consumir más, a pasar más tiempo con mi papá y mi hermano, terminé por convencerme. Allí opté por la carrera de Agronomía y ahí si se volvió mi pasión.
¿Cómo se dio ese proceso? ¿Tomaste la decisión ya en forma independiente? ¿Consultaste un poco con tus padres?
Consulté, realmente, con mi papá, con mi hermano, por el hecho de que todavía no teníamos un ingeniero agrónomo en la familia. Como dicen, mi papá ya era ingeniero agrónomo de la vida, de la experiencia, porque realmente tenía mucha experiencia, pero todavía no teníamos a alguien en la familia que tenía ese título. Entonces, a mí me pareció interesante ir por esa parte académica y poder de ese lado ayudar también a mi familia.
Venir a trabajar y ser parte de una transición, pasando de una generación que desarrolló a través de la fuerza y el sacrificio el campo, a llegar a esta era de la tecnología, de innovación, ¿cómo profesional cómo observás este escenario que se vive en la empresa familiar?
Sí, yo creo que es una transición más dura, pero creo que me la facilitó mucho mi hermano, que ya estaba más años atrás encabezando el proyecto. Creo que él sí con mi papá por ahí tuvo más esa transición de ver nueva tecnología, de experimentar realmente ese cambio. Y después creo que cuando yo vine ya me facilitó un poco las cosas. Siempre ellos me dieron el espacio para probar, para ver, para mostrar qué cosas podíamos cambiar y qué no. Como le digo a la mayoría: el productor quiere que uno demuestre las cosas. Por ahí muchas veces tenemos las herramientas, están las cosas nuevas, pero él tiene que palpar con el costo-beneficio, o sea, tiene que convencerse realmente de la ventaja en el campo.
¿Cuáles son los valores más importantes que te transmitieron en la familia?
La honestidad y la perseverancia. Creo que esos dos valores me transmitieron y los aplico en mi vida.
¿Cuál fue el momento más difícil y el más feliz que tuviste en tu vida?
Creo que momentos felices siempre hay, porque, digamos, al estar acá con la familia, compartir es algo muy bueno. Y momentos difíciles también siempre hay, sobre todo en años difíciles como de bajos precios, sequía, heladas, o sea en el agro siempre hay golpes fuertes.
¿Qué te dio la agricultura en general?
Me dio muchísima experiencia y fortaleza. Poder compartir con mi familia, amistades, conocidos, con todo el equipo, con toda la gente es gratificante. Tengo la dicha de poder compartir realmente con grandes personas, un gran equipo que te ayuda y te motiva para seguir adelante.
¿Tenés sueños por cumplir?
Tengo muchos sueños, como te digo, soy joven todavía y la idea es poder fortalecer cada vez más lo que es el establecimiento Santa Librada y Lovera Farmer. Hay por ahí otros proyectos también que están más pequeños, pero que están en mente.
¿Y, justamente, dónde te ves de aquí a 10 o 15 años?
Espero verme acá. Para nosotros esta es nuestra casa, es nuestro lugar. Pienso tener una empresa más sólida, pensando en sobrellevar mejor los años un poco difíciles, sumar más experiencia en la empresa de insumos, teniendo más participación en el mercado. Entonces, yo creo que mi sueño, por un lado, está en fortalecer lo que ya tenemos y, por otro lado, tenemos cosas nuevas también que están en proyecto.
¿Cuál es tu proyección en el mundo profesional?
Me recibí de ingeniero agrónomo en el 2016. Ahora estoy terminando una Maestría en Protección de Cultivos en la Universidad Nacional de Itapúa, de la cual ya estamos en proceso de tesis. Entonces, si Dios permite, este fin de año ya sería Máster en Protección de Cultivos. Y la idea, si por ahí hay posibilidad, es hacer un doctorado algún día, esa sería una meta.
Mensaje final
A nuestros colaboradores, muchas gracias por el acompañamiento y por el esfuerzo.
A mis padres y a mi familia, eternamente agradecido por todo el apoyo que me brindaron en este tiempo; por abrirme las puertas, por darme las herramientas para poder trabajar y desarrollarme como persona.
A los colegas productores les digo que debemos cuidar en lo máximo el ambiente, el costo de producción y apuntar siempre a usar buenas tecnologías.
A la gente en general, Paraguay tiene en la agricultura una oportunidad de seguir trascendiendo. Antes había mucho prejuicio, pero con la información se va disipando todo esto. Tenemos que seguir trabajando para exponer mejor nuestro trabajo y mostrarle al mundo que producimos alimentos en armonía con el ambiente.
[Entrevista publicada en la edición 129 de Revista Productiva, páginas 16 y 17]
[Foto: Rodolfo Lovera / Revista Productiva]