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Cooperativa Volendam: 25 años apostando por la producción forestal

La Cooperativa Volendam inició sus actividades forestales en el año 2001, luego fue creciendo con la incorporación de tecnología, genética y un sistema productivo, como el silvopastoril, que se adecuó a las actividades tradicionales de la zona; hoy en día cuenta con una superficie de plantaciones forestales de 1500 hectáreas, además de una planta impregnadora y una carpintería, que le da valor agregado a la materia prima, destacó en Nación Productiva el Ing. Agr. Norbert Weichselberger, coordinador del Servicio de Asistencia Técnica de la entidad, durante la antesala de la V Jornada Técnica Forestal, que se desarrollará el 8 de octubre, en el Salón Auditorio de la institución.   La Cooperativa Volendam arrancó sus actividades forestales en el año 2001, siendo una de las primeras cooperativas junto a Colonias Unidas que a apostó por el rubro, sin muchas experiencias ni tecnologías, motivada, principalmente, por cuestiones ambientales antes que retornos económicos, explicó Norbert Weichselberger en el agroclásico de los domingos, que tuvo como tema principal “Vuelo Forestal: el despertar de un gigante”, ocasión en la que se abordó el desarrollo de la V Jornada Técnica Volendam, que se realizará el próximo 8 de octubre y que aglutinará a toda la cadena de valor de la madera en esta región productiva del país.   En el año 2010, con la aparición de los clones de eucalipto y con la tecnología disponible para el productor, surgió el enfoque económico. A partir de ahí se buscó un sistema de producción adaptable a las actividades de los productores de la cooperativa, donde en 2015 se introdujo el modelo silvopastoril.   “Esa idea trajimos de Misiones, Argentina, donde existen muchos sistemas y la gente está muy abierta también; nosotros nos tomamos esa dedicación, implementamos y le mostramos a otra gente también”, manifestó.   El profesional señaló que en el 2018 surgió la oportunidad de realizar un proyecto con la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ), que calificó como un factor disparador de la inversión en la industria. “Volendam hoy día tiene una industria impregnadora, además de una pequeña carpintería donde se están desarrollando productos. Fue un periodo largo de muchos aprendizajes, pero abriendo la puerta para que todos puedan ver los resultados”, resaltó.   Explicó que, actualmente, los socios de la cooperativa cuentan con 1500 hectáreas, una superficie que se mantiene hace unos años, principalmente por las complicaciones climáticas. “En el caso de Volendam, hay que decir que no son solamente forestales, sino agropecuarios y como los cuatro últimos años fueron bastante difíciles no se plantó mucho. Estamos con esas 1500 hectáreas y el desafío ahora es ver y seguir creciendo con el modelo desarrollado”, manifestó.   Weichselberger resaltó que la planta impregnadora está funcionando desde antes de la pandemia, con años difíciles durante ese periodo, pero que después el negocio fue recuperándose con la producción de postes y columnas de eucalipto impregnados, principalmente, además de maderas acerradas impregnadas como balancines. También la industria ayuda a vender madera laminable del productor socio, realizando un servicio de intermediación.   “Fueron años de aprendizaje, hoy estamos bastante bien posicionados, existen unas cinco impregnadoras en el Paraguay, nosotros estamos ahí arriba en cuanto a volumen de ventas. El año pasado cerramos con un volumen de USD 750 mil de facturación”, afirmó.   Agregó que este año ya fueron comercializados entre postes y columnas de 450 a 480 m3. “Básicamente, lo que hace la impregnadora es comprar la materia prima del socio y realiza el tratamiento en la fábrica y lleva al cliente final, según la demanda del mercado”, comentó. Destacó que uno de los principales puntos de venta es el Chaco con el crecimiento de la agricultura y la electrificación.   “En realidad, también se tuvo que hacer desarrollo del mercado; como la madera impregnada era muy incipiente había que formar clientela e informar y capacitar, buscar diferentes aplicaciones, a tal punto que hoy los horticultores, por ejemplo, son muy buenos clientes y eso al inicio no era así”, acotó y agregó que el mercado está en desarrollo con números positivos, pero con un potencial de crecimiento muy grande todavía.   [Foto: Ing. Agr. Norbert Weichselberger / Productiva C&M]  

La Cooperativa Volendam inició sus actividades forestales en el año 2001, luego fue creciendo con la incorporación de tecnología, genética y un sistema productivo, como el silvopastoril, que se adecuó a las actividades tradicionales de la zona; hoy en día cuenta con una superficie de plantaciones forestales de 1500 hectáreas, además de una planta impregnadora y una carpintería, que le da valor agregado a la materia prima, destacó en Nación Productiva el Ing. Agr. Norbert Weichselberger, coordinador del Servicio de Asistencia Técnica de la entidad, durante la antesala de la V Jornada Técnica Forestal, que se desarrollará el 8 de octubre, en el Salón Auditorio de la institución.

 

La Cooperativa Volendam arrancó sus actividades forestales en el año 2001, siendo una de las primeras cooperativas junto a Colonias Unidas que a apostó por el rubro, sin muchas experiencias ni tecnologías, motivada, principalmente, por cuestiones ambientales antes que retornos económicos, explicó Norbert Weichselberger en el agroclásico de los domingos, que tuvo como tema principal “Vuelo Forestal: el despertar de un gigante”, ocasión en la que se abordó el desarrollo de la V Jornada Técnica Volendam, que se realizará el próximo 8 de octubre y que aglutinará a toda la cadena de valor de la madera en esta región productiva del país.

 

En el año 2010, con la aparición de los clones de eucalipto y con la tecnología disponible para el productor, surgió el enfoque económico. A partir de ahí se buscó un sistema de producción adaptable a las actividades de los productores de la cooperativa, donde en 2015 se introdujo el modelo silvopastoril.

 

“Esa idea trajimos de Misiones, Argentina, donde existen muchos sistemas y la gente está muy abierta también; nosotros nos tomamos esa dedicación, implementamos y le mostramos a otra gente también”, manifestó.

 

El profesional señaló que en el 2018 surgió la oportunidad de realizar un proyecto con la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ), que calificó como un factor disparador de la inversión en la industria. “Volendam hoy día tiene una industria impregnadora, además de una pequeña carpintería donde se están desarrollando productos. Fue un periodo largo de muchos aprendizajes, pero abriendo la puerta para que todos puedan ver los resultados”, resaltó.

 

Explicó que, actualmente, los socios de la cooperativa cuentan con 1500 hectáreas, una superficie que se mantiene hace unos años, principalmente por las complicaciones climáticas. “En el caso de Volendam, hay que decir que no son solamente forestales, sino agropecuarios y como los cuatro últimos años fueron bastante difíciles no se plantó mucho. Estamos con esas 1500 hectáreas y el desafío ahora es ver y seguir creciendo con el modelo desarrollado”, manifestó.

 

Weichselberger resaltó que la planta impregnadora está funcionando desde antes de la pandemia, con años difíciles durante ese periodo, pero que después el negocio fue recuperándose con la producción de postes y columnas de eucalipto impregnados, principalmente, además de maderas acerradas impregnadas como balancines. También la industria ayuda a vender madera laminable del productor socio, realizando un servicio de intermediación.

 

“Fueron años de aprendizaje, hoy estamos bastante bien posicionados, existen unas cinco impregnadoras en el Paraguay, nosotros estamos ahí arriba en cuanto a volumen de ventas. El año pasado cerramos con un volumen de USD 750 mil de facturación”, afirmó.

 

Agregó que este año ya fueron comercializados entre postes y columnas de 450 a 480 m3. “Básicamente, lo que hace la impregnadora es comprar la materia prima del socio y realiza el tratamiento en la fábrica y lleva al cliente final, según la demanda del mercado”, comentó. Destacó que uno de los principales puntos de venta es el Chaco con el crecimiento de la agricultura y la electrificación.

 

“En realidad, también se tuvo que hacer desarrollo del mercado; como la madera impregnada era muy incipiente había que formar clientela e informar y capacitar, buscar diferentes aplicaciones, a tal punto que hoy los horticultores, por ejemplo, son muy buenos clientes y eso al inicio no era así”, acotó y agregó que el mercado está en desarrollo con números positivos, pero con un potencial de crecimiento muy grande todavía.

 

[Foto: Ing. Agr. Norbert Weichselberger / Productiva C&M]

 

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