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Programas

Soja y maíz enfrentan una de las campañas más difíciles de los últimos años en Uruguay

La agricultura de secano en Uruguay atraviesa una de las zafras más complejas de los últimos años, como consecuencia de la escasez de lluvias, que provocó fuertes caídas en los rendimientos de soja y maíz, especialmente en la zona núcleo agrícola del país. Así lo señaló a Nación Productiva Rubén Silvera, director de Verde Media de Uruguay, quien describió un panorama marcado por pérdidas productivas y márgenes económicos muy ajustados para los productores uruguayos. Según explicó, la soja cerrará la campaña con un rendimiento promedio nacional cercano a los 1500 kilos por hectárea, muy por debajo de los 3000 kilos obtenidos en la zafra anterior. La situación fue especialmente crítica en los departamentos de Soriano, Colonia y Río Negro, considerados el corazón agrícola de Uruguay, donde la falta de precipitaciones afectó severamente la productividad. “Hubo chacras que terminaron cosechando prácticamente cero, mientras que el promedio de esa región estará en torno a los 1000 kilos por hectárea o incluso por debajo”, indicó Silvera. La soja ocupa actualmente entre 1,25 y 1,35 millones de hectáreas en Uruguay, siendo el principal cultivo agrícola del país. En la última campaña se sembraron aproximadamente 1,25 millones de hectáreas. El maíz tampoco escapó a los efectos de la sequía. Aunque aún resta cosechar parte del maíz de segunda, las estimaciones apuntan a un rendimiento promedio de unos 4500kilos por hectárea, frente a los cerca de 6000 kilos registrados en la campaña pasada. A pesar de esta caída productiva, Silvera explicó que el cultivo podría mantener un leve margen positivo gracias a los actuales valores de mercado, vinculados con la paridad de importación. Sin embargo, remarcó que la situación general de la agricultura de secano continúa siendo muy desafiante. Las dificultades productivas y económicas generan incertidumbre de cara a la próxima campaña, en un contexto donde los productores evalúan cuidadosamente sus decisiones de inversión y siembra. [Foto: Soja / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Senave extiende inicio de pausa fitosanitaria de la soja por retraso de siembra

El Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave), extendió de forma excepcional el inicio de la pausa fitosanitaria de la soja este año, que comenzará el 20 de junio en la región Oriental y el 15 de junio en el Chaco, unos días más tarde que en 2025. La medida, establecida en la Resolución 303/26 y vigente hasta el 30 de agosto y 15 de septiembre, respectivamente, busca frenar la propagación de la Roya Asiática ante el retraso del ciclo del cultivo por la sequía que demoró la implantación. El organismo oficial de control y sanidad vegetal dispuso que este año se extendiera de manera excepcional el inicio de la pausa fitosanitaria en cultivos de soja, para prevenir la propagación de la enfermedad denominada Roya Asiática de la Soja (Phakopsora pachyrhizi). La medida se enmarca en la Resolución institucional N.º 303/26, que establece el periodo del 20 de junio al 30 de agosto para la región oriental y del 15 de junio al 15 de setiembre para la región occidental, correspondientes a la presente campaña agrícola. La normativa establece que, durante el periodo señalado, todas las áreas de cultivo para la producción de granos y semillas de soja, sojas guachas y hospedantes alternativos de la enfermedad, deben mantenerse libre del cultivo, o sea, sin plantas vivas de la oleaginosa. La extensión excepcional de la fecha obedece al retraso en el ciclo del cultivo ocasionado por condiciones climáticas adversas (sequía), las cuales provocaron demoras en los períodos de siembra de los cultivos de soja. La institución señala que, durante la pausa fitosanitaria los productores pueden optar por otros rubros de renta, atendiendo que las áreas de cultivo solo deben estar libre de soja, de manera a reducir la fuente de inóculo del hongo causante del mal, que provoca anualmente importantes pérdidas productivas y económicas. Durante la pausa, los propietarios o arrendatarios de parcelas de soja tienen la obligación de eliminar las plantas vivas, inclusive las que hubiera alrededor de sus depósitos, silos, bordes de caminos internos o áreas de dominio de la propiedad; asimismo, también deberán estar libres de plantas vivas de soja todas las instituciones responsables, concesionarias o administradoras de ferrovías, puertos fluviales, aeropuertos, caminos públicos, rutas nacionales, así como silos y depósitos. El Senave recuerda que el Phakopsora pachyrhizi no sobrevive en los residuos de cosecha infectados, pero sí, por unos 50 días en las plantas voluntarias que nacen después de la cosecha, y que puede desarrollarse muy rápidamente si se presentan condiciones ambientales favorables, infectando rápidamente al hospedante. [Foto: Hoja de soja con roya asiática / Archivo / Productiva C&M]

Programas

Macrophomina, “una limitante estructural del rinde de soja en Paraguay”

La macrophomina es una limitante estructural de los rendimientos de soja en Paraguay y bajo condiciones de alta temperatura y estrés hídrico llega a ser “casi letal”, advirtió en Nación Productiva, el Ing. Agr. Ernesto Zelarayán, responsable de investigación y desarrollo de Great Seeds. Subrayó que en variedades susceptibles la pérdida va del 20 % al 60 %, y en condiciones de sequía puede llegar al 80 %. Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, el profesional explicó que la enfermedad daña todo el sistema circulatorio de la planta. “Imagínate que yo te cosa la boca, que tú no puedas beber, la vas a pasar mal”, graficó. Al producir pudrición de raíces, la planta queda con impedimento para absorber agua y nutrientes que deben llegar a la hoja para hacer fotosíntesis. También genera un bloqueo vascular que complica la tasa fotosintética por falta de savia bruta, y provoca muerte prematura de planta. “Todo eso se combina con un combo de escasez de enfermedad la cual hace una limitante estructural para el rendimiento en Paraguay”, sostuvo. Zelarayán señaló que en variedades susceptibles la pérdida va del 20 % al 60 %, y en condiciones de sequía puede llegar al 80 %. “Si tú estás en una zona como San Pedro o estás en El Chaco, es un suicidio ir a sembrar sin usar una variedad que te dé una garantía, un seguro”, afirmó. En esas regiones, un veranito de estrés hídrico o alta temperatura hace que la macrophomina “haga desastre” y se pierda todo si la variedad sufre pudrición radicular. Las variedades resistentes o tolerantes sufren menor severidad ante condiciones climáticas extremas, tienen mayor supervivencia y, sobre todo, mayor rentabilidad. Para ejemplificar, comparó: “Suponete que una variedad susceptible rinda 2000 kilos y una resistente rinda 2800 kilos. Ahí ya tenemos 0,8 toneladas por hectárea de diferencia. Con soja a USD 350 la tonelada, son USD 280 más de ingreso”, acotó y agregó que, en muchas regiones, esos USD 280 hacen “la diferencia entre salir empatado o ganar”. Zelarayán remarcó que, por ser una enfermedad del suelo, es muy difícil de controlar químicamente o con biológicos. “La base para poder pasar la situación es a través del uso de variedades resistentes”, resaltó. En esa línea, contó que en la firma Granar, dueña de la marca Great Seeds, desarrollaron la tecnología MP (por macrophomina), que permite diferenciar de manera contundente las variedades resistentes de las susceptibles. “Es una enfermedad que hay que respetar mucho”, concluyó. Durante el desarrollo del programa televisivo, se resaltó que, aun con una cosecha nacional de 12 millones de toneladas en la presente campaña, la enfermedad en parcelas con estrés hídrico volvió a restar productividad y rentabilidad. [Foto: Ing. Agr. Ernesto Zelarayán / Archivo / Productiva C&M]

Mercado internacional

Trigo retrocede en Chicago, pero sequía en EE.UU. mantiene tendencia alcista

El trigo cotiza en baja en EE.UU. por toma de ganancias, tras las subas de más de USD 10/tn registradas el jueves en Kansas. El mercado sigue atento al mal estado de los trigos de invierno y a la sequía en las zonas productoras de EE.UU., que ya comprometen la cosecha 2026/2027 a iniciarse en poco más de un mes. Además, Rusia recortó su proyección de producción 2026/2027 de 91 a 90 millones de toneladas por problemas climáticos. Durante este viernes los precios del cereal se negociaron con bajas, por lo que se posicionaron en USD 223,49 en Chicago, para contrato a mayo. El trigo opera con precios en bajas en las plazas estadounidenses por una toma de ganancias de los inversores, tras las fuertes subas registradas el jueves, que superaron los USD 10 por tonelada en Kansas, según informó Granar. Pese a esto, el mercado sigue con la atención puesta en el mal estado de los trigos de invierno y en las condiciones de sequía que imperan en buena parte de las regiones productoras, que ya ponen en entredicho el volumen de la cosecha 2026/2027, que debería arrancar en poco más de un mes. Como argumentos bajistas, desde el mercado agrícola se apela a las lluvias que caerían entre el sábado y el domingo en el sur de las grandes planicies; sin embargo, los mayores acumulados se concentrarán del centro hacia el este de Kansas, mientras que el grueso de los cultivos se ubica del centro al oeste del estado. Además, para los cultivos más adelantados estas lluvias podrían llegar tarde. Pero, de momento, este viernes dominan las coberturas de los inversores. En Rusia, la consultora IKAR redujo este viernes de 91 a 90 millones de toneladas el volumen de la producción de trigo 2026/2027, debido a «grandes perturbaciones climáticas en los distritos federales Central y partes del Volga», indicó la agencia Reuters. Esta valoración fue en sintonía con los 89,70 millones de toneladas calculados el miércoles por SovEcon, que elevó su previsión desde los 87,60 millones anteriores. [Foto: Cosecha de trigo – tolva / Archivo / Productiva C&M]

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