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Agricultura

Lluvia sectorizada golpea la producción de soja en la zona de Mcal. Estigarribia

La variabilidad climática castigó la soja en Mcal. Estigarribia, Boquerón. Según el Ing. Agr. Eduardo Agüero, gerente de Kurepa Kue, el cultivo arrancó bien, pero sufrió estrés hídrico y altas temperaturas en llenado de granos, lo que tumbó los rendimientos. Con 300 hectáreas por cosechar, el promedio ronda 1400 kg/ha, por debajo del punto de equilibrio de 1500 kg/ha, y con picos de 2900 kg/ha en lotes buenos frente a apenas 500 kg/ha en los afectados. El gerente de producción de Kurepa Kue, firma que desarrolla la actividad agrícola en dos unidades productivas en el distrito de Mcal. Estigarribia, departamento de Boquerón, Chaco paraguayo, una en la estancia La Patricia y otra en el establecimiento Jerovia, comentó que lluvias sectorizadas de las últimas campañas y la falta de camiones que atrasó la logística completan el mal escenario de la zafra chaqueña, en esa región del país. El profesional comentó que la cosecha de la oleaginosa ya se encuentra en la recta final dentro del establecimiento, quedando unas 300 hectáreas para colectar y con rendimientos no tan buenos, ya que el cultivo paso por un estrés hídrico y exceso de temperatura en el estadio de llenado de granos. “Nos queda más o menos 300 hectáreas para terminar y lamentablemente los rindes no están siendo como esperábamos. Tuvimos al principio buenas condiciones, pero después, en el llenado de granos, tuvimos una etapa de calor, altas temperaturas y falta de agua”, remarcó. Señaló que las últimas campañas se caracterizaron por lluvias bastante sectorizadas. “No estamos teniendo una lluvia general. Bueno, entonces tenemos rendimiento de 2900 kilos y tenemos rendimiento de 500 kilos por hectárea”, acotó. Con estos números la expectativa es que el promedio general se ubique en 1400 kilos por hectárea, aproximadamente. Con estos números de la cosecha, el resultado queda un poco debajo del punto de equilibrio. “Teníamos que haber cosechado 1500 kilos por hectárea más o menos y estuvimos cerca”, subrayó. Agregó que dentro de tres a cuatro días se terminaría el trabajo de cosecha y que más bien la tarea se está atrasando por problemas logísticos. “Estamos con un problema general de logística, ese inconveniente de que falta de camiones. Entonces, eso nos retrasó, deberíamos de haber terminado el fin de semana, pero nos retrasó bastante la falta de camiones”, afirmó. [Foto: Cosecha de soja / Gentileza Kurepa Kue]

Agricultura

Cosecha de soja en campos bajos supera los 4000 kg/ha en Caazapá

Con lluvias regulares y en momentos oportunos, la producción de soja en campos bajos, dentro del establecimiento del Grupo GPSA, en la zona de Maciel, Caazapá, está registrando rindes por encima de 4000 kg/ha, expresó a Productiva el Ing. Agr. Fabián Pereira, directivo de la firma. Destacó la importancia de desarrollar la agricultura en zonas no tradicionales, para generar valor para los departamentos y su gente. Agregó que la producción en este tipo de suelos puede ser rentable, pero requiere de una planificación y recursos adecuados. Pereira mencionó que las parcelas de soja en campos bajos, en el departamento de Caazapá, dentro de la presente campaña, registraron precipitaciones de forma regular. “En ese tipo de suelos, como Caazapá, con exceso de lluvia genera una preocupación importante porque no te da piso para poder realizar las aplicaciones o no te da el piso para la cosecha y ante la falta de agua también ese suelo se endurece mucho y genera complicaciones adversas para el productor. En esta campaña tuvimos lluvias estables y en momentos ideales”, remarcó. Para el profesional, la posibilidad de producir por encima del punto de equilibrio genera mucha esperanza en los productores de poder seguir desarrollando el cultivo de la soja en este tipo de suelos, lo que considera sumamente importante para el desarrollo de la región. “La semana pasada estuve recorriendo parcelas del grupo en la zona de Maciel, del departamento de Caazapá y con muy buena productividad. Productividad de arriba de los 4.000 kilos. Eligiendo las variedades aptas para ese tipo de suelo permite soñar a muchos productores de vuelta, a pesar de que los precios de la soja también están reprimidos”, subrayó. Remarcó que el avance de la agricultura en zonas como Caazapá o Misiones, que no son tradicionalmente agrícolas, puede traer mucho desarrollo, generando mucho valor para los departamentos y su gente. Pereira comentó que el campo del grupo empresarial fue desarrollado mirando la producción de soja, lo que requirió una inversión importante, comenzando por la canalización que tiene un costo alto. “Tenés que invertir mucho en canalización, porque una lluvia excesiva de 130, 150 milímetros, que es muy normal en la zona, inclusive hay veces que te llueve los 100 milímetros en una noche, o quizás en tres horas, para ser inclusive más exagerado y, tenés que tener la capacidad de desagotar toda esa gran cantidad de agua. Entonces, la inversión en canalizaciones tiene que ser muy buena y eficiente”, remarcó. Otra inversión importante es la aplicación de calcáreo, considerando que los suelos tienen una saturación de base muy baja, por ende, requiere de una aplicación de cal agrícola muy importante, por encima de los 5 mil kilos por hectárea. “Esos 5 mil kilos por hectárea estamos hablando cerca de USD 250 a USD 300, más la inversión de canalización, estamos hablando de 1500 a 2000 dólares”, especificó. Pereira subrayó que, si bien en esa región hay campos relativamente baratos, requiere de una inversión muy fuerte para poder sacarle la máxima productividad. “Después de hacer toda esa inversión, tenés unos suelos que son maravillosos y que tienen un potencial enorme”, acotó y agregó que la mayoría de los suelos son aptos para el desarrollo agrícola, pero indefectiblemente requiere de una alta inversión para expresar su potencial productivo. En línea general, sobre la campaña agrícola, el profesional resaltó que el cultivo de la soja en esta zafra está mostrando un potencial importante. Si bien, remarcó que hay zonas donde un leve estrés hídrico está afectando en un momento crítico, que es el llenado de grano. “Estuve viendo que, hacia el sur, en algunas partes, está afectando, por otra parte, después de cuatro años, el departamento de San Pedro está viniendo bien, en el Chaco está lloviendo bien, en Alto Paraná está lloviendo muy bien también”, subrayó. [Foto: Campos de soja, Grupo GPSA / Gentileza]

Programas

Campaña de soja afrontó desafíos climáticos y de enfermedades

La producción de soja en el centro-este de la región Oriental, durante la presente zafra, enfrentó desafíos climáticos y de enfermedades. El Ing. Agr. Ricardo Chamorro, socio-director de Kundaha I+D, dijo en Nación Productiva que la falta de lluvia y las altas temperaturas afectaron más a la soja tempranera. Mientras que la soja de octubre, ya podría tener cierta incidencia de enfermedades. Agregó que, a pesar de las precipitaciones importantes, en esta zona del país, el productor pudo realizar las aplicaciones en momentos adecuados, a diferencia de otras zonas productivas.  El profesional mencionó que en el centro-este de la región Oriental, en la zona de Caaguazú, hubo de grandes periodos de siembra, la tempranera, que fue a principios de septiembre y, la segunda etapa, en octubre. La soja que más sufrió con la sequía fue la tempranera. Posterior a la pequeña escasez hídrica que afectó más a los primeros cultivos, según el profesional, el régimen de lluvia fue totalmente anormal. “Ahora lo que están cosechando las tempraneras, no está dando una producción muy elevada, un promedio normal, a todo lo que vino como consecuencia climática”, acotó. Comentó que al principio no se registró ataque de ninguna enfermedad y que la presión de roya apareció en los últimos quince días. “Al principio, un poquitito de cercospora, pero muy poco, las primeras 3 o 4 aplicaciones no teníamos incidencia”, remarcó. Resaltó que en la zona de Caaguazú no hubo mucha presión de enfermedades como en otras zonas productivas, si bien hubo algunas precipitaciones importantes, el productor pudo entrar a tiempo para realizar las aplicaciones. “Creo que fue una pequeña diferencia en comparación con otras regiones en que las precipitaciones fueron un poco más esporádicas. Entonces, le dio tiempo al productor a hacer el trabajo correcto”, acotó. Subrayó que en la zona de influencia de Kundaha las pérdidas que se registran en las primeras cosechas, a diferencia de otros departamentos, se deben más las condiciones climáticas que a las enfermedades. “Fueron por motivos climáticos, esa sequía con calor intenso que pasó en noviembre, que afectó bastante. Las cosechas que van a venir un poco más adelante, sí van a ver algún tipo de diferencia en rendimiento por la situación de enfermedad, ya sea por descuido o por momentos, ya que el productor no quiso más invertir, porque también hay un momento en que el productor no quiere más invertir o ya no ve más rentable”, explicó. Agregó que esas parcelas entrarán a cosecha en estos días y que todavía no se puede cuantificar exactamente la merma de productividad, que podría estar entre 500 kilos a 1.000 kilos, pero que, aparte de la roya, hay otros factores como la aparición de insectos, como las chinches. En cuanto a la zafriña, dijo que se presenta con desafíos importantes, ya que aparte de los productos se debe tener en cuenta la calidad de la aplicación. “Hablamos de manejo, tratamos siempre de hacer una rotación de productos activos, momentos ideales de adecuación, más que nada, de rotar las moléculas para que no haya una resistencia”, subrayó. Resaltó que como trabajo interno de la empresa trabajan sobre situaciones de susceptibilidad. “Sobre todo de materiales susceptibles a triazoles, estamos enfocados hoy a ver cuáles son los materiales más susceptibles a los fungicidas triazoles, momento de aplicación, horario de aplicación y condiciones ambientales en la parte de aplicación, aparte de todo lo que tenemos ya como trabajo como consultora con las compañías que le están dando los trabajos de fungicidas”, concluyó. [Foto: Ricardo Chamorro / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Proyección de la producción de soja 2025/2026 llega a 10.5 millones de toneladas

La consultora Stonex presentó su primera estimación sobre la producción de granos de la zafra 2025/2026, en la que destaca una buena proyección agroclimatológica, con condiciones generalmente favorables para el inicio de la nueva campaña agrícola, con una reducción de régimen de lluvias en noviembre y diciembre, sin implicar una seca extrema, para luego mejorar nuevamente los niveles de humedad en enero y febrero. La proyección de la producción de soja en este nuevo ciclo agrícola llega a 10.5 millones de toneladas.   El informe de la consulta resalta que, para el nuevo ciclo productivo del principal cultivo de nuestro país, que inicia oficialmente en setiembre, se espera mantener la superficie ya consolidada en la región Oriental, un poco más de 3 millones de hectáreas. Destaca, además, que la principal variable que definirá la productividad será el clima. “La productividad óptima por hectárea permitiría superar los 9 millones de toneladas en este primer ciclo”, menciona el reporte.   Por otra parte, en la región Occidental el área de siembra registraría variaciones, debido a los resultados inferiores a los esperados en las últimas siembras, pues se estima una posible migración de áreas actualmente destinadas a algodón, chía y sésamo hacia la soja.  “La extensión definitiva aún está por definirse. Inicialmente, se proyecta que de las 100.000 hectáreas actuales se podría pasar a unas 120.000 hectáreas en el próximo ciclo”, añade el informe.   La estimación de área de siembra para la zafra principal es de 3.03 millones de hectáreas con una producción de 9.29 millones de toneladas. Para el ciclo de soja zafriña también se espera mantener la misma área plantada, con 665.000 hectáreas y una producción estimada en 1.29 millones de toneladas. Sumando los dos ciclos productivos, la producción estimada de soja de la campaña 2025/2026 llega a 10.5 millones de toneladas.   En cuanto a clima, el informe indica que para el mes de agosto hay pronóstico de lluvias tempranas e irregulares, especialmente en las regiones centro y sur del país. Aunque los volúmenes no serán elevados, existe una probabilidad concreta de precipitaciones, lo que rompe con el patrón seco típico de esta época del año. También existe la posibilidad de heladas puntuales en zonas más frías durante los primeros días de agosto y mediados de mes, algo que debe tenerse en cuenta para los cultivos de invierno o la implantación temprana del maíz.   A partir de septiembre, las lluvias tienden a consolidarse, generando un escenario más favorable para el inicio del ciclo agrícola de verano. Este retorno progresivo de la humedad permitirá la siembra de soja, maíz y otros cultivos dentro del calendario climático ideal.   Entre octubre y diciembre se identifica una señal de alerta relacionada con una fase de enfriamiento del océano Pacífico, que podría intensificarse hacia la primavera. De confirmarse esta tendencia, se prevé una reducción en el régimen de lluvias, particularmente en noviembre y diciembre.   Esta disminución no implicaría una sequía extrema, pero sí condiciones más secas de lo habitual, que podrían afectar especialmente al sur del país. Hacia finales de diciembre las lluvias deberían retomar su ritmo normal, especialmente en las regiones centro y norte.   Para el verano de 2026, es decir, entre enero y febrero, los modelos actuales indican buenas condiciones de humedad y un retorno efectivo de las lluvias en todo el país. Este comportamiento favorecería el desarrollo de los cultivos implantados en primavera, contribuyendo a una perspectiva positiva para la campaña de verano.   En resumen, el segundo semestre de 2025 presenta condiciones generalmente favorables para el inicio de la campaña agrícola, con especial atención en la primavera por una posible disminución de las lluvias. El verano de 2026 se perfila mejor, con buenas probabilidades de recuperación de la humedad. La vigilancia constante de las condiciones oceánicas y atmosféricas será clave para ajustar las decisiones agronómicas y reducir los riesgos climáticos, concluye el informe.  

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