Con lluvias regulares y en momentos oportunos, la producción de soja en campos bajos, dentro del establecimiento del Grupo GPSA, en la zona de Maciel, Caazapá, está registrando rindes por encima de 4000 kg/ha, expresó a Productiva el Ing. Agr. Fabián Pereira, directivo de la firma. Destacó la importancia de desarrollar la agricultura en zonas no tradicionales, para generar valor para los departamentos y su gente. Agregó que la producción en este tipo de suelos puede ser rentable, pero requiere de una planificación y recursos adecuados.
Pereira mencionó que las parcelas de soja en campos bajos, en el departamento de Caazapá, dentro de la presente campaña, registraron precipitaciones de forma regular. “En ese tipo de suelos, como Caazapá, con exceso de lluvia genera una preocupación importante porque no te da piso para poder realizar las aplicaciones o no te da el piso para la cosecha y ante la falta de agua también ese suelo se endurece mucho y genera complicaciones adversas para el productor. En esta campaña tuvimos lluvias estables y en momentos ideales”, remarcó.
Para el profesional, la posibilidad de producir por encima del punto de equilibrio genera mucha esperanza en los productores de poder seguir desarrollando el cultivo de la soja en este tipo de suelos, lo que considera sumamente importante para el desarrollo de la región.
“La semana pasada estuve recorriendo parcelas del grupo en la zona de Maciel, del departamento de Caazapá y con muy buena productividad. Productividad de arriba de los 4.000 kilos. Eligiendo las variedades aptas para ese tipo de suelo permite soñar a muchos productores de vuelta, a pesar de que los precios de la soja también están reprimidos”, subrayó.
Remarcó que el avance de la agricultura en zonas como Caazapá o Misiones, que no son tradicionalmente agrícolas, puede traer mucho desarrollo, generando mucho valor para los departamentos y su gente.
Pereira comentó que el campo del grupo empresarial fue desarrollado mirando la producción de soja, lo que requirió una inversión importante, comenzando por la canalización que tiene un costo alto.
“Tenés que invertir mucho en canalización, porque una lluvia excesiva de 130, 150 milímetros, que es muy normal en la zona, inclusive hay veces que te llueve los 100 milímetros en una noche, o quizás en tres horas, para ser inclusive más exagerado y, tenés que tener la capacidad de desagotar toda esa gran cantidad de agua. Entonces, la inversión en canalizaciones tiene que ser muy buena y eficiente”, remarcó.
Otra inversión importante es la aplicación de calcáreo, considerando que los suelos tienen una saturación de base muy baja, por ende, requiere de una aplicación de cal agrícola muy importante, por encima de los 5 mil kilos por hectárea. “Esos 5 mil kilos por hectárea estamos hablando cerca de USD 250 a USD 300, más la inversión de canalización, estamos hablando de 1500 a 2000 dólares”, especificó.
Pereira subrayó que, si bien en esa región hay campos relativamente baratos, requiere de una inversión muy fuerte para poder sacarle la máxima productividad. “Después de hacer toda esa inversión, tenés unos suelos que son maravillosos y que tienen un potencial enorme”, acotó y agregó que la mayoría de los suelos son aptos para el desarrollo agrícola, pero indefectiblemente requiere de una alta inversión para expresar su potencial productivo.
En línea general, sobre la campaña agrícola, el profesional resaltó que el cultivo de la soja en esta zafra está mostrando un potencial importante. Si bien, remarcó que hay zonas donde un leve estrés hídrico está afectando en un momento crítico, que es el llenado de grano.
“Estuve viendo que, hacia el sur, en algunas partes, está afectando, por otra parte, después de cuatro años, el departamento de San Pedro está viniendo bien, en el Chaco está lloviendo bien, en Alto Paraná está lloviendo muy bien también”, subrayó.
[Foto: Campos de soja, Grupo GPSA / Gentileza]


