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Entender las mutaciones genéticas es clave para un manejo efectivo de la roya

El Ing. Agr. Wilfrido Morel, director de FitoLab Paraguay, alertó en Nación Productiva sobre las mutaciones genéticas del hongo Phakopsora pachyrhizi, que causa la roya de la soja. Comentó que desde 2010, se observaron cambios en la eficacia de los productos para combatir la enfermedad. Morel enfatizó la importancia de realizar estudios laboratoriales en el genoma del patógeno para entender su comportamiento y virulencia. Agregó que un estudio reciente muestra variantes en un mismo lote de cultivo y que entender estos cambios tienen relación directa con las herramientas de control que actualmente están en el mercado. Morel explicó que la primera información sobre las mutaciones que causa la enfermedad de la roya de la soja, en este caso el hongo (Phakopsora pachyrhizi), empieza a observarse en los primeros cambios, alrededor del año 2010, cuando hubo diferencia en la eficacia de los productos para combatir la enfermedad. “Estamos hablando de algunos triazoles que hoy día están en el mercado igualmente. A partir de ese momento, empiezan a verse esos cambios mutagénicos en el patógeno y luego, a través de los años, se han venido sumando más y más mutaciones referentes a esta enfermedad”, acotó. En ese sentido, señaló que hay una última evidencia a partir de una publicación realizada en el año 2025, con un proyecto cooperativo entre un organismo de Japón (JIRCAS) y una compañía de investigación privada (empresa química), dentro de un proyecto que se viene desarrollando desde el 2021 hasta el 2023, “donde se observa incluso variantes en un mismo lote de cultivo que se origina en el patógeno. Esto explica cómo este organismo ha venido cambiando a través de los tiempos en cuanto a su comportamiento y virulencia”, subrayó. Esto viene a impactar directamente en las herramientas de control que actualmente están en el mercado, llámese la resistencia genérica y el uso de las herramientas químicas o los fungicidas. “Es un estudio permanente que venimos realizando, de ir monitoreando cómo vienen sucediéndose esos cambios poblacionales en el organismo, tratando de esta manera brindar información oportuna a los productores”, remarcó. Agregó que en los últimos años muchas herramientas se acoplaron para el manejo de la roya como los biológicos e inductores de resistencia. “Por eso es sumamente importante tener en cuenta también los manejos que se van incorporando, o esas nuevas herramientas”, añadió. Enfatizó la necesidad de realizar un análisis más profundo para saber lo que está ocurriendo en el genoma del patógeno. “En FitoLab Paraguay tenemos proyectos relacionados al estudio genético de una manera más profunda para conocer el comportamiento de alguna variante que pueda ir presentando este patógeno en el campo. Si bien los ensayos de eficacia son más bien métodos convencionales para saber cómo podemos manejar una determinada enfermedad, no es suficiente solamente hacer ese estudio en el campo”, remarcó. Subrayó que es sumamente importante estudiar de manera muy detenida la parte genética del hongo Phakopsora pachyrhizi, que causa la roya de la soja. “Con el establecimiento de ensayos de eficacia lo que uno ve generalmente en el campo es el nivel de severidad de la manifestación de un síntoma de la planta. Por supuesto, esto viene muy condicionado por un medio ambiente. Qué pasa si nosotros no tenemos un medio ambiente ideal para el desarrollo del patógeno, estamos perdiendo, tal vez, momentos tan determinantes para ir acompañando todo el proceso evolutivo de la roya de la soja”, acotó. En ese sentido, subrayó que en FitoLab Paraguay hacen un estudio más profundo y en forma más específica, estudiando el genoma o todo lo que implican los cambios genéticos que puedan ocurrir por este organismo en el campo. “En un ensayo de eficacia se estudia la mezcla de ingredientes activos o grupos químicos. Entonces, es difícil ahí determinar cuáles de esos ingredientes activos están sufriendo alguna pérdida en el nivel de eficacia. Entonces, eso no nos permite, a nivel de campo, establecer ese estudio más pormenorizado. Solamente en el laboratorio podemos nosotros estudiar de manera fiel y precisa el comportamiento de los activos que hoy día están en el mercado y eso lo hacemos en nuestro laboratorio, en Capitán Miranda”, concluyó. [Foto: Ing. Agr. Wilfrido Morel / Archivo / Productiva C&M]

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Fuerte presión de roya sobre siembras tempranas requirió hasta seis aplicaciones

Durante la campaña principal de soja se registró una alta presión de roya, principalmente sobre las siembras de setiembre hasta la primera semana de octubre, lo que requirió de cinco hasta seis aplicaciones, mencionó en Nación Productiva, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, director de FitoLab Paraguay. Advirtió sobre la alta carga de inóculos y la importancia de realizar el manejo preventivo para combatir cualquier incidencia de la enfermedad en el cultivo de zafriña. El profesional comentó que hubo una alta presión de la roya de soja en la campaña principal, en especial en las parcelas de soja que fueron establecidas en el mes de septiembre hasta la primera semana de octubre. “Con total certeza, puedo manifestar que llegamos a un promedio de aplicaciones de entre cinco a seis aplicaciones fungicidas en el cultivo de soja, cuando el clima comenzó a ser bastante lluvioso en las áreas específicas de esas siembras”, remarcó. Agregó que posteriormente hubo un periodo bastante seco, en especial en el sur y parte en la región centro del país, principalmente en el mes de febrero, lo cual hizo que aminore un poco la presión de la roya. “Especialmente para las sojas sembradas más tardíamente, donde el nivel de presión de la roya no fue tan expresivo, debido a las condiciones de ambiente que nos favorecieron al desarrollo de la enfermedad. No obstante, no hay que olvidar que no porque no haya un ambiente ideal la roya se haya terminado. Tuvimos soja en el campo con presencia de roya”, acotó. El experto en fitopatología señaló que, si bien sobre la soja tardía hubo una mínima expresión o niveles de severidad bastante bajos, igual eso permite la sobrevivencia del patógeno en las plantas. “Recordemos que es un patógeno biotrófico, solamente sobrevive en plantas vivas. Está esperando el momento oportuno para establecerse en la soja zafriña. Eso justamente va a ser el hospedaje nuevamente de la roya en los periodos sucesivos. Durante el periodo de entrezafra, va a determinar la presencia de hospedantes alternativos como la soja guacha para que se establezca en el siguiente ciclo”, explicó. Agregó que es una lucha titánica y permanente que deben realizar los investigadores para poder evitar las pérdidas que pueda ocasionar esta enfermedad en las áreas comerciales. Atendiendo el ingreso a la zafriña con una alta carga de inóculos, el profesional recomendó que el productor debe estar atento para realizar un manejo preventivo. “El productor paraguayo es bastante bueno, con altos niveles de conocimiento, utiliza la tecnología de primera mano, entonces siempre nosotros pregonamos y recomendamos que el manejo preventivo tiene que ser enfocado de manera especial y de eso no hay ninguna duda, es el mejor manejo de enfermedades en la soja”, aseguró. En cuanto al momento de aplicación de fungicida, remarcó que las aplicaciones en el estadio vegetativo son sumamente importantes para combatir cualquier incidencia de enfermedad. “Realizando ese manejo preventivo los resultados son bastante diferenciados”, expresó. Morel subrayó que, dentro del nuevo paradigma de control, las aplicaciones en la soja de siembra normal comienzan en el estadio V4 – V6, utilizando los mejores grupos químicos para evitar que la enfermedad se establezca plenamente en la planta. “Sabemos que en el tercio inferior son las que van a ocurrir las primeras infecciones de enfermedad en la planta y en el cultivo”, manifestó. En lo que se refiere a la soja de zafriña, incluso recomendó adelantar un poco más las primeras aplicaciones para evitar que la enfermedad también tenga un efecto importante en el cultivo. “Recordando que la soja de segunda zafriña apenas tiene un ciclo de 90 días de la emergencia de la madurez, entonces siempre la recomendación es que tenemos que adelantar en esos cultivos y debido al rápido desarrollo del periodo fenológico de la soja en esta segunda siembra”, concluyó. [Foto: Pulverización en cultivos de soja / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Se cumplieron 25 años de la identificación de la roya de la soja en Paraguay

El 5 de marzo de 2001, en la zona de Pirapó, departamento de Itapúa, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, fitopatólogo e investigador, realizó un descubrimiento que marcaría un antes y un después en el manejo del cultivo de soja en el continente. Morel detectó, por primera vez en Paraguay y en América, la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi). Su hallazgo alertó sobre la presencia de esta enfermedad altamente contagiosa y destructiva, lo que llevó a implementar medidas de control y manejo para mitigar su impacto en la producción de soja. Este jueves 5 de marzo de 2026, se cumplieron 25 años de un momento que marcó la historia de la agricultura en América. El 5 de marzo de 2001, en la zona de Pirapó, departamento de Itapúa, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, fitopatólogo e investigador, realizó un descubrimiento que marcaría un antes y un después en el manejo del cultivo de soja en el continente. Morel, quien en ese entonces trabajaba en el Centro Regional de Investigación Agrícola (CRIA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), detectó por primera vez en Paraguay y en América la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi). Actualmente, Morel se desempeña como director de FitoLab Paraguay, un laboratorio especializado en análisis fitopatológicos. Su hallazgo en 2001 alertó a los productores y profesionales sobre la presencia de esta enfermedad altamente contagiosa y destructiva, lo que llevó a implementar medidas de control y manejo para mitigar su impacto en la producción de soja en la región. “Lo que comenzó como una observación en el campo, fruto de la experiencia, la dedicación y la pasión por la sanidad vegetal, se convirtió en un hecho histórico para la agricultura. Aquel diagnóstico fue posteriormente confirmado por el Dr. Reid Frederick. USDA/ARS/FDWSRU Foreign Diseases-Weed Sciences Research, Fort Detrick. USA, dando al Paraguay un lugar clave en la historia de la fitopatología mundial”, resaltó la página de FitoLab Paraguay. “Desde el punto de vista profesional para mí significó un proceso de aprendizaje muy importante ante la aparición de la roya la soja en Paraguay en marzo 2001. Justamente esto marcó un hito muy destacado en mi trayectoria profesional considerando el aporte nuestro al aprendizaje del cultivo más importante que tenemos en Paraguay que es la soja”, expresó Morel. El profesional señaló que, a partir de este descubrimiento implícitamente se pudo tener mayores rendimientos en el cultivo de la soja ante una mejor protección. “Desarrollando un cultivo con mejor y mayor sanidad. Por otro lado, también el impacto que causa en el agronegocio, ante la disponibilidad de herramientas de combate como son los fungicidas, hoy representa dentro de la cadena productiva un valor sumamente destacable. Estamos hablando de más de USD 600 millones en el manejo de la roya de soja en nuestro país”, subrayó. Agregó que, actualmente todo el foco de manejo de enfermedades está fijo en lo que es la roya de soja, si bien existen otras enfermedades que causan también impacto en el cultivo. “El primer foco del productor es combatir a la roya de la soja. Justamente el productor se volvió más eficiente en el manejo del cultivo y por ende tener mejores rendimientos, después de la aparición de la roya de la soja”, remarcó. Desde el laboratorio destacaron que esta fecha lo recuerdan con orgullo, no solo como un acontecimiento científico, sino como el reflejo de una vida dedicada a observar, investigar y cuidar los cultivos. “Porque detrás de cada descubrimiento hay pasión, compromiso y años de trabajo en el campo. Hoy rendimos homenaje al Ing. Agr. Wilfrido Morel, cuyo legado sigue inspirando a nuevas generaciones de profesionales que trabajan por una agricultura más fuerte y sostenible”, concluye el comunicado de FitoLab Paraguay recordando los 25 años de un descubrimiento que marcó la historia desde el punto de vista científico y de la producción. [Foto: Wilfrido Morel / Productiva C&M]

Agricultura

Cuenta regresiva para el ingreso de nueva molécula para manejo de enfermedades del suelo

La presente campaña de soja sorteó innumerables contratiempos en la etapa inicial por el exceso de lluvias, situación que favoreció los casos de damping off y resiembra en el campo, cuyos resultados les golpearon a los productores; sin embargo, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, director de FitoLab Paraguay, habló con Productiva sobre el nuevo principio activo que se está incorporando al mercado paraguayo, específicamente en tratamiento de semillas. Se trata del oxathiapipronil 5,3 %, propiedad de Corteva Agriscience, y destacó que las pruebas se están realizando en el laboratorio, con el objetivo de comprobar la eficacia de la molécula en el control de determinados patógenos del suelo. Morel comentó que están realizando experimentos en el laboratorio, tanto in vitro como en vivo. En el caso de in vitro, explicó que se establece utilizando un medio de cultivo sintético al cual se le incorpora el patógeno con el tratamiento de semillas correspondiente. En tanto que en el experimento en vivo se inocula el sustrato donde se coloca esa semilla tratada, se inocula con el patógeno, en este caso Pythium, Phytophthora o fitóftora y Rhizoctonia, y se simula el ambiente para que pueda desarrollarse el sistema radicular y tener los efectos sobre la planta. Agregó que de esta manera se observa cómo los tratamientos tienen control sobre los patógenos. Añadió que hoy en día están trabajando con un nuevo principio activo, que tiene efecto sobre estos oomycetes, un beneficio que no todos los curasemillas brindan. “Creemos que es una herramienta nueva, que estará al alcance del productor. Estamos hablando de una nueva molécula, el oxathiapipronil 5,3 %, que evita la infección tanto en la semilla como en la planta; en ese experimento en vivo que estamos desarrollando en el invernadero podemos observar el efecto que genera”, explicó. El profesional de larga trayectoria comentó que el producto tiene acción sobre la germinación de la zoospora -estructura del hongo que posee movimiento propio- e inhibe directamente el efecto infeccioso en el sistema radicular de la planta. Indicó, finalmente, que gracias a estas cualidades observadas se puede mantener el stand de plantas y evitar la resiembra, que tiene un costo considerable para los productores. [Foto: David González y Wilfrido Morel en Productiva TV / Captura de pantalla Productiva TV]  

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