El 5 de marzo de 2001, en la zona de Pirapó, departamento de Itapúa, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, fitopatólogo e investigador, realizó un descubrimiento que marcaría un antes y un después en el manejo del cultivo de soja en el continente. Morel detectó, por primera vez en Paraguay y en América, la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi). Su hallazgo alertó sobre la presencia de esta enfermedad altamente contagiosa y destructiva, lo que llevó a implementar medidas de control y manejo para mitigar su impacto en la producción de soja.
Este jueves 5 de marzo de 2026, se cumplieron 25 años de un momento que marcó la historia de la agricultura en América.
El 5 de marzo de 2001, en la zona de Pirapó, departamento de Itapúa, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, fitopatólogo e investigador, realizó un descubrimiento que marcaría un antes y un después en el manejo del cultivo de soja en el continente. Morel, quien en ese entonces trabajaba en el Centro Regional de Investigación Agrícola (CRIA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), detectó por primera vez en Paraguay y en América la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi).
Actualmente, Morel se desempeña como director de FitoLab Paraguay, un laboratorio especializado en análisis fitopatológicos. Su hallazgo en 2001 alertó a los productores y profesionales sobre la presencia de esta enfermedad altamente contagiosa y destructiva, lo que llevó a implementar medidas de control y manejo para mitigar su impacto en la producción de soja en la región.
“Lo que comenzó como una observación en el campo, fruto de la experiencia, la dedicación y la pasión por la sanidad vegetal, se convirtió en un hecho histórico para la agricultura. Aquel diagnóstico fue posteriormente confirmado por el Dr. Reid Frederick. USDA/ARS/FDWSRU Foreign Diseases-Weed Sciences Research, Fort Detrick. USA, dando al Paraguay un lugar clave en la historia de la fitopatología mundial”, resaltó la página de FitoLab Paraguay.
“Desde el punto de vista profesional para mí significó un proceso de aprendizaje muy importante ante la aparición de la roya la soja en Paraguay en marzo 2001. Justamente esto marcó un hito muy destacado en mi trayectoria profesional considerando el aporte nuestro al aprendizaje del cultivo más importante que tenemos en Paraguay que es la soja”, expresó Morel.
El profesional señaló que, a partir de este descubrimiento implícitamente se pudo tener mayores rendimientos en el cultivo de la soja ante una mejor protección.
“Desarrollando un cultivo con mejor y mayor sanidad. Por otro lado, también el impacto que causa en el agronegocio, ante la disponibilidad de herramientas de combate como son los fungicidas, hoy representa dentro de la cadena productiva un valor sumamente destacable. Estamos hablando de más de USD 600 millones en el manejo de la roya de soja en nuestro país”, subrayó.
Agregó que, actualmente todo el foco de manejo de enfermedades está fijo en lo que es la roya de soja, si bien existen otras enfermedades que causan también impacto en el cultivo.
“El primer foco del productor es combatir a la roya de la soja. Justamente el productor se volvió más eficiente en el manejo del cultivo y por ende tener mejores rendimientos, después de la aparición de la roya de la soja”, remarcó.
Desde el laboratorio destacaron que esta fecha lo recuerdan con orgullo, no solo como un acontecimiento científico, sino como el reflejo de una vida dedicada a observar, investigar y cuidar los cultivos.
“Porque detrás de cada descubrimiento hay pasión, compromiso y años de trabajo en el campo. Hoy rendimos homenaje al Ing. Agr. Wilfrido Morel, cuyo legado sigue inspirando a nuevas generaciones de profesionales que trabajan por una agricultura más fuerte y sostenible”, concluye el comunicado de FitoLab Paraguay recordando los 25 años de un descubrimiento que marcó la historia desde el punto de vista científico y de la producción.
[Foto: Wilfrido Morel / Productiva C&M]


