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Pájaros ponen en riesgo la rentabilidad del cultivo de sorgo en el Chaco

Si bien el cultivo de sorgo genera un excelente rastrojo y es un buen antecesor para la cultura de la soja, en esta campaña se espera una retracción de 35% de área de siembra, en relación con la zafra pasada. Esta decisión de los productores se debe principalmente a que los pájaros llevan el 30 % de la producción, lo que compromete la rentabilidad del rubro, afirmó en Nación Productiva, el Ing. Agr. Carlos Passerieu, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios para un Chaco Sustentable (APACS). Passerieu resaltó que el cultivo de sorgo es un rubro que genera un excelente rastrojo y un muy buen antecesor para la cultura de la soja, pero que los números están demostrando que muchos productores en esta campaña estarían migrando a la producción de maíz. “Yo tengo muy malas experiencias con el sorgo, por eso siempre digo, no quiero ser el culpable de que las empresas vendedoras de semillas de sorgo después vengan y me digan, vos dijiste que no había que hacer sorgo. La verdad es que el sorgo tiene un problema, que son los pájaros, que ahora vamos a ver si ese problema no se traslada también al girasol”, advirtió. El profesional comentó que ya probaron todo tipo de sorgo para hacer frente a esta situación, pero hasta el momento no encontraron una solución. “Hemos probado sorgos con tanino, sin tanino, con doble porción de tanino, con diferentes colores, y los pájaros te llevan el 30 % de la producción, mínimo. Entonces cuando vos estás especulando con una rentabilidad del cultivo, lamentablemente el sorgo no cumple con esas expectativas”, afirmó. En ese contexto, manifestó que el productor está mirando un poco el maíz que no tiene problemas con los pájaros y que también es buen antecesor para la soja. “Entonces el productor busca un maíz, que quizás no sea tan caro desde el punto de vista del precio de la bolsa de la semilla, y prefiere avanzar con el maíz y no con el sorgo”, señaló. Según datos de la APCS, en la última campaña fueron sembradas 23.877 hectáreas en el Chaco y para este ciclo productivo la estimación es de 15.452 hectáreas, lo que significa una caída de 35,3 %. “Ahí están las pruebas, hubo 23 mil hectáreas, creo, el año pasado, ahora hay 15 mil. Bueno, esa caída se debe fundamentalmente al tema del maíz, la necesidad de hacer un poco más de maíz, aprovechando también la coyuntura ganadera”, explicó Passerieu. [Foto: Carlos Passerieu / Productiva C&M]

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Disponibilidad de genética para la agricultura chaqueña sigue siendo un desafío

La reposición de genética para los diferentes rubros agrícolas sigue siendo un desafío para el avance y la consolidación de la agricultura en el suelo chaqueño. Si bien las empresas proveedoras de insumos traen las innovaciones tecnológicas, todavía no existe un camino claro a seguir, afirmó en el programa Nación Productiva, el Ing. Agr. Carlos Passerieu, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios para un Chaco Sustentable (APACS). La disponibilidad genética es un desafío crítico para el avance y desarrollo de la actividad agrícola en la región Occidental, donde el ambiente local influye más en la productividad de los cultivos que la genética del material sembrado, de acuerdo con los resultados de la campaña 2025/2026 de la Red de Ensayos de Evaluación (REEI) de la Fundación Ideagro. En este contexto, el titular de la APCS, mencionó durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, que en el caso de la soja lentamente van a apareciendo algunas variedades, pero que todavía no hay un consenso y un camino muy claro que seguir, por lo que se deben realizar más investigaciones. “Las empresas proveedoras de insumos traen nuevas tecnologías y tratan de convencer al productor de que avance con ellas, pero sin saber realmente si son esas las tecnologías que tenemos que utilizar”, subrayó. Señaló que en el caso del maíz el problema es más grave porque el costo de las semillas de los híbridos es muy alto y eso está haciendo que muchos productores estén mirando otras alternativas, como es el caso del sorgo o buscando otras opciones. “Otros productores están mirando maíces mucho más económicos, tratando de bajar los costos”, afirmó. Agregó que el avance tecnológico en la agricultura es constante y que en el mercado aparecen nuevos materiales genéticos continuamente, pero que es importante enfocar hacia las necesidades del productor chaqueño. “Las genéticas avanzan, pero no son aprovechadas totalmente por el productor”, remarcó. En el rubro algodonero, los productores han detectado serios inconvenientes con materiales que presentan enorme variabilidad en los rendimientos de fibra, lo que obliga a los agricultores a buscar alternativas que muchas veces no son legales. “Lamentablemente eso está ocurriendo, están entrando variedades de algodón de Brasil. Que lamentablemente no están registradas y con el tiempo va a pasar algo similar a lo que pasó en la región Oriental con la soja, que van a terminar liberando sin mucha investigación que conduzca a una mejor tecnología del cultivo”, subrayó.

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Chaco: el algodón registró una campaña desastrosa por exceso de lluvias

La campaña de algodón 2024/25 en el Chaco fue catastrófica, debido a las excesivas lluvias, que provocaron pérdida de productividad y afectaron la calidad de la fibra. A esta situación se le suma el alto costo del cultivo y la baja cotización del producto, coincidieron los directivos de la Asociación de Productores Agropecuarios para un Chaco Sustentable (APACS) en el programa Nación Productiva. La industria también es cuestionada por su falta de transparencia en la comercialización y los largos plazos de pago. El Ing. Agr. Carlos Passerieu, presidente de la APACS, mencionó que, probablemente, la 2024/2025 sea la peor campaña de todas y que, irónicamente, se debió a un exceso de agua. “Eso es lo increíble, por mucha agua perdimos el cultivo, básicamente”, lamentó. Explicó que al algodón no le gusta la humedad y si algo hubo en la última campaña (2024/25) fue mucha agua cuando la planta no la necesitaba, pero que sí fue muy bien aprovechada por otros cultivos, como la soja y el poroto. “En el caso del algodón, los cultivos en el mes de febrero presentaban un panorama espectacular, se recorría los algodonales y uno decía que este era el año del algodón, hablábamos de rendimientos de 2500 a 2700 kg, con los cuales, pensábamos con un margen interesante en la producción”, acotó. Explicó que en los meses de marzo y abril se pudrió más del 50 % de las bochas y quedó apenas una parte en carrera. “Algunos decidimos aflojar con el regulador de crecimiento, esperando que aparecieran nuevas flores y algunas bochas nuevas, pero después vinieron las heladas y eso terminó de catapultar el resultado y realmente los rendimientos del algodón fueron caóticos, sumados después la calidad en fibra, con muchas críticas de parte de los compradores”, expresó. Por su parte, Marcos Kain, secretario general de la APACS, dijo que la situación del cultivo del algodón se debe dividir en tres etapas: el precio del mercado, que no maneja el productor porque cotiza en Nueva York; el costo de producción, que por cada hectárea de algodón se pueden hacer dos de soja, y la industria, que debe clarificar su sistema de trabajo. “Tiene que clarificar su sistema comercial porque el área va a tender a cero, nosotros hicimos algodón y nos alejamos porque tuve rendimiento de 28 % y 34 % en la industria, misma parcela, misma cosechadora en dos industrias diferentes, hay un gris muy grande en la industria y las comercializaciones son muy largas, o sea hay que esperar que la industria haga los negocios para poder hacer efectiva la cobranza; se hace muy largo, es un cultivo muy costoso, es un cultivo que parece fácil, pero agronómicamente no lo es”, señaló. Enfatizó la necesidad de que la industria se acerque más a los productores, considerando que esta caída no es casualidad, sino un llamado de atención. “No es contra el cultivo, porque el algodón es bienvenido dentro del sistema de rotación de la agricultura chaqueña, la semilla usamos como subproductos. Es una alternativa más, pero el productor trabaja para ganar plata. El productor sale del negocio de un año para otro, la industria no sale, tiene inversiones muy altas”, manifestó. Según el relevamiento de datos de la APACS, el área del cultivo de algodón sufrirá una retracción cercana a las 30.000 hectáreas en la presente zafra. De las 60.784 hectáreas sembradas en la campaña 2024/25 bajaría a 33.074 hectáreas, es decir, una caída de 45.6 %. [Foto: Carlos Passerieu, presidente de la APACS / Productiva C&M]

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Última campaña de soja chaqueña arrojó rendimientos de 2000 kg/ha

La campaña de soja 2024/2025 en el Chaco presentó resultados variados, ya que las siembras más tardías lograron mejores rendimientos, debido a que aprovecharon las abundantes lluvias de marzo y abril, por lo que el rendimiento promedio general quedó en, aproximadamente, 2000 kg/ha, mencionaron en Nación Productiva representantes de la Asociación de Productores Agropecuarios para un Chaco Sustentable (APACS), durante la evaluación del área de siembra del actual ciclo agrícola en la región Occidental. En el agroclásico, que ahora se emite los lunes, exclusivamente en el canal digital productiva.tv, el Ing. Agr. Carlos Passerieu, presidente del gremio, explicó que la campaña anterior tuvo condiciones bastante variables, ya que hubo zonas que acompañaron el desarrollo del cultivo, principalmente, los cultivos más tardíos. “Si bien muchas de esas áreas fueron siembras más tardías, en relación a la zona que llamamos núcleo, que es la zona de Mariscal, donde encontramos la mayor superficie de agricultura dentro del Chaco, que sufrió bastante en esa primera etapa y esa variación que se registró a través de las zonas determinó después los rendimientos que en algunas zonas fueron muy destacados y en otras, muy tristes”, acotó. Passerieu mencionó que, si bien la Capeco está intentando hace dos campañas obtener información de áreas reales de siembra, el Chaco sigue sin tener relevamiento satelital, por lo que la APACS recopila datos por medio de encuestas, lo que es, básicamente, una intención de siembra, que después no necesariamente se cumple. “Si yo tuviera que arriesgar un rendimiento de soja promedio de esta ultima campaña, debe andar alrededor de 2000 kg/ha, aproximadamente, porque aquellos que sembraron, principalmente, en la segunda quincena de enero y febrero tuvieron rendimientos elevados porque alcanzaron las lluvias importantes que tuvimos en los meses de marzo y abril, que elevaron los rindes, sobre todo en la zona de Alto Paraguay. Yo estimo que debe haber 2000 kg de promedio en el caso de la soja”, remarcó. Por su parte, Marcos Kain, secretario general del gremio, en ese mismo sentido, resaltó que los productores que optaron por una ventana más tardía tuvieron mejores resultados que aquellos que buscaron un mayor potencial a fin de diciembre y los primeros días de enero, ya que esos lotes fueron más castigados por la falta de humedad. “La campaña pasada tuvimos de 8 a 9 grados menos que la 23/24, cuando nos golpeó mucho la temperatura, pero en esta zafra de 2024/25 no tuvimos tantos días de calor y los que sembraron más tarde recolectaron mejores frutos”, expresó. Kain recordó que los productores venían de una campaña muy mala y la expectativa era tener una muy buena cosecha para poder afrontar el quebranto que dejó la zafra anterior. “Obviamente, que una campaña con 3000 kg y el precio que teníamos en Chicago el año pasado, hubiese sido mejor financieramente; con 2000 kg todavía salvamos la papa, no es malo, pero sabemos que tenemos más potencial en el Chaco, ya que hemos tenido lotes de 5000 kg en parcelas puntuales y promedios de 3000 kg, esos rendimientos son alcanzables con condiciones ideales”, enfatizó. Según el profesional, en la campaña anterior cayó el área de siembra por el gran quebranto que se registró en la campaña 23/24. “El quebranto fue muy grande, no solo en soja, sino en maíz, algodón y en todos los cultivos. En el caso nuestro, casi tuvimos un quebranto de USD 289 de promedio por hectárea en toda el área, entonces recuperar esos casi USD 300 por hectárea en la zafra siguiente es una mochila grande que le ponemos al presupuesto”, concluyó. [Foto: Marcos Kain y Carlos Passerieu / Productiva C&M]

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