La reposición de genética para los diferentes rubros agrícolas sigue siendo un desafío para el avance y la consolidación de la agricultura en el suelo chaqueño. Si bien las empresas proveedoras de insumos traen las innovaciones tecnológicas, todavía no existe un camino claro a seguir, afirmó en el programa Nación Productiva, el Ing. Agr. Carlos Passerieu, presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios para un Chaco Sustentable (APACS).
La disponibilidad genética es un desafío crítico para el avance y desarrollo de la actividad agrícola en la región Occidental, donde el ambiente local influye más en la productividad de los cultivos que la genética del material sembrado, de acuerdo con los resultados de la campaña 2025/2026 de la Red de Ensayos de Evaluación (REEI) de la Fundación Ideagro.
En este contexto, el titular de la APCS, mencionó durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, que en el caso de la soja lentamente van a apareciendo algunas variedades, pero que todavía no hay un consenso y un camino muy claro que seguir, por lo que se deben realizar más investigaciones.
“Las empresas proveedoras de insumos traen nuevas tecnologías y tratan de convencer al productor de que avance con ellas, pero sin saber realmente si son esas las tecnologías que tenemos que utilizar”, subrayó.
Señaló que en el caso del maíz el problema es más grave porque el costo de las semillas de los híbridos es muy alto y eso está haciendo que muchos productores estén mirando otras alternativas, como es el caso del sorgo o buscando otras opciones. “Otros productores están mirando maíces mucho más económicos, tratando de bajar los costos”, afirmó.
Agregó que el avance tecnológico en la agricultura es constante y que en el mercado aparecen nuevos materiales genéticos continuamente, pero que es importante enfocar hacia las necesidades del productor chaqueño. “Las genéticas avanzan, pero no son aprovechadas totalmente por el productor”, remarcó.
En el rubro algodonero, los productores han detectado serios inconvenientes con materiales que presentan enorme variabilidad en los rendimientos de fibra, lo que obliga a los agricultores a buscar alternativas que muchas veces no son legales.
“Lamentablemente eso está ocurriendo, están entrando variedades de algodón de Brasil. Que lamentablemente no están registradas y con el tiempo va a pasar algo similar a lo que pasó en la región Oriental con la soja, que van a terminar liberando sin mucha investigación que conduzca a una mejor tecnología del cultivo”, subrayó.


