El Ing. Agr. Héctor Ramírez, director de Arrozal Agronegocios S.A., en conversación con Productiva, enfatizó que el arroz colorado es un cáncer dentro de los campos de producción. En ese sentido, resaltó la importancia de cuidar los campos utilizando semillas certificadas para no introducir la maleza desde un principio. Agregó que la rotación con otros cultivos también es una herramienta efectiva, pero requiere de una inversión elevada.
Durante la jornada de campo organizada por la firma Arrozal Agronegocios S.A., en la Estancia Santa Teresa, en la zona de Villa Franca, Ñeembucú, el profesional habló sobre el impacto y la amenaza del arroz colorado. “Enfatizo mucho en el problema del arroz rojo. Es un cáncer de los campos”, subrayó.
Remarcó que es inconcebible e inaceptable que campos tan nuevos y buenos en tan poco tiempo puedan estar condenados por falta de un control de calidad.
“En unos cinco años, si no tenemos un control de calidad, matamos al campo. Comienza a reducir y después viene la opción de rotación, que es lo que, desde un principio, sin tener problemas, hay que hacerlo, pero las condiciones requieren inversión también, porque no es que yo en un campo arrocero, así como está puedo plantar soja ni maíz, tengo que estructurar diferente”, acotó.
Subrayó que esa diferencia significa costo. “Entonces, falta fortalecer más para hacerlo sustentable todo lo que estamos haciendo en la zona, que es tan buena”, remarcó.
Ramírez explicó que el mejor control del arroz colorado es la prevención. “No dejar que entre ese mal en tu campo, que es a través de la semilla. Ese es el primer punto y eso se consigue a través de una certificación rigurosa, de unos padrones de calidad rigurosos”, expresó.
En ese sentido, señaló que es un problema que debe tener en cuenta en Paraguay, ya que en el país el uso de semillas certificadas es bastante bajo. “Creo que Paraguay no llega ni al 10 % del área de uso de semilla fiscalizada que se produce a nivel nacional, porque no tenemos variedad, hay que reciclar constantemente”, manifestó.
Agregó que la certificación apunta a ese objetivo, de ir renovando. Además, de cuidar la calidad de cada variedad, evitando la posibilidad de mezclar una con otra.
“Nosotros tenemos que tener productos de excelencia a través de variedades, pero no se puede ir mezclando, porque ahí al mezclarse tiene diferentes ciclos, diferentes características, hace que en la mezcla la calidad del arroz ya no reúne todo lo que debe tener para conquistar el mercado internacional”, concluyó.
[Foto: Ing. Agr. Héctor Ramírez / Productiva C&M]


