La siembra de soja en la zona de Mcal. Estigarribia, Boquerón, está atrasada debido a la falta de lluvias importantes. Hasta el momento, solo se sembró un 38% de las 2300 hectáreas previstas, que desarrolla la firma Kurepa Kue, según mencionó a Productiva el Ing. Agr. Eduardo Agüero, gerente de producción de la empresa. Dentro de este escenario desafiante también se registró la presencia de moluscos y ñandúes que atacan a las plántulas, elevando el costo de producción y afectando la productividad.
El profesional encargado de la parte de la firma que desarrolla la actividad agrícola en los dos campos en el distrito de Mcal. Estigarribia, departamento de Boquerón, uno en la estancia La Patricia y otro en el establecimiento Jerovia, mencionó que el inicio de siembra estuvo medio complicado, ya que, si bien hubo humedad, siempre estuvo muy al límite.
“Por esta fecha ya deberíamos tener más hectáreas sembradas, porque la intención era posicionar todas las siembras de soja en el mes de enero, y ahora estamos ya casi fin de mes. En total, entre los dos campos, tenemos 38% aproximadamente sembrado sobre 2300 hectáreas totales de soja”, señaló.
Explicó que, hasta el momento, dentro de la ventana ideal de siembra, no se registraron lluvias importantes para avanzar con un mejor ritmo. “Eso también nos limitó dentro de la ventana”, acotó.
Agregó que aparte de la soja dentro del planteamiento de la empresa también está la siembra de poroto mung y girasol, la implantación de estos rubros está prevista para el mes de febrero, por lo que está todavía dentro del calendario preestablecido.
“Avanzamos solamente con la soja, el planteo es poroto y girasol en febrero. Estamos todavía en fecha, son tres cultivos que estaríamos trabajando este año”, afirmó.
Agüero señaló que muchas veces caen lluvias puntuales que no llegan a cubrir toda la zona. “Últimamente las lluvias están ocurriendo en forma de chaparrón. Generalmente te llueve en una zona, en otra zona, muchas veces dentro del mismo campo, se marca un milímetro importante de lluvia y en otro punto, casi nada de registro. Eso ya lo estamos viviendo hace ya unos años”, manifestó.
En ese sentido, remarcó que ambas unidades no están muy lejos una de otra. “La Patricia está sobre la picada 108, en la zona de La Patria. El otro campo que se arrendó ahora es de Carlos Casado, la Estancia Jerovia”, especificó.
Dentro del escenario desafiante de esta campaña aparecieron dos jugadores más, los moluscos debido al invierno húmedo que se registró, que requieren de un producto específico para su control que eleva el costo de producción y, el ñandú guasu, que también ataca las plántulas de soja.
“Aparte del caracol, aparece el ñandú guasu, que al nacer las plantas estos animales van picoteando, entonces le están cortando el meristema apical de la soja. No le mata por completo, pero genera ramificación y eso igualmente ya es una merma productiva”, expresó.
Explicó que el manejo del ñandú es mucho más complicado, si bien se puede reorientar hacia otra parte, los animales también atacan de noche, lo que llega a dificultar el control.
“Hay años que son complicados en cuanto a plagas que aparecen de repente. Algunos visitantes no son frecuentes y eso realmente es un problema, en este caso, el ñandú y el caracol”, añadió.
[Foto: Plántulas de soja / Archivo / Productiva C&M]


