El Ing. Agr. Sidinei Neuhaus, director de Intagro, destacó la importancia de una entrada temprana de fungicida en la etapa vegetativa de la soja, para protegerla de enfermedades como la cercospora y la roya, dentro de un escenario ideal para los patógenos. Una entrada tardía puede representar pérdidas de hasta USD 10 por hectárea por día. Enfatizó que la protección inicial es clave para el éxito y que los intervalos de aplicación y el uso de multisitios son fundamentales para controlar las enfermedades.
Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, el profesional destacó que es importante una entrada temprana en etapa vegetativa para otorgar una protección inicial al cultivo frente a las principales enfermedades.
Neuhaus enfatizó que la entrada tardía con una herramienta de control puede representar pérdidas importantes para el productor. “En los años pasados, tuvimos una roya que llegó un poco más tarde, y ese retraso, ese descuido de la primera entrada de fungicida en escenario de cercospora, con roya llegando tarde, más de 20 kilos por día, entonces, al precio de soja de hoy, son casi 8 dólares por día”, acotó.
Explicó que, en escenario con presencia de antracnosis, ese impacto puede ser de 40 kilos por día. “Estamos hablando aquí de USD 12, USD 13 por día”, advirtió.
Señaló que ahora se inicia la cosecha de este año y la roya también llegó más temprano. “Pero tomo de referencia ensayos de años anteriores, que la siembra era más tardía, siembras de diciembre, donde la roya llegaba temprano y, ese impacto puede ser de casi 20 dólares por día”, precisó.
Haciendo una estimación con la zafra actual, donde la roya se manifestó con más anticipación, el profesional resaltó que la pérdida puede superar los USD 10 por hectárea día. “Fácilmente podríamos estar esperando pérdidas de más de USD 10 por hectárea por día de retraso, en esa primera entrada de fungicida”, apuntó.
Enfatizó la importancia de cuidar la productividad en un escenario de buenos rindes donde se ven cosechas de 4500 a 5000 kilos por hectárea. “Así que perder un 2%, 3% de rendimiento, parece nada, pero cuando lo convertimos en kilos y en dólares, es bastante expresivo. Entonces, es un tema realmente clave, creo que consolida realmente esta estrategia de una buena aplicación en etapa vegetativa, en el sentido de hacer esa primera protección de la soja y retrasar el inicio del ciclo de las enfermedades”, manifestó.
Recordó que las últimas seis zafras con presiones más bajas de roya, la cercospora también impactó sobre el rendimiento, que avanza lentamente, ocasionando pérdidas de 300 a 400 kilos por hectárea, pero a muchas veces sin que el productor se dé cuenta.
Agregó que este se percata de que la enfermedad avanza cuando viene una roya, que es más agresiva y hay una respuesta de rindes de 1000 a 1200 kilos por hectárea, que es lo que se observa en las primeras cosechas de ensayo de la firma.
“Efectivamente, se está consolidando lo que venimos observando en las últimas 5, 6 zafras. Y no es el único parámetro, pero esa primera entrada de fungicida, esa protección inicial, está siendo decisiva, clave para el éxito. Pero igual el que hizo una aplicación temprana, pensando en cercospora, una base para la roya, debe cuidar con los intervalos también, ya que es muy importante”, remarcó.
Subrayó que, si no se logra aplicar dentro de intervalos adecuados, también permite el avance de roya. “Otro punto importantísimo aquí está siendo asociar los multisitios dentro de los programas, eso pensando en todo el complejo de enfermedades, pero otra vez destaca en roya la importancia de los multisitios dentro de ese contexto”, recalcó.
Para el profesional, cada una de esas partes contribuye para un resultado mejor, donde se puede agregar también el uso de coadyuvante o el aceite. “Por ahí algunos vieron una foto que publiqué esta última semana de un ensayo nuestro con y sin aceite, con buenos fungicidas del mercado, y cuando quitamos el aceite pareciera que no aplicamos ningún fungicida”, mencionó.
[Foto: Sidinei Neuhaus / Archivo / Productiva C&M]


