A cien años de la introducción de la soja en Paraguay, en el programa Nación Productiva abordamos el contexto histórico en el que se dio este hecho, qué factores económicos y geopolíticos posibilitaron su expansión y consolidación y cómo su incursión ha generado desde el inicio un verdadero impacto en nuestro país.

 

Este 2021 se cumple un siglo del ingreso de la soja en el país. En 1921 el Dr. Pedro Nicolás Ciancio decidió incorporar la oleaginosa como una alternativa para combatir la desnutrición y para que su producción ayude a mejorar la economía de los productores.

 

No obstante, esta decisión dio pie a muchos cuestionamientos e inclusive la sociedad de aquella época se refería a Ciancio como “Dr. Soja”, de manera despectiva, según comentó el Dr. Pedro Caballero, historiador y profesor de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), durante el programa Nación Productiva (una producción periodística de Productiva C&M), emitido los domingos a las 20:00 en Canal PRO.

 

Caballero compartió datos relevantes sobre el inicio de la soja en el país y explicó los factores que motivaron su expansión y consolidación como uno de los productos más importantes de exportación. Explicó que, anteriormente, la economía paraguaya se caracterizaba por la explotación de rubros de carácter extractivo, como el tanino y la yerba mate, y en menor volumen el tabaco, por lo que la agricultura nacional se centraba más en una actividad de subsistencia. A excepción del algodón, no había otro que tuviera un carácter exportable, acotó.

 

En síntesis –precisó el historiador-, era una economía de subsistencia, producto de la Guerra Grande o contra la Triple Alianza, que para 1921 hacía 50-51 años que había culminado y que destruyó todo el aparato productivo paraguayo, por lo que la economía pasó por varios ciclos y, precisamente, en los años 20 se dio como un punto de inflexión, en el sentido de que hubo un periodo de crecimiento que coincide con la Primera Guerra Mundial, y además es una década que termina con una crisis económica (1929), entonces, en medio de esa coyuntura, el Dr. Pedro Ciancio trae al país la soja, que al principio no tuvo mucho eco.

 

Caballero agregó que los datos de la balanza comercial de importación y exportación de Paraguay nos permiten ver que en esa época no había rubros agrícolas que tuvieran el carácter que hoy tiene la soja. “El algodón y el tabaco se plantaban, implicaban una actividad de trabajo en el campo, pero no adquirieron los volúmenes necesarios para superar la yerba y el tanino, que eran de calidad extractiva”.

 

Acotó que los rubros de carácter extractivo (que eran lo que movían la economía) se vendían mayormente a Argentina, donde nuevamente eran envasados y enviados a otras partes del mundo, pero ya con el sello de ese país.

 

Expansión. El historiador indicó que la soja empezó a adquirir importancia después de la Guerra del Chaco, ya que el proceso de introducir el grano dentro de la dieta de los paraguayos se vio interrumpido por la contienda.

 

Inclusive –expresó-, hay datos de 1940, durante el Gobierno de José Félix Estigarribia, que indican que él ordenó la inclusión de la soja dentro de la ración de alimentos que se destinaba al Ejército. “Entonces, ahí vemos que ya empieza a adquirir otro carácter, ya se la ve de otra manera”.

 

Sin embargo, precisó que su expansión como rubro exportable se dio, sobre todo, a partir del giro geopolítico que hace Paraguay hacia Brasil, que, básicamente, se produce ya durante el Gobierno del Gral. Alfredo Stroessner, entre las décadas del 60 y 70.

 

Mencionó que en la década del 60 se llevó a cabo un plan nacional de trigo, con el cual el Gobierno buscaba dejar de depender de Argentina en la producción del cereal y en medio de ese proyecto se incluyó la soja, lo que impulsó su crecimiento. “Ya para la los años 70, con la llegada de los colonos brasileños, empezó a adquirir otras dimensiones y su crecimiento fue sostenido a lo largo del tiempo y hoy ya vemos el resultado de ese proceso”.

 

Factores políticos y económicos. Caballero resaltó que los factores políticos inciden mucho en la política económica. Explicó que el modelo liberal en el mundo entró en crisis en 1929 y ese impacto llegó a Paraguay, pero la Guerra del Chaco fue un freno en ese proceso, porque los paraguayos debíamos abocarnos a la defensa del territorio chaqueño.

 

Después de eso y sobre todo después de la caída del Gobierno de Eusebio Ayala, en 1936, y con la subida a la Presidencia del Cnel. Rafael Franco, el papel del Estado cambió en cuanto a la función política. “El Estado asume cierta responsabilidad que anteriormente no tenía. Por ejemplo, se creó un Ministerio de Salud, un Departamento de Trabajo y un Ministerio de Agricultura. A partir de allí se enfoca en una especie de reforma agraria, que no se consuma totalmente, porque desde 1936 hasta la llegada de Stroessner, los presidentes no duraron mucho tiempo y los avatares políticos que se vivieron tuvieron impacto en el desarrollo de la agricultura que intentaba ya enfocarse en un modelo agroexportador”.

 

En ese contexto, explicó que con la llegada de los colonos (entre los 60, 70 y 80), el Gobierno decidió otorgarles algunos beneficios para impulsar el desarrollo agrícola en el país. Como, por ejemplo, la extensión de tierra fértil, sin uso, en Alto Paraná, parte de Itapúa, Canindeyú y Caaguazú, que en su momento formó parte de enclaves económicos que desaparecieron en el 50. Para esto, el Gobierno eliminó la prohibición de vender tierras a los extranjeros 150 km hacia adentro, a partir de la línea de frontera.

 

Segundo, el precio era mucho más barato que del lado brasileño y tercero, el impuesto, que era mucho más reducido que Brasil.

 

Finalmente, expresó que hay que preguntarse por qué el Estado propició todo esto. Mencionó que por cuestiones económicas, porque se estaba apunando a seguir un modelo agroexportador luego del cierre de los enclaves, y geopolíticas, porque el acercamiento hacia Brasil obedece a una lógica mundial que se estaba dando, ya que al término de la II Guerra Mundial se desarrolla la Guerra Fría y había que tomar una postura como país respecto a uno de los dos bloques. Explicó que Brasil tenía una alianza que venía de décadas con EE. UU., por lo que Paraguay se inclinó hacia ahí, y eso también implicó romper esa hegemonía de Argentina sobre Paraguay.

 

“La marcha de Paraguay hacia el Este coincidió con la marca hacia el Oeste, de Brasil, y hubo una conjunción de intereses, que propició la llegada de colonos a nuestro país”, concluyó.

 

Tras cumplirse un siglo de su ingreso al país, esta oleaginosa se destaca por ser la proteína de origen vegetal más importante no solo por su contribución a la alimentación humana y animal, sino que se ha convertido, por medio de las inversiones de las agricultores que apuestan por este cultivo, en un pilar fundamental de la economía nacional, posicionando a Paraguay como el sexto mayor productor y el cuarto mayor exportador de soja en el mundo.