Un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas de la República de Corea utilizó edición genética CRISPR para mejorar esta característica en una variedad de arroz ampliamente cultivada en el país. Sus resultados fueron publicados en la revista Scientific Reports.
La altura del arroz es una característica clave para la productividad del cultivo. Si las plantas crecen demasiado altas, pueden volverse más vulnerables al acame, un fenómeno en el que los tallos se doblan o caen antes de la cosecha, lo que dificulta la recolección y reduce el rendimiento, según informó el portal Agro-Bio.
Los patrones climáticos extremos, como lluvias intensas o vientos fuertes, pueden aumentar el riesgo de acame en los cultivos de arroz. Esto ocurre especialmente en variedades con plantas más altas. Cuando los tallos no son lo suficientemente resistentes para sostener el peso de las espigas cargadas de grano, las plantas pueden inclinarse o caer.
Este problema no solo dificulta la cosecha, sino que también puede provocar pérdidas significativas en la producción. Por esta razón, mejorar la arquitectura de la planta (incluyendo su altura) es una estrategia importante en los programas de mejoramiento del arroz.
En este estudio, los científicos trabajaron con la variedad coreana Samkwang, conocida por su buena calidad, pero también por su susceptibilidad al acame debido a la altura de sus plantas.
Para mejorar esta característica sin alterar otras cualidades de la variedad, los investigadores utilizaron CRISPR para editar un gen llamado SMXL4, relacionado con el crecimiento de la planta. El resultado fue una nueva línea editada denominada smxl4, que presentó una arquitectura más compacta y estable.
Las plantas editadas mostraron una menor altura y entrenudos más cortos, lo que contribuye a mejorar la estabilidad del cultivo frente a condiciones climáticas adversas.
Además, los investigadores observaron cambios en otras características del rendimiento, como: menor longitud de panícula, menor número de granos por panícula y menor peso de grano. Sin embargo, las plantas también mostraron un mayor número de panículas por planta, lo que puede ayudar a compensar estos cambios en la productividad.
En conjunto, los resultados sugieren que el gen SMXL4 desempeña un papel importante en el control del crecimiento y desarrollo del arroz.
Comprender cómo ciertos genes influyen en la arquitectura de la planta permite a los científicos desarrollar variedades de arroz más estables y adaptadas a diferentes condiciones climáticas.
[Foto: Cultivo de arroz / Archivo / Productiva C&M]


