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Nutrición de precisión: la clave para acelerar la productividad en feedlot

El especialista brasileño en nutrición de precisión de Inbra, Eduardo Santos, analizó en entrevista con Productiva, los avances tecnológicos aplicados al confinamiento, destacando el rol de la genética, la alimentación estratégica y la capacitación del personal para mejorar la eficiencia productiva en la ganadería. En el marco de Feicorte 2026, realizado en Paraguay, donde presentó la charla “Avances tecnológicos de la nutrición de precisión en el feedlot”, uno de los puntos centrales de su exposición fue el papel de la tecnología en la nutrición animal, destacando herramientas que permiten mejorar tanto la ganancia de peso como la calidad final del producto. En ese sentido, explicó que actualmente existen aditivos y desarrollos específicos (como los biopeptidios) orientados a potenciar el crecimiento muscular y la terminación de los animales. “El objetivo es lograr animales que lleguen a faena con mayor peso, con carne más tierna y con mejor calidad de grasa y marmoleo”, señaló. Feedlot: control, eficiencia y aceleración del ciclo. Santos remarcó que, en sistemas como el paraguayo, donde predomina la producción pastoril, el feedlot cumple un rol estratégico al permitir un mayor control sobre la alimentación. A diferencia del campo natural, el confinamiento brinda la posibilidad de formular dietas ajustadas a objetivos productivos concretos, lo que se traduce en una optimización de la ganancia diaria de peso y en una aceleración del ciclo productivo. “El productor tiene la capacidad de diseñar la dieta buscando la máxima eficiencia, algo que en pastura es más variable”, explicó. El desafío es producir más kilos por animal. Al comparar la realidad paraguaya con la brasileña, el especialista destacó que ambos países cuentan con rodeos de buena calidad, pero coincidió en que el principal desafío está en aumentar el peso de faena. Según indicó, lograr animales más pesados permite diluir costos y mejorar la rentabilidad del sistema. Para ello, es clave trabajar desde la base, con vacas de buen tamaño corporal que generen terneros más pesados al destete, y continuar con un manejo nutricional eficiente durante todo el ciclo. En esa línea, planteó como referencia modelos más intensivos, como el de Estados Unidos, donde se logran incrementos de hasta 50% en el peso de carcasa. “Pasar de promedios de 300 a 400 kilos es posible, pero requiere genética y nutrición”, afirmó. Inversión en nutrición y capacitación. Consultado sobre la resistencia de algunos productores a invertir en alimentación, Santos fue claro: la nutrición es uno de los pilares fundamentales del sistema productivo. No obstante, advirtió que la tecnología por sí sola no alcanza si no está acompañada por una correcta gestión del capital humano. “Se puede tener la mejor herramienta, pero sin personal capacitado no se logran resultados”, sostuvo, comparando el proceso con un vehículo de alta gama que necesita un buen conductor. En ese sentido, recomendó invertir tanto en mejoras de pasturas para sistemas extensivos como en suplementación estratégica en feedlot. Mirada a largo plazo ante una demanda creciente. Finalmente, el especialista se refirió al contexto global de la carne, marcado por una demanda creciente y nuevas oportunidades comerciales para países como Paraguay. Sin embargo, subrayó que la ganadería requiere planificación de largo plazo. Mejoras estructurales, como el aumento del tamaño corporal de los animales, implican decisiones que deben tomarse hoy, pero cuyos resultados se verán recién en los próximos años. “Si queremos animales con mayor capacidad de ganancia de peso, hay que empezar ahora, desde la base genética. Los resultados llegan en tres o cuatro años”, concluyó. [Foto: Bovinos en confinamiento / Archivo / Productiva C&M]

El especialista brasileño en nutrición de precisión de Inbra, Eduardo Santos, analizó en entrevista con Productiva, los avances tecnológicos aplicados al confinamiento, destacando el rol de la genética, la alimentación estratégica y la capacitación del personal para mejorar la eficiencia productiva en la ganadería.

En el marco de Feicorte 2026, realizado en Paraguay, donde presentó la charla “Avances tecnológicos de la nutrición de precisión en el feedlot”, uno de los puntos centrales de su exposición fue el papel de la tecnología en la nutrición animal, destacando herramientas que permiten mejorar tanto la ganancia de peso como la calidad final del producto.

En ese sentido, explicó que actualmente existen aditivos y desarrollos específicos (como los biopeptidios) orientados a potenciar el crecimiento muscular y la terminación de los animales. “El objetivo es lograr animales que lleguen a faena con mayor peso, con carne más tierna y con mejor calidad de grasa y marmoleo”, señaló.

Feedlot: control, eficiencia y aceleración del ciclo. Santos remarcó que, en sistemas como el paraguayo, donde predomina la producción pastoril, el feedlot cumple un rol estratégico al permitir un mayor control sobre la alimentación.

A diferencia del campo natural, el confinamiento brinda la posibilidad de formular dietas ajustadas a objetivos productivos concretos, lo que se traduce en una optimización de la ganancia diaria de peso y en una aceleración del ciclo productivo. “El productor tiene la capacidad de diseñar la dieta buscando la máxima eficiencia, algo que en pastura es más variable”, explicó.

El desafío es producir más kilos por animal. Al comparar la realidad paraguaya con la brasileña, el especialista destacó que ambos países cuentan con rodeos de buena calidad, pero coincidió en que el principal desafío está en aumentar el peso de faena.

Según indicó, lograr animales más pesados permite diluir costos y mejorar la rentabilidad del sistema. Para ello, es clave trabajar desde la base, con vacas de buen tamaño corporal que generen terneros más pesados al destete, y continuar con un manejo nutricional eficiente durante todo el ciclo.

En esa línea, planteó como referencia modelos más intensivos, como el de Estados Unidos, donde se logran incrementos de hasta 50% en el peso de carcasa. “Pasar de promedios de 300 a 400 kilos es posible, pero requiere genética y nutrición”, afirmó.

Inversión en nutrición y capacitación. Consultado sobre la resistencia de algunos productores a invertir en alimentación, Santos fue claro: la nutrición es uno de los pilares fundamentales del sistema productivo.

No obstante, advirtió que la tecnología por sí sola no alcanza si no está acompañada por una correcta gestión del capital humano. “Se puede tener la mejor herramienta, pero sin personal capacitado no se logran resultados”, sostuvo, comparando el proceso con un vehículo de alta gama que necesita un buen conductor.

En ese sentido, recomendó invertir tanto en mejoras de pasturas para sistemas extensivos como en suplementación estratégica en feedlot.

Mirada a largo plazo ante una demanda creciente. Finalmente, el especialista se refirió al contexto global de la carne, marcado por una demanda creciente y nuevas oportunidades comerciales para países como Paraguay. Sin embargo, subrayó que la ganadería requiere planificación de largo plazo. Mejoras estructurales, como el aumento del tamaño corporal de los animales, implican decisiones que deben tomarse hoy, pero cuyos resultados se verán recién en los próximos años.

“Si queremos animales con mayor capacidad de ganancia de peso, hay que empezar ahora, desde la base genética. Los resultados llegan en tres o cuatro años”, concluyó.

[Foto: Bovinos en confinamiento / Archivo / Productiva C&M]

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