Los suelos agrícolas de varios departamentos del país en donde se desarrolla el cultivo de canola atraviesan, en su mayoría, una sequía como consecuencia de la ausencia de lluvias importantes y las características físicas propias de estas áreas, indica el último informe del Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio).

 

El monitoreo realizado hasta el pasado 18 de agosto por el Inbio muestra que el contenido de agua útil para el cultivo de canola nacional se encuentra en estados entre sequía (0-10 %), en su mayoría, y reserva adecuada (50-70 %).

 

El informe señala que Itapuá, Caaguazú, Canindeyú y Misiones son los departamentos más afectados por la sequía, mientras que en Alto Paraná y Caazapá el impacto es relativamente menor.

 

El Inbio resalta que durante el inicio del desarrollo del cultivo casi la totalidad de los suelos presentan estados deficitarios, muchos de ellos hasta críticos, con relación a las necesidades hídricas del cultivo. Estas condiciones registradas estarían asociadas a la ausencia de lluvias importantes y las características físicas de los suelos.