Etiqueta: nota de tapa

Agricultura Revista

¡Sí, se puede!: el Chaco nos sigue enseñando y desafiando

Ni el más optimista hubiera pensado producir trigo en suelo chaqueño hace 10 años y menos aún comenzar a obtener rendimientos, que raras veces escuchamos que se logran en la región Oriental o incluso en Argentina, en donde el cereal expone su mejor perfil. Pero no cabe duda de que, mediante la persistencia del productor, el conocimiento aplicado y la tecnología, se pueden derribar ciertos paradigmas en una zona que se presenta como la principal en expansión de la frontera agrícola. En julio de este año el equipo de Productiva C&M había visitado la unidad de producción de Agro Sena, cuando las parcelas tenían un desarrollo óptimo, tras una emergencia de plantas ideal y un stand que hacía suponer la obtención de una meta elevada: lograr 5000 kg por hectárea de productividad. ¿Cómo lo iban a hacer? Nuestro equipo volvió a la unidad de producción en la etapa de cosecha. El Ing. Agr. César Sena, asesor técnico de Timac Agro Paraguay, comentó ese día que en esta campaña se decidió realizar una fuerte intervención de todo el sistema de productivo que se maneja bajo sistema de riego en esta unidad de producción. Allí, el uso de enraizadores, fertilización nitrogenada y el cuidado cultural permitió obtener un desarrollo excepcional de todo el cultivo, sumados a las condiciones climáticas favorables en gran parte de su ciclo. “Estamos finalizando la campaña de trigo en Agro Sena y los resultados son bastante buenos. La idea inicial fue alcanzar 5000 kg por hectárea, cuando que en el Chaco es difícil llegar a esos niveles. Nos desafiamos junto al señor Ronny Hoeckh, propietario de Agro Sena, para lograr esos resultados en la cosecha. Además, tuvimos buenas condiciones para el trigo, situación que nos confirmó que este ambiente tiene una alta productividad”, destacó. El trabajo inicial consistió en el desarrollo de análisis de suelo para planificar las intervenciones puntuales, además de la evaluación de cada ambiente para suministrarle las soluciones con base en las necesidades existentes. Uno de los aspectos más destacados fue el posicionamiento del producto comercial Sulfammo Meta 29, un nitrogenado de liberación controlada, que permitió trabajar de manera eficiente en los periodos de humedad baja. En el presupuesto inicial se apuntaba a obtener 350 mm de agua, considerando la provisión del riego, hecho que ayudó a exponer el potencial productivo del cultivo que, si bien no llegó a la meta de los 5000 kg/ha, registró una marca histórica para el establecimiento de 4600 kg/ha. “Estamos muy contentos, porque si bien habíamos apuntado a 5000 kg, el rendimiento estuvo en 4600 kg por hectárea y sacando aquellos factores del ambiente que limitan el desarrollo de altos rendimientos, logramos una productividad histórica en Agro Sena, que había llegado a los 4000 kg en la campaña anterior”, expresó. Además de realizar un trabajo fuerte en el diagnóstico y fertilización, esta asesoría también definió la cantidad de semillas, la dosis y el manejo en cuanto a fitosanitarios. También se logró sumar datos estadísticos a esta tarea en Agro Sena, con el propósito de evaluar y medir cada metro cuadrado del suelo. Es más, el objetivo inicial apuntaba a 5 millones de plantas, pero, finalmente, se llegó a 4 millones. “Tuvimos buena estabilidad, buen desarrollo de macollos, buena producción de espigas por metro cuadrado”, agregó. El profesional indicó que registraron 450 espigas por metro cuadrado con un peso de granos de 38 gramos por cada 1000 semillas y con pH de 90, que, finalmente, se expone en los números de productividad. Calidad de granos En años anteriores la calidad del trigo estaba sujeta a los niveles de pH, con números que arrojaban entre 80 y 82; sin embargo, en esta campaña llegaron a 90, debido, principalmente, a la tecnología y a las condiciones ambientales presentadas. Además de brindarle el nitrógeno requerido por la planta, también se realizaron suministros de yeso para equilibrar el calcio y magnesio. Sena comentó que el productor, en general, evalúa cada dólar que invierte y más aún en el Chaco, por ende, indicó que mediante un manejo efectivo es posible un retorno importante de la inversión. Agregó que es necesario seguir trabajando para estructurar mejor los suelos del Chaco, con el propósito de continuar impulsando al desarrollo de la actividad agrícola en esta zona, pero con una planificación y la decisión oportuna sobre la aplicación de planes de manejo y tecnologías, que respondan a la condición particular de la región Occidental. Tras la cosecha de trigo, en Agro Sena comenzaron a hacer una evaluación para observar la condición de los suelos, con fines de reposición de nutrientes y la necesidad de agua suministrada por el riego. En la cadena de rotación se prevé la incorporación de maní y sésamo, que requieren, de igual manera, un sistema de nutrición eficiente para apuntar a una alta productividad. El Chaco es bastante desafiante, por lo tanto, el productor debe proyectar el análisis de foliar y del suelo para promover planes eficientes de nutrición, que, sumados a un manejo profesional, generan un retorno importante de la inversión inicial. [Nota de Tapa de la edición 133 de Revista Productiva] [Foto: cosecha de trigo en el establecimiento Agro Sena, Chaco paraguayo / Revista Productiva]

Agricultura Revista

Anomalía de la soja, la nueva amenaza: identificación, manejo y estrategias

Y apareció nomás. La anomalía de la soja ya está presente en la agricultura paraguaya y comienza un nuevo proceso de aprendizaje de cómo identificarla y, principalmente, cómo manejarla. El equipo de Productiva C&M se trasladó hasta Nueva Alborada, Itapúa, en donde el Ing. Agr. Wilfrido Morel, director de FitoLab Paraguay, expuso algunos conceptos en torno a este momento que vive la agricultura paraguaya con la confirmación de la presencia de la anomalía de la soja. A través de estudios en laboratorio y en colaboración con el Senave, se pudo confirmar la presencia en varias zonas productivas del país de las dos variantes del hongo Diaporthe, que causa la enfermedad conocida como anomalía de la soja, mencionó el fitopatólogo de gran trayectoria. Acotó, además, que, si bien la infección ocurre en la fase vegetativa, los aspectos sintomatológicos, como la ruptura de tallos y la pudrición de vainas y granos, se observan a partir de la etapa reproductiva.   El profesional paraguayo señaló que la enfermedad se caracteriza por un quiebre o ruptura del tallo más o menos a los 5 cm del suelo, que hace que se rompa y caiga la planta, lo que ocasiona la pérdida de productividad. Agregó que, si llega a la etapa de formación de granos, provoca la pudrición de estos dentro de la vaina. “Se pudo determinar a través de aislados de varias zonas productivas la presencia del hongo de nuestro país”, enfatizó. Recordó que ya se habían observado síntomas en la zona de Itakyry (Alto Paraná) en el año 2016. “Nos tocó ir a visitar un área comercial, donde hubo un reclamo referente a un material genético. Nos fuimos a ese lugar y presentaba ese síntoma de quiebre del tallo, trajimos la muestra, pero no pudimos afirmar si era el hongo, ya que se hace a través de estudios moleculares en laboratorios especializados”, acotó. Agregó que en el último ciclo productivo (zafra 2024/25) recibieron en el laboratorio una muestra de la zona de Naranjal (Alto Paraná), donde el tallo se aisló en medio de cultivos laboratoriales en condiciones necesarias de ambiente y que a partir de ese trabajo ya se pudo presumir la presencia del organismo en el país y empezar a colaborar con el Senave. “Para poder enviar cultivos puros aislados de estos patógenos para que ellos puedan hacer el secuenciamiento de esos aislados y determinar por medio de técnicas moleculares la presencia de la enfermedad”, manifestó. Asimismo, mencionó que hace dos ciclos, a partir de la inquietud de un técnico, ya se observaron algunos síntomas y podía presumirse que se debía a esta enfermedad en la zona de Canindeyú. “Efectivamente, nosotros tenemos aislados de Diaporthe de varias localidades del país y colaboramos con el organismo oficial para que ellos puedan determinar la presencia de estas dos variantes del hongo”, remarcó. El fitopatólogo resaltó que en su laboratorio fueron identificadas las dos esporas del Diaporthe, tanto los conidios alfa como los conidios beta. “Por el cual podemos confirmar la presencia de esta enfermedad en nuestro país. El Senave pudo confirmar que están presentes las dos variantes longicolla y euckeri”, afirmó. Según el experto, los aspectos sintomatológicos se presentan siempre a partir de la etapa reproductiva. “Estamos hablando de la floración para adelante, entonces, si en ese momento se presenta o se manifiesta ruptura o quiebre de plantas, al extraer esa muestra y hacer el aislado en medio de cultivos en el laboratorio, se puede observar la formación del organismo”, expresó. Morel explicó que este hongo forma dos estados en su ciclo de vida. El estado perfecto y el estado imperfecto. “Cuando forma las espinillas, que se llaman peritecios, es el estado perfecto, es lo que va a permitir la infección primaria en la planta. Esas espinillas, que se llaman peritecios, una vez que explotan con las condiciones de lluvias permanentes permiten la infección”, subrayó. Estrategias. Aparte de la mezcla de estrobilurinas y triazoles para las enfermedades foliares es importante agregar el grupo de carboxamidas en la aplicación temprana entre el estadio V4 y V6 para controlar la aparición del hongo Diaporthe, causante de la enfermedad denominada anomalía de la soja. Morel agregó que el tratamiento de semillas y la rotación de cultivos son puntos claves para el manejo de esta nueva problemática que se presentó en el campo paraguayo. El profesional resaltó cuando fue consultado sobre el posible plan de manejo de la anomalía de la soja, que en Paraguay todas las semillas que se establecen en el campo son tratadas con fungicidas, lo cual consideró un punto importante para mitigar la infección de este patógeno. Manifestó que es importante conocer el estado sanitario de las semillas, además de su calidad fisiológica (poder germinativo y vigor), principalmente, si hay registro de antecedentes en la zona. En cuanto a la aplicación de fungicidas foliares, dijo que tiene que ser en etapa vegetativa temprana, especialmente en el periodo vegetativo V4 y V6.  “Se tiene que enfocar ya también el manejo de esta enfermedad y como todos organismos fúngicos, tiene que ser manejada de manera preventiva. Por eso es importante establecer el manejo durante la etapa vegetativa y utilizar los fungicidas que están indicados para el manejo de esta enfermedad”, expresó. Morel subrayó que es importante realizar estas aplicaciones, pensando siempre de manera preventiva y evitar la incidencia del patógeno. “La aplicación temprana de fungicidas es un punto demasiado importante para también establecer una estrategia de manejo, pero hay que decir que tenemos que enfocar, en este caso, con un grupo químico un poco más distinto. Estamos hablando del grupo químico de carboxamidas, principalmente, que tiene acción contra este organismo que puede infectar en una etapa temprana”, enfatizó. Agregó que, en este caso, el manejo no se puede enfocar solamente en las enfermedades foliares, sino también en esta nueva problemática que se identificó en Paraguay y que allí el productor debe ser bastante cuidadoso y fino. “Utilizando justamente estos grupos químicos que están hoy día en el mercado, los fungicidas de última generación, que, en

Agricultura

La carinata, con base en resultados, pide un espacio en la cadena de rotación

Ingresó como un rubro de alternativa en la campaña anterior. En la presente está ampliando su área y busca consolidarse como una opción para los productores, considerando sus beneficios dentro del circuito productivo. En una visita de Productiva C&M a la unidad de producción de Agropecuaria Estrella del Norte, ubicada en Naranjal, Alto Paraná, el responsable técnico y administrativo de la empresa, el Ing. Agr. Gerson Aleixio Targanski, resaltó que todos los productores están curiosos de lo que la carinata viene mostrando en las diferentes regiones productivas donde ganó espacio para desarrollarse.   En el caso de este emprendimiento familiar, es el segundo año de experiencia con este cultivo, en donde siguen aprendiendo cómo sembrarlo y cosecharlo mejor, realizar los cuidados culturales de manera eficiente y respetar las certificaciones y especificaciones de uso de defensivos agrícolas.   Las parcelas comerciales fueron aprovechadas para el desarrollo de tres testeos, con 10, 12 y, en la mayoría del área, con 14 plantas por metro. Acotó que, en la campaña anterior, sembraron con 18 plantas, pero acamaron por el gran desarrollo presentaron. En esta campaña, pese a bajar la población, igualmente acamaron, por ende, la idea es comenzar a buscar información sobre reductores de crecimiento, siempre y cuando se pueda, para obtener un crecimiento moderado de las plantas, aunque también evalúan desacelerar el plan de fertilización.   En la unidad de producción de la empresa ubicada en Naranjal sembraron 63 hectáreas, mientras que, en otro establecimiento también familiar, situado en Nueva Toledo, Caaguazú, plantaron 30 hectáreas. Allí, con la condición del suelo más arenoso, no acamaron las plantas. “Prácticamente, se llevó a cabo el mismo manejo en ambas unidades y tuvimos respuestas diferentes. Creería que en el sur, en la región de Artigas, por ejemplo, podría entrar de buena manera”, añadió.   El productor comentó que es una cultura que viene ingresando para un posicionamiento en el periodo de invierno, en lugar de zafriña. Añadió que se destaca por su capacidad de tolerar las heladas. “Ella sufrió la helada, en el periodo de botón floral; es decir, no sabemos si una helada cómo puede afectarla en plena floración o formación de silicuas. Sufrió un pequeño marchitamiento, pero volvió a recuperarse”, indicó. Por la calidad de aceite que posee es destinada para combustible de aviación.   Manejo. Comentó que en todas las parcelas fueron aplicados 1000 kg de estiércol de gallina y en otras áreas, estiércol de cerdo. En esta parcela donde se cosechó la soja se sembró milleto y se aplicó el estiércol. Posteriormente, se realizó un subsolado a 70 cm de desarrollo de la planta, seguido de la desecación previa a la siembra, que la convirtió en una superficie llena de cobertura, preparada para albergar a las semillas de carinata, que tuvo una densidad de 1,9 a 2 kg de semillas por hectárea.   Expresó que no se tuvieron ataques representativos de plagas. Al principio hubo presión de orugas, pero con la aplicación de un insecticida fisiológico se solucionó el problema, además se complementó el manejo con algunas herramientas biológicas.   El año pasado, como fueron muchas plantas por metro, se logró una productividad de 1600 kg por hectárea y en este año, como el stand fue menor, pero el desarrollo mayor, todo el campo acamó, pero la carga no se perdió, por ende, se esperan 2000 kg/ha de productividad media.   Por los precios manejados en el mercado, entre USD 390 y USD 410 por tonelada, la carinata puede ganar más superficie para la próxima campaña. Acotó que con todo el trabajo realizado el punto de equilibrio se situaría en torno a 900 y 1100 kg por hectárea.   Gerson destacó el potencial de la carinata como una alternativa de rotación de cultivo, debido a la capacidad de enraizamiento que posee y la cobertura que genera. “Esta parcela tiene 63 toneladas de masa verde, o sea 6 toneladas de materia seca, y todo lo que suma para la soja en materia de microbiología es muy beneficioso. Es una excelente alternativa”, comentó.   Pensando en la próxima campaña, el objetivo en Agropecuaria Estrella del Norte es planificar la población de plantas por hectárea y el uso de reguladores de crecimiento. “Sería un ajuste fino realizar para la campaña siguiente”, indicó.   Destacó que la carinata tiene un ciclo ideal pensando en la siembra de soja en un sistema de rotación, pero para lograr una pequeña ventana de espacio, evaluarían la posibilidad de adelantar la siembra, incluso a inicios de abril para manejar mejor el tiempo previo de la siembra de soja.   “Siempre queremos proporcionar al suelo todo lo mejor, para rotar mejor las culturas. Si no le das al suelo lo que necesita, el agricultor siempre quiere sacarle lo máximo al suelo, pero debemos darle lo que necesita porque a futuro nos puede pasar la factura”, explicó.   Indicó que, de esta manera, la carinata encaja en un sistema de rotación y le proporcionará a la soja la cama ideal para la siembra. Agregó que, debido a la buena performance de la genética de soja y la biotecnología, más el manejo empleado en las unidades de producción, se pueden lograr excelentes resultados.   Avena Para buscar nuevas alternativas de rotación, en esta unidad de producción, donde fue sembrado el maíz con Brachiaria, se decidió producir este año una cobertura diferente del suelo.   Debido a los buenos resultados alcanzados en la etapa de desarrollo y maduración, finalmente esta parcela de avena será llevada a cosecha, que sería comercializada para planteos de nutrición animal.   “Este año fue bastante lindo. Fue un clima perfecto para todas las culturas de zafriña. El maíz, el trigo, está bastante bien, dependiendo del ambiente”, resaltó.   Al contar con una germinación aproximada de 75 %, dispuso entre 90 a 100 granos por metro lineal a 17 cm de distanciamiento de línea. Además, aplicaron 140 kg de abono 14-18-18, con lo que se logró una germinación perfecta.   Expresó que luego de la siembra vinieron las

Agricultura

La construcción del suelo, clave para la agricultura chaqueña sostenible

La agricultura chaqueña pasa de un extremo a otro. Luego de prolongadas y severas sequías, ahora experimenta -en algunas regiones- exceso de agua, hecho que restringió la posibilidad de lograr una buena cosecha; no obstante, existen acciones en las que el productor chaqueño debe insistir para reducir la brecha del riesgo climático y sumar elementos en la estructuración del suelo, un componente innegociable dentro de este proceso de consolidación de la agricultura en la región Occidental.   Productiva C&M, como medio de comunicación abocado a compartir con los productores la experiencia de campo, llegó hasta la lejana región de La Patria, Boquerón, donde se erige un proyecto agrícola prometedor en Estancia La Patricia, sitio alquilado por Kurepakue, una empresa que busca obtener la rentabilidad del negocio agrícola por medio de la ejecución de planes de siembra que se respaldan en la diversificación y rotación de cultivos, con la incorporación de prácticas y estrategias que puedan cumplir con el propósito de la agricultura: producir eficientemente ahora, mañana y siempre.   “A veces debemos renunciar a la renta, pero debemos apuntar a la sostenibilidad del negocio, a crear un sistema de producción”, arrancó diciendo en la entrevista a Productiva, Marcos Kain, director de Kurepakue, al costado de una parcela de trigo, prácticamente sin rastros de peladares y con una emergencia uniforme.   De la totalidad de la empresa ganadera, Kurepakue alquila 2050 hectáreas para el emprendimiento agrícola, que alberga en este invierno planteos de trigo, centeno y sudán negro, dependiendo del objetivo buscado en cada lote. En algunas áreas el maíz zafriña fue cosechado recientemente, pero se destaca el Sistema Santa Fe planteado, a través del cual se busca con el cereal obtener un producto comercial y con la Ruziziensis, una cobertura del suelo para acumular la humedad y planificar una siembra de verano en condiciones más beneficiosas.   Marcos explicó que las áreas cubiertas en la entrezafra permitieron explorar un Sistema Santa Fe que permitirá generar cobertura del suelo y acumulación de materia orgánica para que el próximo cultivo en la rotación consiga un buen desarrollo.   Fiel a su estilo, Productiva llegó a este campo en donde se observaba una cobertura de trigo y centeno, el primero con posibilidades de ser cosechado para semillas, pero, principalmente, para cobertura del suelo, para lo cual se desecaría la mayor parte del área en hoja bandera, mientras que el segundo se aboca a un plan netamente de cultivo de servicio para brindarle una cama ideal al siguiente rubro, que aprovechará la incorporación de materia orgánica en el suelo.   En otra zona, donde había áreas compactadas, realizaron una pasada de rolo aireador, seguidamente de una siembra de sudán negro para complementar la tarea de integrar “fierros y descompactadores biológicos”, con el objetivo de lograr un suelo que permita una mayor cobertura, mejor infiltración y una reducción de la temperatura en periodos críticos durante el verano.   Por su parte, Hernán Fernández, más conocido como el “Rulo” Fernández, director de Kurepakue, comentó que la agricultura tiene principios, como la rotación de cultivos, y que el Chaco te obliga a realizarlos para reducir el efecto de los fenómenos. Por eso insistió en la cobertura del suelo, tras lograr una cosecha de soja 2400 kg por hectárea en la última zafra o de rindes cercanos a 1000 kg de poroto mung, que ayudan a estabilizar nuevamente el sistema productivo.   Fernández mencionó, incluso, que ante la coyuntura comercial que experimenta el maíz, están analizando la posibilidad de sumar una nueva unidad de negocios con la incorporación de animales al circuito, con el objetivo de convertir proteína vegetal en producción animal.   El concepto aplicado busca obtener la sostenibilidad del negocio agrícola en el Chaco, por ende, con la cobertura del suelo apuntan a mejorar la infiltración del agua y extender el periodo de humedad para que en los periodos de estrés el cultivo no se resienta tanto. Así también, lograr que los microorganismos realicen su trabajo en el suelo para construir una base que ayude a mitigar riesgos; es decir, mejorar el piso productivo en periodos de sequía y elevar la productividad cuando las condiciones mejoren.   Poroto mung. Kain dijo que uno de los cultivos que ganó espacio dentro de la planificación de la próxima campaña de primavera – verano es el poroto mung, una herramienta que permitió sobrellevar la condición negativa en la temporada anterior. Debido a su buena respuesta, su aporte en el suelo, su rusticidad y su promisorio mercado, en esta zafra volverá a ocupar un lugar de relevancia junto a la soja.   Incluso mencionó que existe un eventual proyecto de exportación de poroto mung, hecho que impulsaría aún más su participación en las decisiones de siembra de la empresa.   Finalmente, Kain recordó el escenario complicado experimentado en la campaña pasada, cuando registraron una pérdida importante, que, de no ser por el acompañamiento de los proveedores y los propietarios del campo, hubiera dificultado seguir trabajando en esta campaña.   [Material publicado como Nota de Tapa de la edición 129 de Revista Productiva, páginas 22 y 23]   [Foto: desarrollo agrícola en Estancia La Patricia / Revista Productiva]  

2026 | Todos los derechos reservados

error: Contenido protegido