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Ganadería

Frigonorte genera expectativas en el norte ganadero

La incorporación del frigorífico Frigonorte al Grupo Gauto despierta expectativas positivas entre los productores ganaderos del norte del país, quienes ven en esta nueva etapa una oportunidad para fortalecer la competencia en la compra de ganado y dinamizar la economía regional. Así lo expresó Pedro Möller, responsable de Compras de Estancia Ypoti, quien destacó el potencial impacto de la operación para la producción pecuaria de la zona. Möller señaló que la llegada del Grupo Gauto a la industria frigorífica representa una señal alentadora para el mercado, ya que una mayor cantidad de compradores contribuye a generar un entorno más competitivo y equilibrado para los productores. “Todo lo que sume competencia del lado de la demanda del producto final es una excelente noticia. Cuantas más opciones de compra existan, más sano y más equilibrado se vuelve el mercado para todos”, afirmó. El productor destacó además la trayectoria del Grupo Gauto dentro del negocio ganadero, especialmente en la comercialización de hacienda para faena, lo que, a su criterio, brinda respaldo a la apuesta por Frigonorte. “Es un nombre que el mercado reconoce por su confianza, su seriedad y su agilidad. Que den ahora el paso hacia la industria, con un plan concreto de crecimiento, no es improvisación, sino la evolución natural de quien conoce el negocio del ganado desde adentro”, sostuvo. Una alternativa para la comercialización regional. Desde la perspectiva del representante de Estancia Ypoti, ubicada en Concepción, Frigonorte tiene condiciones para convertirse en una opción atractiva para la comercialización de ganado terminado en el norte del país. Möller indicó que la ubicación de la planta en Pedro Juan Caballero permite una logística manejable para los establecimientos de la región. “Lo importante es que el ganado terminado del norte tenga un destino de faena competitivo dentro de su propia zona. Eso le da al productor una alternativa real sin depender exclusivamente de plantas más alejadas”, explicó. Agregó que, si el frigorífico logra ofrecer condiciones competitivas, podrá consolidarse rápidamente entre las principales opciones para los ganaderos de la región. Destacó beneficios directos para los ganaderos, como la reducción de costos de transporte, menores pérdidas de peso durante el traslado de los animales y una mayor agilidad en la programación de embarques. Según el representante de Estancia Ypoti, el fortalecimiento de la infraestructura industrial en el norte es clave para mantener la competitividad de una región que históricamente ha tenido un papel fundamental en el desarrollo de la ganadería nacional. “Una industria fuerte en el norte ayuda a que esta región siga teniendo el peso que siempre tuvo dentro de la ganadería paraguaya. Y eso beneficia al productor, al trabajador y a toda la economía regional”, concluyó. [Foto: Pedro Möller / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

El girasol resurge en el norte como una opción de renta dentro del sistema de rotación

Tras casi 15 años relegado por falta de mercado, el girasol vuelve a ganar terreno en el norte del país, impulsado por la seguridad de comercialización y su rusticidad, destacó el Ing. Ignacio Ortiz, asesor de Agroganadera 43, ubicada en Guayaibí, San Pedro. Comentó que, el cultivo es ideal para suelos arenosos de fertilidad media a baja y con menor requerimiento hídrico, se posiciona como alternativa rentable y estratégica para escalonar la siembra de soja. Sembrado en julio y cosechado en diciembre con rindes de 2700 kg/ha, permite implantar luego una soja de segunda, para que pueda atravesar en estado vegetativo el período crítico de sequía y altas temperaturas de enero. El profesional resaltó que el girasol es un cultivo alternativo que al tener un mercado seguro se está posicionando nuevamente en la región. Subrayó que es un rubro bastante rústico, ideal para las condiciones climáticas del segundo departamento, que ayuda a escalonar la siembra de soja. “Nosotros iniciamos el año pasado el cultivo de girasol y tuvimos un excelente resultado. Cosecha en diciembre con una media muy aceptable y en su lugar implantamos nuevamente la soja que llamamos, soja de segunda”, acotó. Recordó que el girasol ya fue un cultivo muy importante en el norte del país hace unos 15 años atrás, pero que llegó a perder terreno por falta de un mercado seguro. “Era uno de los cultivos alternativos de mayor importancia para el norte debido a que es un cultivo que necesita menos condiciones hídricas. Nosotros arrancamos la primera zafra el año pasado, sembramos en julio y cosechamos en diciembre con excelente resultado, tuvimos una media de 2700 kilos por hectárea, es muy buena, muy aceptable”, enfatizó. Subrayó que el girasol es un rubro que volvió para quedarse en el norte, ya que es un rubro alternativo de renta importante. Además, se constituye como una opción sumamente viable para escalonar la siembra de soja, considerando que en el norte la falta de agua suele ser un problema entre los meses de diciembre y enero. “Nosotros elegimos el girasol para escalonar nuestra siembra de soja y de manera que podamos sembrar soja en diciembre y que pueda soportar esa falta de agua y temperatura alta en enero, ya que la soja va a estar en estado vegetativo, en esa que le llamamos soja de segunda, sembrado después del girasol, pero el girasol se viene a quedar en el norte”, recalcó. Ortiz explicó que en la región el girasol se puede implantar a partir de la primera semana de julio hasta todo agosto inclusive, pero a medida que se siembre más temprano brinda la posibilidad de instalar la soja en diciembre. “En la primera semana de diciembre o hasta el 15, 20 de diciembre, entonces esas son las condiciones para el girasol”, manifestó. Comentó que en la última campaña se sembraron alrededor 950 hectáreas dentro del establecimiento y que el objetivo es llegar al 30 % del área para que de esa manera también se pueda llegar a un 30 % de área de soja de segunda. “Este año vamos a llegar a nuestro objetivo de manera que podamos escalonar también nuestra siembra de soja”, expresó. Enfatizó que el girasol es un aliado importante para esta zona productiva, que no se venía cultivando más por falta de mercado. “Ahora que tenemos mercado, también es un cultivo rústico, es un cultivo que necesita mucho menos agua y es un cultivo noble, el girasol es para este suelo arenoso de perfil de fertilidad media y baja, se comporta muy bien. Nosotros, en suelo donde apenas llegamos 3000 kilos de soja, alcanzamos 2500 de girasol y eso es un resultado muy importante para esta región, por el tipo de suelo que tenemos”, concluyó. [Foto: el Ing. Ignacio Ortiz – cultivo de girasol / Gentileza Ing. Ignacio Ortiz]

Agricultura

Luego de cuatro años difíciles, el norte registró una campaña bastante aceptable

Luego de cuatro años difíciles, el norte registró una cosecha de soja bastante aceptable, según el Ing. Ignacio Ortiz, asesor de Agroganadera 43, ubicada en Guayaibí, San Pedro. El promedio general fue de 3000 kilos por hectárea, considerado bueno para la región, aunque con rindes dispares que variaron de 1700 a 5000 kilos/ha dependiendo de la zona. La soja tempranera, sembrada en septiembre, tuvo excelente resultado sin resiembra, mientras que la de octubre fue la más golpeada por 20 a 25 días sin lluvia en pleno llenado de granos y altas temperaturas. Luego de cuatro años de campañas difíciles, el norte volvió a experimentar una cosecha que se puede considerar normal, con promedio bastante aceptable para la región, pese a algunos desafíos que hicieron que la colecta tenga números dispares dentro del establecimiento, pero que en línea general se ubicó en 3000 kilos por hectárea, señaló el profesional. “En esta campaña recuperamos la soja, nos vino bastante bien. Es cierto, tuvimos algunos momentos que faltó un poco de agua, pero en línea general está muy bien. Tuvimos una media aceptable para el norte. En Agroganadera 43, por ejemplo, tuvimos un promedio de 3000 y eso es aceptable para el norte”, remarcó. Ortiz enfatizó que, considerando que están viniendo de unos años muy complicados, es una campaña muy aceptable. Agregó que la siembra fue bastante escalonada para dispersar riesgos. En ese sentido, explicó que también sembraron una soja de segunda, sin que eso pueda llamarse de zafriña, ya que se implantó en diciembre en una parcela donde anteriormente fue destinada al cultivo de girasol. “Ahora mismo acabamos de terminar la soja que nosotros le llamamos soja de segunda”, explicó. Agregó que, en esta campaña, la soja tempranera que fue sembrada entre el 2 y 3 de septiembre, tuvo mejores resultados. “Tuvimos un excelente resultado y nosotros no tuvimos golpe para resiembra”, expresó. En ese sentido, comentó que, la siembra de octubre fue la más golpeada, ya que, en pleno llenado, tuvo un déficit de agua de unos 20 a 25 días, además, las altas temperaturas del verano. “Eso es lo que ha afectado al rinde y varía de una región a otra. Hay una diferencia debido a la sequía o lluvias por región. Tuvimos rinde desde 1700, 2000 kilos hasta 5000 kilos por hectárea inclusive. Hubo regiones donde faltó agua y hay regiones que llegó muy bien”, explicó. En cuanto a zafriña, mencionó que nuevamente en esta campaña el establecimiento apostó bastante fuerte por el cultivo de maíz. “Para nosotros, el maíz es un cultivo interesante para entrar después de la soja, tenemos unas 1170 hectáreas, en marzo tuvimos un déficit de agua de 20 a 25 días más o menos sin lluvia, aguantó bien el cultivo y ahora con este mes de abril prácticamente se normalizaron las condiciones climáticas, tuvimos excelente lluvia y el cultivo hoy se recuperó bastante, estamos contentos con la instalación del cultivo de maíz”, concluyó. [Foto: Ing. Ignacio Ortiz, asesor de Agroganadera 43 / Archivo / Productiva C&M]

Programas

Ganadería gana terreno en el norte del país, ante una agricultura golpeada por sequías

El repunte sostenido del precio del desmamante y las mejores condiciones forrajeras están comenzando a generar un cambio silencioso en el norte del país. Según señaló a Nación Productiva, Rodolfo Grau, propietario de Cabaña Don Honorio, varios productores agrícolas (especialmente en zonas como San Pedro y el Chaco) están dejando progresivamente la agricultura para volver a la ganadería, actividad que hoy muestra mejores márgenes y mayor previsibilidad en comparación con cultivos que arrastran varios años de fuerte impacto por sequías recurrentes. “El precio hoy te da oxígeno”, expresó Grau, al describir el escenario actual. A su criterio, los valores firmes del ternero representan un alivio financiero para establecimientos que venían atravesando situaciones complejas, en particular en el Chaco, donde las condiciones productivas fueron duramente golpeadas. En ese contexto, el renovado dinamismo del mercado ganadero aparece como una oportunidad para recomponer estructuras financieras y redefinir estrategias productivas. Sobre ese aspecto, Grau recordó que el año pasado comenzó con un panorama climático adverso, con 40 días sin lluvias en su establecimiento y suplementaciones que no lograron los resultados esperados. En un lote de vaquillas brangus, donde proyectaban ganancias diarias de peso de entre 1,2 y 1,3 kilos bajo un régimen normal, apenas alcanzaron 0,7 kilos debido al estrés hídrico y a la baja calidad forrajera. Hoy, con humedad y lluvias regulares, el escenario productivo es sustancialmente distinto. En la misma línea, Pedro Ticianelli Moller, representante de la Estancia Ypotí, recordó que el 2025 arrancó con el precio del desmamante en torno a 16.000 a 17.000 guaraníes por kilo, un nivel que en su momento parecía elevado. Sin embargo, tras los eventos climáticos y el reacomodamiento del mercado, el año cerró cerca de los 23.000 guaraníes por kilo. Este 2026, en cambio, comenzó directamente en ese nivel y continúa con tendencia alcista. Para Ticianelli, este nuevo ciclo obliga a los productores (especialmente invernadores y confinadores) a enfocarse puertas adentro. “El mercado es soberano”, afirmó, al subrayar que las decisiones externas no están bajo control del productor. Por ello, consideró clave reforzar la eficiencia productiva, ajustar costos y planificar con prudencia, entendiendo que, si bien el precio estimula, los márgenes podrían volverse más desafiantes en determinados eslabones de la cadena. El actual momento ganadero no solo mejora las expectativas de ingresos, sino que también está reconfigurando decisiones estructurales en regiones donde la agricultura venía perdiendo terreno frente a la variabilidad climática. La migración productiva hacia la ganadería, impulsada por mejores señales de precios y mejores condiciones ambientales, podría consolidarse como una de las principales tendencias del 2026 en el norte del país. [Foto: Ganado bovino / Archivo / Productiva C&M]

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