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Agricultura

Lluvias moderadas a fuertes con acumulados de hasta 50 mm en el sur

Entre el 5 y el 12 de mayo de 2026, se esperan precipitaciones de intensidad moderada a localmente elevada, con acumulados puntuales que superarían los 40-50 mm, según los modelos climáticos analizados por Datumpy. Los mayores aportes se concentrarían en el sur de la Región Oriental, principalmente en Ñeembucú, Misiones y zonas adyacentes. El monitoreo de humedad del 30 de abril al 5 de mayo muestra una franja central, incluyendo este y sur, con rangos óptimos que favorecen el desarrollo de los cultivos. Mientras que, en zonas del oeste y norte, persisten los niveles bajos, donde podría haber estrés hídrico leve a moderado. El pronóstico para los próximos días indica precipitaciones de intensidad moderada a localmente elevada en algunas zonas, con acumulados que podrían superar los 40-50 mm en sectores puntuales, según las estimaciones de los modelos numéricos. Los mayores aportes se concentrarían en el sur de la Región Oriental, abarcando áreas de Ñeembucú, Misiones y sectores adyacentes, como también algunas áreas de la Region Occidental, donde se esperan los máximos acumulados. En tanto que, hacia el norte de la región Oriental y en algunas áreas del oeste de la Región Occidental se presentarían registros más variables. Estas proyecciones de precipitación adquieren alta relevancia, considerando que algunos cultivos se encuentran todavía en fases fenológicas críticas, con elevada demanda hídrica. Asimismo, los aportes previstos contribuirán a la recarga del perfil de humedad del suelo, generando condiciones favorables para la siembra de cultivos de otoño invierno. El análisis geoespacial reciente del monitoreo de humedad del suelo (30 de abril al 5 de mayo de 2026) evidencia una distribución heterogénea de la disponibilidad hídrica en el estrato superficial y radicular. Se observa una franja central con niveles de humedad altos (0.45-0.60), indicando perfiles bien provistos, particularmente favorables para el desarrollo inicial de cultivos. A su vez, amplias áreas del este y sur se encuentran en rangos medios (0.30-0.45), considerados óptimos desde el punto de vista agronómico para sostener un adecuado balance hídrico sin restricciones. Sin embargo, persisten sectores principalmente hacia el oeste y norte con niveles bajos a leves (0.00-0.30), donde podrían manifestarse condiciones de estrés hídrico leve a moderado, especialmente en suelos de menor capacidad de retención. [Foto: Lluvia / Archivo / Productiva C&M]

Programas

Margen ajustado para el arroz por clima adverso y precios deprimidos

La campaña arrocera 2025/2026 dejó al productor con un margen muy ajustado por la combinación de lluvias excesivas y bajos precios internacionales, explicó en Nación Productiva, Caio Melo, director de Santa Helena, unidad productiva ubicada en Villa Oliva, Ñeembucú. El exceso hídrico afectó la implantación y la productividad del cultivo. Comentó que los rindes promediaron 7900 kg/ha, con picos de 8200 kg/ha, el punto de equilibrio trepó por encima de los 6000 kg/ha debido a la baja cotización del arroz, alrededor de USD 170 por tonelada, frente a un costo de USD 1100/ha. Agregó que hasta el momento comercializó el 40 % de la cosecha, expectante de que repunte el precio del cereal. Durante su participación en el agroclásico de los lunes, el productor comentó que esta campaña agrícola fue bastante desafiante para la producción de arroz, ya que aparte de cuidar la parte agronómica del cultivo, también el productor tuvo que ser bastante fino en la parte administrativa para sostener el margen de rentabilidad en un escenario de una cotización deprimida del cereal. “Son dos pilares, la administración y la parte de producción”, acotó. Agregó que la campaña comenzó con mucha incertidumbre, primero por el bajo precio del arroz y luego, las dificultades que trajo consigo el exceso de lluvias en la época de siembra, por encima del promedio habitual. “Sabíamos que sería un año de no tan alta producción, ya se esperaba eso más o menos. Ese año de 2025, tuvimos 1274 milímetros entre enero y diciembre. En el año siguiente, más 300, en la época de siembra, complicó mucho el establecimiento del cultivo”, expresó. Remarcó que esta situación afectó la producción de arroz de esta campaña, prácticamente a nivel país, ya que un porcentaje muy pequeño se pudo implantar en la época ideal, la lluvia complicó el trabajo y atrasó la siembra en varias regiones. “Nuestro trabajo en esta región central, acá en Ñeembucú, no fue tan afectado como la gente del sur, tanto es que hay mucha gente que está cosechando en esta época, ya era para estar finalizado todo”, mencionó. Recalcó que el principal desafío de este ciclo agrícola que finaliza fue la falta de piso, lo que, en su caso, implicó dejar área sin sembrar. “Algo se quedó porque ya salió mucho de la ventana de siembra, fue un año desafiante por el precio y las condiciones climáticas, acabamos cerrando la siembra, dejando unas 200 hectáreas sin sembrar”, señaló. Explicó que los costos en relación al dólar, se quedaron menos que el año pasado, pero teniendo en cuenta el bajo precio de arroz; en kilos, el punto de equilibrio aumentó, superando los 6000 kilos por hectárea. “Este año cerró más de 6000 kilos por hectárea, con el precio que está en el mercado, con USD 160 a USD 170, si el precio estuviese bien, disminuirían los kilos por hectárea”, añadió y acotó que el costo de producción se ubicó en torno a USD 1100 la hectárea. En cuanto a productividad, dijo que en algunas parcelas la cosecha llegó a 8200 kilos por hectárea y en otras, 7800 kilos, por lo que el rinde promedio se ubicó alrededor de 7900 kilos por hectárea. Agregó que, como estrategia, esperan que el valor del arroz mejore un poco más para continuar con la comercialización. “Comercializamos 40 % de nuestra producción y esperando un poquito más para comercializar, con la esperanza de que haya un poquito de reajuste de precio por lo menos”, manifestó. Indicó que el principal aprendizaje de esta zafra es intentar producir más, gastando poco para sobrevivir en el negocio. “No todos los años se puede invertir tanto en el cultivo, porque la inversión, una vez que el clima no te acompaña, no te responde, y la cuenta llega al final de la cosecha”, advirtió. En cuanto a la proyección de un posible evento “El Niño” para la siguiente campaña, de confirmarse el pronóstico, el productor debe estar preparado e invertir en buen drenaje y trabajar para lograr una buena siembra en el momento ideal. “Si realmente se comprueba que vamos a tener El Niño, el productor tiene que invertir mucho en drenaje, procurar tener una fuerza de siembra buena, preparar todo, dejar bien drenado e intentar sembrar lo más pronto posible, entre de agosto y septiembre, que son los meses que tienen menos lluvia”, subrayó. [Foto: Cosecha de arroz / Archivo / Productiva C&M]

Ganadería

Transferencia embrionaria gana terreno, pero “sin base productiva el impacto se diluye”

Pese a su gran beneficio, la transferencia embrionaria todavía enfrenta un cuello de botella estructural en los sistemas ganaderos, tales como la falta de condiciones básicas para que esa inversión se traduzca en resultados productivos y económicos. Así lo planteó Diego Hernaez, titular de VitroTech y miembro de la comisión técnica de la Asociación Paraguaya de Criadores de Braford, quien advirtió que la incorporación de biotecnología debe responder a una lógica de proceso y no de salto inmediato. “La transferencia embrionaria es probablemente la herramienta de mayor impacto, tanto en calidad como en velocidad de mejora genética. Uno puede tomar genética que fue desarrollada durante 40 años y multiplicarla en un solo año”, explicó. Sin embargo, fue categórico al señalar que ese potencial solo se concreta si el sistema productivo está preparado para sostenerlo. En ese sentido, remarcó que muchas veces se intenta avanzar hacia tecnologías de punta sin haber resuelto previamente aspectos estructurales del establecimiento. “No se puede tener una casa de dos pisos sin haber hecho los cimientos y la escalera”, graficó, en referencia a la necesidad de ordenar variables como manejo, sanidad y nutrición antes de escalar en biotecnología. El planteo no es menor en un contexto donde la presión por eficiencia es creciente, tanto por costos como por exigencias de mercado. La posibilidad de acortar los ciclos de mejora genética aparece como una ventaja competitiva clara, pero también como un riesgo si no se ejecuta con criterio técnico. Hernaez enmarca este proceso dentro de una evolución más amplia que viene atravesando la ganadería paraguaya, particularmente en razas como Braford. Según explicó, el posicionamiento actual no responde a un salto reciente, sino a más de dos décadas de incorporación sostenida de herramientas como inseminación artificial, selección de reproductores y transferencia embrionaria. “Hoy el Braford es una de las razas pilares de la ganadería paraguaya, con muy buena adaptación y calidad de carne”, afirmó. No obstante, señaló que el desafío sigue siendo lograr que esa genética de punta llegue con mayor profundidad a los rodeos comerciales. Ahí vuelve a aparecer el rol de la tecnología, especialmente de la inseminación artificial, como puente entre los núcleos genéticos y el productor. Pero también entra en juego un factor menos tangible: la toma de decisiones. “Muchas veces la elección de una raza pasa por moda o gusto personal. Por eso es clave que el productor se informe, investigue y entienda qué funciona en su sistema”, sostuvo. Desde la visión institucional, la Asociación Paraguaya de Criadores de Braford apunta a generar lineamientos técnicos sin imponer modelos, promoviendo un tipo de animal funcional, adaptado a las condiciones reales de producción. Ese punto cobra especial relevancia en zonas de cría más exigentes, como el Bajo Chaco o regiones como Misiones, Ñeembucú y Caazapá, donde, según Hernaez, es donde realmente se mide la eficiencia de cada raza. “Ahí es donde está el grueso de la cría y donde cada sistema tiene que demostrar resultados”, indicó. En paralelo, también puso en perspectiva el rol de las exposiciones ganaderas dentro del proceso de selección. Si bien cumplen una función técnica, aclaró que no deben ser el único criterio. “Lo que vemos en pista es, en gran medida, un concurso de belleza. A la hora de seleccionar, lo importante es lo que funciona en cada campo”, afirmó. En esa línea, destacó el valor de los datos productivos y de progenie como herramientas clave para lograr impacto económico real. En definitiva, el mensaje es claro: la biotecnología abre una oportunidad concreta para acelerar la mejora genética en Paraguay, pero su efectividad dependerá menos de la herramienta en sí y más de la capacidad del sistema productivo de absorberla y transformarla en kilos de carne. [Foto: Diego Hernaez / Archivo / Productiva C&M]

Programas

Ñeembucú desplazó a Misiones como principal cuenca de arroz de Paraguay

En un escenario de caída de área de arroz en la región Oriental en la zafra 2025/2026, Ñeembucú desplazó a Misiones como principal cuenca del país al alcanzar 67.648 ha pese a una baja de 3130 ha. Misiones cayó al segundo lugar con 51.008 ha tras perder 31.212 ha, el principal motivo de la retracción en este departamento fue el exceso de lluvias en época clave de siembra. En contrapartida, Ñeembucú responde a la búsqueda de estabilidad hídrica por parte del productor, un movimiento que ya se venía observando en los últimos años. El área de superficie sembrada de arroz en la región Oriental en la zafra 2025/2026 alcanzó 208.949 hectáreas frente a las 266.327 de la campaña anterior, una caída de 57.377 hectáreas. Según el informe de la estimación de superficie de cultivos correspondiente a la zafra 2025/2026, del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), Ñeembucú lidera la superficie de arroz con 67.648 ha, pese a una baja de 3130 ha, Misiones cayó al segundo puesto con 51.008 ha, tras perder 31.212 ha, mientras que Itapúa quedó tercero con 21.905 ha y un crecimiento de 2779 ha respecto a la zafra anterior, según el informe del INBIO, elaborado con teledetección satelital. El Ing. Agr. Omar Paredes, del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO), explicó en el programa Nación Productiva, que uno de los motivos principales de esta fuerte caída en el área de siembra, fue la cuestión climática. “Mucho acumulado de precipitación por el mes de agosto, septiembre, octubre, sobre todo el mes de octubre, que es el mes de siembra del arroz, en estos suelos donde naturalmente el agua no drena rápido, entonces ese exceso en precipitación hizo que se dificulte un poco la siembra del arroz, sobre todo en la zona de Misiones”, acotó. Señaló que este departamento, solamente en agosto, hubo acumulados de 100 mm, donde normalmente en esa época las precipitaciones alcanzan 40 o 50 mm. En septiembre se registraron 200 mm de lluvias, cuando el promedio suele situarse en 100 milímetros en esa época, además en octubre también las lluvias alcanzaron 200 milímetros. “Bastante agua caída, eso dificultó la siembra, muchos lugares no realizaron la siembra, ese fue uno de los principales factores”, explicó. El departamento de Ñeembucú ya ocupa el primer lugar en cuanto a área de siembra, superando las 67.000 hectáreas cubiertas en esta campaña, desplazando a Misiones como la principal cuenca. Como argumento principal es la búsqueda de estabilidad por parte del productor en cuanto a la disponibilidad de agua. “Vemos ese movimiento lento que ya en los últimos años se ha dado hacia Ñeembucú, que hoy le posiciona a esta región como la principal en cuanto a área de siembra sembrada de arroz”, explicó Paredes. Otro motivo, según el profesional, es la rotación a la que se someten algunas parcelas de arroz, en muchos casos, para eliminar las malezas difíciles, como el arroz colorado. “El agricultor está optando por la sostenibilidad del sistema, por rotar con soja, esos fueron los principales motivos”, expresó. Agregó que dentro de un escenario ideal el área de siembra en el departamento de Ñeembucú, probablemente se hubiera registrado un incremento más expresivo. En cuanto a la caída de las 3000 hectáreas, aproximadamente, frente a la campaña pasada, mencionó que esa superficie seguramente pasó a la soja en un proceso de rotación, ya que en esta campaña aparecieron las primeras 3000 hectáreas en este departamento. [Foto: Cultivo de arroz / Archivo / Productiva C&M]

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