La campaña arrocera 2025/2026 dejó al productor con un margen muy ajustado por la combinación de lluvias excesivas y bajos precios internacionales, explicó en Nación Productiva, Caio Melo, director de Santa Helena, unidad productiva ubicada en Villa Oliva, Ñeembucú. El exceso hídrico afectó la implantación y la productividad del cultivo. Comentó que los rindes promediaron 7900 kg/ha, con picos de 8200 kg/ha, el punto de equilibrio trepó por encima de los 6000 kg/ha debido a la baja cotización del arroz, alrededor de USD 170 por tonelada, frente a un costo de USD 1100/ha. Agregó que hasta el momento comercializó el 40 % de la cosecha, expectante de que repunte el precio del cereal.
Durante su participación en el agroclásico de los lunes, el productor comentó que esta campaña agrícola fue bastante desafiante para la producción de arroz, ya que aparte de cuidar la parte agronómica del cultivo, también el productor tuvo que ser bastante fino en la parte administrativa para sostener el margen de rentabilidad en un escenario de una cotización deprimida del cereal. “Son dos pilares, la administración y la parte de producción”, acotó.
Agregó que la campaña comenzó con mucha incertidumbre, primero por el bajo precio del arroz y luego, las dificultades que trajo consigo el exceso de lluvias en la época de siembra, por encima del promedio habitual.
“Sabíamos que sería un año de no tan alta producción, ya se esperaba eso más o menos. Ese año de 2025, tuvimos 1274 milímetros entre enero y diciembre. En el año siguiente, más 300, en la época de siembra, complicó mucho el establecimiento del cultivo”, expresó.
Remarcó que esta situación afectó la producción de arroz de esta campaña, prácticamente a nivel país, ya que un porcentaje muy pequeño se pudo implantar en la época ideal, la lluvia complicó el trabajo y atrasó la siembra en varias regiones.
“Nuestro trabajo en esta región central, acá en Ñeembucú, no fue tan afectado como la gente del sur, tanto es que hay mucha gente que está cosechando en esta época, ya era para estar finalizado todo”, mencionó.
Recalcó que el principal desafío de este ciclo agrícola que finaliza fue la falta de piso, lo que, en su caso, implicó dejar área sin sembrar. “Algo se quedó porque ya salió mucho de la ventana de siembra, fue un año desafiante por el precio y las condiciones climáticas, acabamos cerrando la siembra, dejando unas 200 hectáreas sin sembrar”, señaló.
Explicó que los costos en relación al dólar, se quedaron menos que el año pasado, pero teniendo en cuenta el bajo precio de arroz; en kilos, el punto de equilibrio aumentó, superando los 6000 kilos por hectárea. “Este año cerró más de 6000 kilos por hectárea, con el precio que está en el mercado, con USD 160 a USD 170, si el precio estuviese bien, disminuirían los kilos por hectárea”, añadió y acotó que el costo de producción se ubicó en torno a USD 1100 la hectárea.
En cuanto a productividad, dijo que en algunas parcelas la cosecha llegó a 8200 kilos por hectárea y en otras, 7800 kilos, por lo que el rinde promedio se ubicó alrededor de 7900 kilos por hectárea. Agregó que, como estrategia, esperan que el valor del arroz mejore un poco más para continuar con la comercialización.
“Comercializamos 40 % de nuestra producción y esperando un poquito más para comercializar, con la esperanza de que haya un poquito de reajuste de precio por lo menos”, manifestó.
Indicó que el principal aprendizaje de esta zafra es intentar producir más, gastando poco para sobrevivir en el negocio. “No todos los años se puede invertir tanto en el cultivo, porque la inversión, una vez que el clima no te acompaña, no te responde, y la cuenta llega al final de la cosecha”, advirtió.
En cuanto a la proyección de un posible evento “El Niño” para la siguiente campaña, de confirmarse el pronóstico, el productor debe estar preparado e invertir en buen drenaje y trabajar para lograr una buena siembra en el momento ideal.
“Si realmente se comprueba que vamos a tener El Niño, el productor tiene que invertir mucho en drenaje, procurar tener una fuerza de siembra buena, preparar todo, dejar bien drenado e intentar sembrar lo más pronto posible, entre de agosto y septiembre, que son los meses que tienen menos lluvia”, subrayó.
[Foto: Cosecha de arroz / Archivo / Productiva C&M]


