Aunque sin grandes volúmenes, las lluvias persistentes afectaron la productividad del arroz en Caazapá al retrasar la siembra y reducir la luminosidad, explicó en Nación Productiva, el productor Tobías Say. Las lluvias de septiembre solo permitieron implantar el 33 % del área, octubre sumó 13 % y el 54 % restante se completó en noviembre, quedando fuera de la ventana ideal. Comentó que la siembra de septiembre promedió 7000 kg/ha, octubre alcanzó 10.400 kg/ha al entrar a tiempo con urea y agua, y noviembre ronda los 8000 kg/ha. Agregó que el precio del cereal tocó su piso entre diciembre y enero, pero luego mejoró 15 %, lo que bajó el punto de equilibrio de 7000 a 6200 kg/ha para el arroz mediano a tardío.
El productor explicó que la ventana de siembra de esta zafra, en comparación a otras, fue un poco más complicada. Si bien no hubo gran cantidad de precipitación, se registraron lluvias constantes. “Por ejemplo, septiembre no fue un mes que estuvo demasiado acumulado, pero estaba lloviendo una o dos veces por semana”, remarcó. A esta situación se sumó la poca luminosidad, lo que dificultó la siembra, principalmente la tempranera.
Dentro de este escenario de lluvias continuas, Say explicó que el mes de setiembre se llegó a implantar alrededor del 33 % del área. En octubre, considerado uno de los meses de mejor calidad de siembra, se logró avanzar 13 %, para finalmente el 54 % restante en el mes de noviembre. “Por suerte conseguimos completar lo que estaba previsto en noviembre”, acotó.
Señaló que el área de siembra de esta campaña tuvo una reducción del 18 % en comparación con la zafra pasada. Agregó que, si bien se realizó un leve ajuste en cuanto a fertilización para bajar un poco el costo, no fue muy significativo, ya que la idea fue no comprometer la productividad del cultivo. “Al final va de la mano con la producción y si de repente mermás la cantidad de urea en gran cantidad, no te da resultado después”, enfatizó.
En cuanto a productividad, apuntó que la siembra tuvo problemas para establecerse correctamente por el encharcamiento y la baja luminosidad, y tuvo un rendimiento de 7000 kg/ha. La siembra de octubre ya tuvo para entrar a tiempo con urea y agua, lo que se reflejó en el rendimiento de 10.400 kg/ha. “Lo que estamos cosechando este mes, la que sería de noviembre, también ya vemos una pequeña merma, y estamos alrededor de los 8000 kilos limpios y secos por hectárea”, mencionó.
Comentó que el avance de siembra actualmente se encuentra en torno al 95 % y el rendimiento promedio general se ubicaría alrededor de 8500 kg/ha, señalando que la productividad del año pasado fue superior, principalmente por el factor climático.
“Realmente, el año pasado, lo que fue en septiembre, estuvimos encima de los 8000, y este año estuvimos en 7000, ya es una diferencia mayor a 1000 kilos por hectárea, y también la mayor área de siembra tardía, estábamos cerca del 54 % de siembra tardía, que no es lo ideal. Ese nivel yo creo que se puede considerar que lo mejor sería dejar solo ya el 20 % o el máximo 30 % para siembra tardía, pero por las condiciones eso no se puede dar siempre”, añadió.
En cuanto a la cotización, mencionó que el arroz tocó su punto más bajo entre diciembre y enero, y si bien mantiene un precio bajo, desde ese periodo registró una mejoría de 15 %, que también influyó en el punto de equilibrio de la cosecha.
“Tuvimos hasta un 15 % de mejoría en el precio, eso ayuda muchísimo a comparar los dos puntos de equilibrio. El arroz tempranero, nuestro punto de equilibrio estuvo en 7000 kilos por hectárea y la cosecha estuvo ahí por los 7000 kilos, entonces plata no sobró, en ese lote. Posterior, lo sembrado más tarde y lo que es el precio ahora, que es un 15 % más, ya el punto de equilibrio está por los 6200, un mejor resultado de rentabilidad para el arroz mediano a tardío, por precio y mayor rendimiento”, subrayó.
[Foto: Campo de arroz / Archivo / Productiva C&M]


