La raza Braford, a nivel país, consolidó en la última década un salto cualitativo que hoy se refleja tanto en pista como en los rodeos comerciales, con una base genética que ya compite en igualdad de condiciones con los principales países del bloque.
Según explicó a Productiva, Oliver Ferreiro, de Ganadera Isla Alta y miembro de la comisión técnica de la Asociación Paraguaya de Criadores de Braford (APCB), ese avance no fue casual y responde a una apuesta sostenida del productor por la incorporación de genética de alto valor, apoyada en herramientas como la inseminación artificial y, especialmente, la fecundación in vitro, que permitió acelerar los tiempos de mejora.
“En pocos años se lograron avances muy importantes. La genética jugó un rol central, sobre todo con el uso de biotecnologías que permitieron generar mejores individuos y difundirlos en todo el país”, afirmó.
El impacto de ese proceso ya es visible en las exposiciones, donde el Braford paraguayo muestra un nivel competitivo dentro del Mercosur. Un hito reciente fue la consagración de una vaca nacional de Ganadera Don Atilio como la mejor a nivel sudamericano, que posteriormente también obtuvo reconocimiento a escala global como la mejor vaca del mundo.
Para Ferreiro, ese tipo de resultados no solo validan el trabajo realizado, sino que también marcan el rumbo. “Es una satisfacción muy grande para la ganadería nacional, pero también una señal de que hay que seguir invirtiendo y apostando a la mejora continua”, sostuvo.
En paralelo, destacó el nivel actual de la raza, especialmente en las categorías jóvenes. “Hoy el Braford paraguayo es de excelencia. Lo que se ve en terneros y terneras es el futuro de la genética que se va a diseminar en los próximos años”, señaló.
Aun en un contexto climático adverso en los últimos años, el productor mantuvo el foco en la selección. “No se puede dejar de trabajar un año, porque es un ciclo que se pierde. Y eso el productor lo tiene claro”, sentenció.
[Foto: Oliver Ferreiro / Archivo / Productiva C&M]


