Etiqueta: Natalio

Agricultura

El trigo muestra buen desarrollo en Itapúa pese a menor superficie

Pese a la disminución de superficie que se observa en la región, el trigo presenta un buen desarrollo en este invierno 2026, según el Ing. Rodolfo Lovera, directivo de Santa Librada S.A., unidad productiva ubicada en Natalio, Itapúa. Comentó que el trigo ocupa el 15 % del área agrícola del establecimiento y que viene enfrentando los altos costos de inversión y la necesidad de liberar lotes a tiempo para la soja temprana, además del riesgo de “El Niño”, por lo que este año se redujo considerablemente la superficie en la región. Agregó que el punto de equilibrio del trigo con una baja inversión se encuentra entre 2000 a 2500 kg/ha. En conversación con Productiva, Lovera reportó el buen desarrollo de ambos cultivos de renta de invierno, tanto el trigo como la canola, pese a la humedad. Señaló que el área de trigo cayó por altos costos y por la necesidad de liberar lotes temprano para la soja, además del anuncio del fenómeno climático El Niño. Respecto al trigo, el profesional comentó que en la región ya se ven lotes espigando, por lo que el principal temor, actualmente, es la llegada de una helada que podría afectar al cultivo. En el caso de Santa Librada, el cultivo está un poco más atrasado, por lo que no corre ese riesgo. “El trigo representa solo 15 % del área del establecimiento”, indicó. Lovera explicó que la baja del área triguera responde a dos factores. El primero es el alto costo de inversión. El segundo, y más determinante, es la necesidad del productor de liberar la parcela a tiempo para la siembra temprana de soja. «El cultivo por la fecha misma, normalmente coincide o retrasa lo que sería la siembra de soja y no vale la inversión o el costo-beneficio que uno podría tener con el trigo para retrasar la siembra de soja», afirmó. A eso se sumó el pronóstico de un año con muchas lluvias, poco favorable para la calidad del grano durante llenado y cosecha, y el riesgo de enfermedades como fusarium. «No tener calidad del trigo también es una pérdida muy grande para el productor», remarcó. En cuanto a números, Lovera manifestó que, con una inversión baja, el punto de equilibrio del trigo se ubica entre 2000 y 2500 kilos por hectárea. «El productor no va a arriesgar demasiado en poner mucha tecnología, en mucho fertilizante», apuntó. El invierno 2026 muestra un escenario dispar para los cultivos de la zona. Mientras el trigo avanza sin muchas inversiones, pero sin riesgos inmediatos, la canola presenta un mejor panorama, según afirmó el profesional. El directivo concluyó que en la zona se ve «poco trigo y poca canola», ya que muchos productores se inclinaron por maíz y cultivos de cobertura. [Foto: Ing. Rodolfo Lovera / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Condiciones climáticas marcan rindes variables y la calidad del maíz en Itapúa

Según el Ing. Agr. Rodolfo Lovera, directivo del establecimiento agrícola y ganadero Santa Librada S.A., ubicado en la zona de Natalio, Itapúa, la cosecha de maíz 2026 será irregular debido al retraso en la siembra por falta de lluvias en enero y las bajas temperaturas con la alta humedad de los últimos dos meses que están demorando el secado del grano. En conversación con Productiva, estimó que la cosecha en la región no supera el 5 % y que preocupa la calidad del producto. Agregó que, con los precios actuales, el punto de equilibrio del cultivo se ubica en torno a 5000 kilos por hectárea. El productor recordó que en el mes de enero especialmente faltó agua para el arranque de la campaña, por lo que se realizó muy poca siembra en enero y las parcelas implantadas en esas fechas sufrieron un poco la falta de agua. “Mayormente, la siembra de maíz recién arrancó el 5 de febrero a 10 de febrero en adelante. Entonces, un poquito más tarde de lo que uno quisiera”, acotó y agregó que a esta situación en los últimos dos meses se sumaron las temperaturas bajas y la alta humedad lo que podrían incidir en la calidad del grano. “En realidad, el maíz ya está listo, pero esperando a bajar humedad, que está muy lento por las condiciones climáticas que tenemos. Yo creo que hubo muy poca cosecha todavía. No creo que ni 5 % se haya cosechado todavía. Hay muchos maíces que ya están, digamos, fisiológicamente, pero esperando a que baje humedad por estas condiciones climáticas que no nos favorecen”, remarcó. Mencionó que al comienzo de la campaña otro desafío que enfrentó el productor de la zona es el ataque de orugas, principalmente por el ambiente seco que favoreció la aparición y complicó un poco el control de la plaga, pero con regularización de las lluvias se fueron normalizando también el control. “Siempre cuando tenemos poca humedad relativa en el ambiente, las aplicaciones no suelen ser tan efectivas como cuando tenemos los desarrollos normales”, subrayó. Asimismo, destacó que hubo algunas apariciones de enfermedades, pero resaltó que el productor ya está consciente en realizar las aplicaciones necesarias en el maíz. “Por ahí puede haber alguna diferencia entre materiales o no, pero creo que el productor también ya está más consciente de que tiene que hacer las aplicaciones de fungicida en maíz y eso también ayudó un poco a que no sea tan grave el tema de las enfermedades”, enfatizó. Dentro de este escenario dijo que se espera una producción con resultados variables en la zona, considerando que hubo zonas que recibieron mejores lluvias durante el establecimiento del cultivo. Además, dijo que hubo zonas donde las heladas golpearon un poco más, principalmente los lugares más bajos. “No sabría decir en comparación con el año pasado en kilos, pero creo que va a haber una buena cosecha, pero va a ser variable. Unas partes mejor, otras de acuerdo al arranque y también de zona si afectó más o menos la helada”, mencionó. Enfatizó que con los valores actuales del maíz y teniendo en cuenta el costo de producción, el punto de equilibrio oscila entre los 5000 kilos por hectárea. “Así como están los precios hoy, debe tener 5000 kilos limpios y por ahí después hablar que va sobrando algo, contando con el gasto de siembra, servicios y todas esas cosas”, resaltó. El productor expresó que este año la siembra del maíz dentro de la unidad productiva alcanzó el 30 %, el restante del área agrícola fue cubierto por trigo, canola y plantas de cobertura. “La idea era hacer más, pero como comenté, esa falta de lluvia ahí en el mes de enero, principio del mes de febrero, hizo que tengamos que ubicarnos netamente por materiales de ciclo superprecoces. Para evitar las heladas aquí en el sur, entonces eso limitó un poco el área. Y después tenemos lo que sería cobertura, abonos verdes, canola y tenemos trigo también”, concluyó. [Foto: Maíz – cosecha / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Sorgo: le tomaron el pulso al pulgón, pero sorprende la presión de la spodoptera

Este año se logró manejar la presencia de pulgón en el sorgo, plaga que fue un problema importante en campañas anteriores, gracias a aplicaciones tempranas, según el Ing. Agr. Gabriel De Souza, productor de Natalio, Itapúa. Sin embargo, el cultivo enfrentó una fuerte presión de Spodoptera, la más fuerte en 14 años, que obligó a realizar aplicaciones cada 7 a 10 días. Atribuye el brote al manejo agrícola que no corta el ciclo de la plaga, ya que está presente en soja, trigo, avena, maíz y abonos verdes, sumado a las condiciones secas que favorecieron su reproducción y redujeron la eficacia de los productos. Pese al ataque y al estrés hídrico, el cultivo se recupera y proyecta rindes en torno a 5000 kg/ha. El productor resaltó que el sorgo es una planta muy similar al maíz, en cuestión de reciclaje de nutrientes, con una muy buena cobertura, aportando una buena la cantidad de materia orgánica. “Es un cultivo que te deja muy limpia la parcela también. Mirando esas cuestiones, decidimos apostar más por el sorgo. Hoy estamos con un 80 % en área total de siembra”, acotó. La presencia de pulgón fue un problema importante en el cultivo del sorgo en los años anteriores, por lo que se estableció como estrategia entrar en las primeras aplicaciones con productos para el control de esta plaga. Acotó que, en algunas parcelas no se pudo ingresar a tiempo por cuestiones operacionales, pero el principal protagonista dentro de la unidad productiva no fue el pulgón, sino las orugas. “Lastimosamente este año, en toda nuestra historia, hace como 14 años que estamos sembrando sorgo, nunca vimos un ataque tan fulminante de Spodoptera”, señaló. Agregó que esta situación obligó una entrada de entre 7 a 10 días, además, por el clima seco los productos no tenían adherencia. “Teníamos condiciones también para la reproducción de la Spodoptera. Los productos no trabajaban al 100 % porque era muy seco, no quería llover bien. Teníamos que hacer aplicaciones nocturnas, tratar de aprovechar la humedad de la propia transpiración de las plantas, fue bastante complicado. Tanto que se puede observar cultivos afectados”, indicó y acotó que posterior a ese ataque el cultivo se desarrolla bien, aunque hay algunos disparejos. Según el profesional, la fuerte presión de las orugas se debe al manejo agrícola que tenemos, ya que no se corta en el ciclo de la Spodoptera. “Ella está presente en soja, en trigo, está presente en algunos abonos verdes, avena, va para el sorgo, va para el maíz, ella está en el suelo. Entonces, creo que ese es el factor determinante para que este año ella esté con una presencia tan fuerte en el campo, y las condiciones ambientales que favorecieron su reproducción también”, expresó. De Souza comentó que el manejo del pulgón fue muy efectivo debido al ingreso temprano. “Porque años anteriores, uno esperaba ser más visual, veía uno que otro pulgón, y ahí uno se preocupaba en entrar. Este año, estábamos entrando ya, tal vez no sea exactamente lo ideal, pero creo que la prevención te puede ahorrar mucho dolor de cabeza y te puede ahorrar muchas aplicaciones. Porque el año pasado, en cuestión de días, teníamos que entrar 3 o 4 veces para controlar los áfidos. Este año no, este año está muy tranquilo”, afirmó. En ese sentido, resaltó la importancia de tener en cuenta el manejo técnico. “La recomendación fue entrar con fungicida cuando más o menos esté en un 60 % de la panoja afuera. Entonces hay que cuidar porque ahí tenemos los polinizadores en el ambiente, hay que cuidar con los productos que aplicamos para no afectar esos insectos que para nosotros son benéficos, porque el sorgo necesita de polinizadores”, explicó. En cuanto a proyección de cosecha, dijo que no espera rindes muy elevados, porque el cultivo enfrentó un estrés hídrico y el ataque fuerte de Spodoptera, por lo que la estimación está en torno a los 5000 kg/ha. “La idea es alcanzar los 5000 kilos por hectárea, al menos hasta esas parcelas de 10 a 15 de febrero, las que fueron sembradas después de eso, ya va a ser una sorpresita, porque ya no es más lo ideal, pero por las condiciones de este año, se tuvo que hacer igual, pero es más o menos lo que se espera, llegar cerca de los 5000 kg/ha de promedio”, expresó. En cuanto a punto de equilibro, mencionó que la siembra de sorgo dentro de la unidad productiva se desarrolla mediante sistema de trueque con la Cooperativa Colonias Unidas, que implica una producción de 2500 kilos por hectárea para el productor. A esto se suma el gasto operacional, más otros productos que se adquieren de otro lado para el manejo cultural, por lo que el punto de indiferencia este año, orilla los 3000 kg/ha. [Foto: Ing. Agr. Gabriel De Souza, productor de Natalio / Productiva C&M]

Programas

Devaluación del dólar y el premio alto, elevan el punto de equilibrio de la soja

El productor Gabriel De Souza, de Natalio, Itapúa, comentó en Nación Productiva, que el punto de equilibrio para la soja es de alrededor de 2000 kilos por hectárea, en tierra propia. En campos alquilados, el punto de indiferencia puede superar los 3000 kilos, teniendo en cuenta que muchos de los negocios se hacen en moneda local y, en algunos casos, llegan hasta 4 millones de guaraníes por hectárea. A esta situación se suma el costo alto del premio, que en estos momentos está en torno a los USD 60 por tonelada. Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, el productor comentó que los números son finos actualmente para sacar el punto de equilibrio de la soja, considerando el premio alto y la devaluación del dólar de frente al guaraní. “El cambio dólar guaraní también se complicó, principalmente para quienes trabajan con alquileres. Acá en la región, prácticamente todos los alquileres se manejan en guaraníes, con pago anticipado, entonces complica un poco. Pero yo veo que el costo de producción va a rondar los 2000 kilos, sin alquileres”, remarcó. Mientras que el punto de indiferencia para la gente que trabaja en campos arrendados podría pasar los 3000 kilos por hectárea. “Hay gente que está pagando entre 3 millones, 3 millones 500 mil guaraníes. Incluso escuché casos ya de 4 millones por hectárea de alquiler y, cambiando eso en dólar o kilos de soja, es pesado”, resaltó. En un contexto de precios altos de los basis o el premio de la soja como se conoce también, el productor comentó que, en su caso particular llegó a cerrar un 20 % de su producción con contrato por adelantado, lo que posibilitó de alguna manera tomar un precio del basis más accesible. “Después, a medida que íbamos cosechando, íbamos vendiendo y realmente, te soy sincero, ya no especulamos más el mercado. Antes tratábamos de especular, pero es algo tan difícil de prever que ya dejamos, simplemente cosechamos un cierto porcentaje y vamos vendiendo”, aseguró y señaló que el precio de basis en estos momentos está en torno a los USD 60 la tonelada. En cuanto a la siembra de zafriña, De Souza mencionó que avanza a medida que se van colectando los granos de la zafra principal. En ese sentido, afirmó que el 80 % de la superficie productiva dentro del establecimiento será destinado al cultivo de sorgo y un 20 % restante a la soja, principalmente, para producción de semillas. Comentó que este año la apuesta por el sorgo es importante, considerando que lograron cerrar un acuerdo seguro con la cooperativa Colonias Unidas. “El sorgo tampoco es un mercado demasiado seguro, principalmente, para el que no tiene experiencia; entonces, mirando eso decidimos hacer vía cooperativa. Estamos haciendo trueque con la cooperativa Colonias Unidas, que es un mercado seguro, una vez que vos haces el trueque con ellos, es seguro que ellos te van a recibir el producto”, remarcó. Finalmente, dijo que el productor está acostumbrado a enfrentar los desafíos propios del campo y también las vicisitudes externas, como las oscilaciones del mercado, por lo que el objetivo siempre debe ser producir más y mejor. “Quiero desearle fuerza a los productores, que no bajen la cabeza, son momentos difíciles, pero creo que el productor está acostumbrado a eso, tenemos que mantener la fe, la esperanza y hacer lo que siempre hicimos, seguir trabajando”, concluyó. [Foto: Soja – cosecha / Archivo / Productiva C&M]

2026 | Todos los derechos reservados

error: Contenido protegido