El productor Gabriel De Souza, de Natalio, Itapúa, comentó en Nación Productiva, que el punto de equilibrio para la soja es de alrededor de 2000 kilos por hectárea, en tierra propia. En campos alquilados, el punto de indiferencia puede superar los 3000 kilos, teniendo en cuenta que muchos de los negocios se hacen en moneda local y, en algunos casos, llegan hasta 4 millones de guaraníes por hectárea. A esta situación se suma el costo alto del premio, que en estos momentos está en torno a los USD 60 por tonelada.
Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, el productor comentó que los números son finos actualmente para sacar el punto de equilibrio de la soja, considerando el premio alto y la devaluación del dólar de frente al guaraní.
“El cambio dólar guaraní también se complicó, principalmente para quienes trabajan con alquileres. Acá en la región, prácticamente todos los alquileres se manejan en guaraníes, con pago anticipado, entonces complica un poco. Pero yo veo que el costo de producción va a rondar los 2000 kilos, sin alquileres”, remarcó.
Mientras que el punto de indiferencia para la gente que trabaja en campos arrendados podría pasar los 3000 kilos por hectárea. “Hay gente que está pagando entre 3 millones, 3 millones 500 mil guaraníes. Incluso escuché casos ya de 4 millones por hectárea de alquiler y, cambiando eso en dólar o kilos de soja, es pesado”, resaltó.
En un contexto de precios altos de los basis o el premio de la soja como se conoce también, el productor comentó que, en su caso particular llegó a cerrar un 20 % de su producción con contrato por adelantado, lo que posibilitó de alguna manera tomar un precio del basis más accesible.
“Después, a medida que íbamos cosechando, íbamos vendiendo y realmente, te soy sincero, ya no especulamos más el mercado. Antes tratábamos de especular, pero es algo tan difícil de prever que ya dejamos, simplemente cosechamos un cierto porcentaje y vamos vendiendo”, aseguró y señaló que el precio de basis en estos momentos está en torno a los USD 60 la tonelada.
En cuanto a la siembra de zafriña, De Souza mencionó que avanza a medida que se van colectando los granos de la zafra principal. En ese sentido, afirmó que el 80 % de la superficie productiva dentro del establecimiento será destinado al cultivo de sorgo y un 20 % restante a la soja, principalmente, para producción de semillas.
Comentó que este año la apuesta por el sorgo es importante, considerando que lograron cerrar un acuerdo seguro con la cooperativa Colonias Unidas.
“El sorgo tampoco es un mercado demasiado seguro, principalmente, para el que no tiene experiencia; entonces, mirando eso decidimos hacer vía cooperativa. Estamos haciendo trueque con la cooperativa Colonias Unidas, que es un mercado seguro, una vez que vos haces el trueque con ellos, es seguro que ellos te van a recibir el producto”, remarcó.
Finalmente, dijo que el productor está acostumbrado a enfrentar los desafíos propios del campo y también las vicisitudes externas, como las oscilaciones del mercado, por lo que el objetivo siempre debe ser producir más y mejor.
“Quiero desearle fuerza a los productores, que no bajen la cabeza, son momentos difíciles, pero creo que el productor está acostumbrado a eso, tenemos que mantener la fe, la esperanza y hacer lo que siempre hicimos, seguir trabajando”, concluyó.
[Foto: Soja – cosecha / Archivo / Productiva C&M]


