Este año se logró manejar la presencia de pulgón en el sorgo, plaga que fue un problema importante en campañas anteriores, gracias a aplicaciones tempranas, según el Ing. Agr. Gabriel De Souza, productor de Natalio, Itapúa. Sin embargo, el cultivo enfrentó una fuerte presión de Spodoptera, la más fuerte en 14 años, que obligó a realizar aplicaciones cada 7 a 10 días. Atribuye el brote al manejo agrícola que no corta el ciclo de la plaga, ya que está presente en soja, trigo, avena, maíz y abonos verdes, sumado a las condiciones secas que favorecieron su reproducción y redujeron la eficacia de los productos. Pese al ataque y al estrés hídrico, el cultivo se recupera y proyecta rindes en torno a 5000 kg/ha.
El productor resaltó que el sorgo es una planta muy similar al maíz, en cuestión de reciclaje de nutrientes, con una muy buena cobertura, aportando una buena la cantidad de materia orgánica. “Es un cultivo que te deja muy limpia la parcela también. Mirando esas cuestiones, decidimos apostar más por el sorgo. Hoy estamos con un 80 % en área total de siembra”, acotó.
La presencia de pulgón fue un problema importante en el cultivo del sorgo en los años anteriores, por lo que se estableció como estrategia entrar en las primeras aplicaciones con productos para el control de esta plaga. Acotó que, en algunas parcelas no se pudo ingresar a tiempo por cuestiones operacionales, pero el principal protagonista dentro de la unidad productiva no fue el pulgón, sino las orugas. “Lastimosamente este año, en toda nuestra historia, hace como 14 años que estamos sembrando sorgo, nunca vimos un ataque tan fulminante de Spodoptera”, señaló.
Agregó que esta situación obligó una entrada de entre 7 a 10 días, además, por el clima seco los productos no tenían adherencia. “Teníamos condiciones también para la reproducción de la Spodoptera. Los productos no trabajaban al 100 % porque era muy seco, no quería llover bien. Teníamos que hacer aplicaciones nocturnas, tratar de aprovechar la humedad de la propia transpiración de las plantas, fue bastante complicado. Tanto que se puede observar cultivos afectados”, indicó y acotó que posterior a ese ataque el cultivo se desarrolla bien, aunque hay algunos disparejos.
Según el profesional, la fuerte presión de las orugas se debe al manejo agrícola que tenemos, ya que no se corta en el ciclo de la Spodoptera. “Ella está presente en soja, en trigo, está presente en algunos abonos verdes, avena, va para el sorgo, va para el maíz, ella está en el suelo. Entonces, creo que ese es el factor determinante para que este año ella esté con una presencia tan fuerte en el campo, y las condiciones ambientales que favorecieron su reproducción también”, expresó.
De Souza comentó que el manejo del pulgón fue muy efectivo debido al ingreso temprano. “Porque años anteriores, uno esperaba ser más visual, veía uno que otro pulgón, y ahí uno se preocupaba en entrar. Este año, estábamos entrando ya, tal vez no sea exactamente lo ideal, pero creo que la prevención te puede ahorrar mucho dolor de cabeza y te puede ahorrar muchas aplicaciones. Porque el año pasado, en cuestión de días, teníamos que entrar 3 o 4 veces para controlar los áfidos. Este año no, este año está muy tranquilo”, afirmó.
En ese sentido, resaltó la importancia de tener en cuenta el manejo técnico. “La recomendación fue entrar con fungicida cuando más o menos esté en un 60 % de la panoja afuera. Entonces hay que cuidar porque ahí tenemos los polinizadores en el ambiente, hay que cuidar con los productos que aplicamos para no afectar esos insectos que para nosotros son benéficos, porque el sorgo necesita de polinizadores”, explicó.
En cuanto a proyección de cosecha, dijo que no espera rindes muy elevados, porque el cultivo enfrentó un estrés hídrico y el ataque fuerte de Spodoptera, por lo que la estimación está en torno a los 5000 kg/ha. “La idea es alcanzar los 5000 kilos por hectárea, al menos hasta esas parcelas de 10 a 15 de febrero, las que fueron sembradas después de eso, ya va a ser una sorpresita, porque ya no es más lo ideal, pero por las condiciones de este año, se tuvo que hacer igual, pero es más o menos lo que se espera, llegar cerca de los 5000 kg/ha de promedio”, expresó.
En cuanto a punto de equilibro, mencionó que la siembra de sorgo dentro de la unidad productiva se desarrolla mediante sistema de trueque con la Cooperativa Colonias Unidas, que implica una producción de 2500 kilos por hectárea para el productor. A esto se suma el gasto operacional, más otros productos que se adquieren de otro lado para el manejo cultural, por lo que el punto de indiferencia este año, orilla los 3000 kg/ha.
[Foto: Ing. Agr. Gabriel De Souza, productor de Natalio / Productiva C&M]


