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“El desafío ganadero es mejorar los índices productivos, no seguir creciendo en área”

A inicios de la última década, al Chaco paraguayo se lo proyectaba como el principal polo de crecimiento del hato bovino, con expectativas incluso de superar a la región Oriental. Sin embargo, los datos recientes del estudio de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS) muestran una fuerte reducción en la cantidad de tenedores de animales, así como también en bovinos, lo que abre nuevas interpretaciones sobre la dinámica del sector. “El modelo de desarrollo ganadero en el Chaco venía siendo la expansión horizontal, con fuerte dinamismo en compra de tierras y cambio de uso del suelo. Pero hoy ese esquema, probablemente, haya llegado a un punto de saturación”, explicó en Nación Productiva, el Dr. Hugo Sánchez, director ejecutivo de la MPCS. Para Sánchez, más que una salida masiva de inversores, lo que se observa es un cambio en el modelo productivo en dicha región. “Hoy aparece una oportunidad clara de mejorar los índices productivos, sin necesidad de seguir expandiendo superficie”, señaló. En ese sentido, el foco se traslada hacia variables como productividad por animal, eficiencia en la cría y mayor rendimiento de carcasa, lo que permite sostener el crecimiento con una lógica distinta. “Estamos pasando de una expansión horizontal a una expansión más vertical, basada en eficiencia. Eso incluso puede darse con menores niveles de inversión”, afirmó. Un nuevo perfil. El análisis también apunta a una transformación más profunda del negocio ganadero. Tradicionalmente, orientado al volumen, el sistema comienza a evolucionar hacia un esquema más especializado. “Paraguay, como sistema productivo, está dejando de ser solo un productor de volumen, de commodity, para convertirse en un país más eficiente y orientado a mejores mercados”, sostuvo. Este cambio implica no solo ajustes a nivel productivo, sino también una adaptación estratégica a las nuevas exigencias del mercado internacional, donde la eficiencia y la calidad ganan cada vez más protagonismo. En ese contexto, el Chaco sigue siendo una región clave, pero ya no necesariamente desde la lógica de expansión territorial, sino como parte de un sistema que busca maximizar productividad y competitividad en cada unidad de superficie. [Foto: Dr. Hugo Sánchez / Archivo / Productiva C&M]

A inicios de la última década, al Chaco paraguayo se lo proyectaba como el principal polo de crecimiento del hato bovino, con expectativas incluso de superar a la región Oriental. Sin embargo, los datos recientes del estudio de la Mesa Paraguaya de Carne Sostenible (MPCS) muestran una fuerte reducción en la cantidad de tenedores de animales, así como también en bovinos, lo que abre nuevas interpretaciones sobre la dinámica del sector.

“El modelo de desarrollo ganadero en el Chaco venía siendo la expansión horizontal, con fuerte dinamismo en compra de tierras y cambio de uso del suelo. Pero hoy ese esquema, probablemente, haya llegado a un punto de saturación”, explicó en Nación Productiva, el Dr. Hugo Sánchez, director ejecutivo de la MPCS.

Para Sánchez, más que una salida masiva de inversores, lo que se observa es un cambio en el modelo productivo en dicha región. “Hoy aparece una oportunidad clara de mejorar los índices productivos, sin necesidad de seguir expandiendo superficie”, señaló.

En ese sentido, el foco se traslada hacia variables como productividad por animal, eficiencia en la cría y mayor rendimiento de carcasa, lo que permite sostener el crecimiento con una lógica distinta. “Estamos pasando de una expansión horizontal a una expansión más vertical, basada en eficiencia. Eso incluso puede darse con menores niveles de inversión”, afirmó.

Un nuevo perfil. El análisis también apunta a una transformación más profunda del negocio ganadero. Tradicionalmente, orientado al volumen, el sistema comienza a evolucionar hacia un esquema más especializado.

“Paraguay, como sistema productivo, está dejando de ser solo un productor de volumen, de commodity, para convertirse en un país más eficiente y orientado a mejores mercados”, sostuvo.

Este cambio implica no solo ajustes a nivel productivo, sino también una adaptación estratégica a las nuevas exigencias del mercado internacional, donde la eficiencia y la calidad ganan cada vez más protagonismo.

En ese contexto, el Chaco sigue siendo una región clave, pero ya no necesariamente desde la lógica de expansión territorial, sino como parte de un sistema que busca maximizar productividad y competitividad en cada unidad de superficie.

[Foto: Dr. Hugo Sánchez / Archivo / Productiva C&M]

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