Etiqueta: Itapúa

Agricultura

INBIO destaca el historial de la soja para el posicionamiento de variedades

El Instituto de Biotecnología Agrícola (Inbio) realizó un análisis a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), de 35 campañas de soja, con el objetivo de ayudar a los productores a tomar decisiones informadas de acuerdo con el ambiente de trabajo. El Ing. Agr. Omar Paredes, responsable de Comercialización de Semillas, resaltó que el historial de la soja es fundamental para determinar el nivel de inversión y las variedades adecuadas para cada departamento. Recomendó adoptar prácticas sostenibles como la siembra directa y la fertilización adecuada para lograr una estabilidad productiva en áreas más frágiles. El profesional responsable de Comercialización de Semillas del INBIO destacó que estos datos brindan un análisis del nivel de inversión que se puede realizar en los distintos departamentos y las variedades que se podrían posicionar en esas localidades, brindando una herramienta para su definición. “En sitios donde se tiene más frecuencia de rendimientos de más de 2500 kg/ha se puede apostar a variedades que te brindan mayores rendimientos, mientras que en los demás es importante optar por variedades más rústicas y tecnologías que puedan paliar situaciones adversas, como sequía. Los rendimientos, principalmente, están vinculados al clima, por lo que es importante en departamentos más frágiles en rendimientos, realizar manejos y prácticas sostenibles para poder quitarle el máximo provecho a los diferentes ambientes. Con eso se podrá lograr una estabilidad productiva”, analizó. Detalló que la recomendación siempre es adoptar prácticas sostenibles como la siembra directa, fertilización de acuerdo con análisis de suelo, aplicación de fitosanitarios en momentos adecuados, la adopción de variedades posicionadas para la zona y realizar la siembra dentro de la ventana recomendada. En un análisis realizado a partir de datos de las estadísticas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que abarca desde 1990 a 2025, se puede observar cómo fue el avance del cultivo de la soja en nuestro país, observando que hay promedios de rendimientos elevados en departamentos que no tienen una presencia histórica del cultivo mientras que las regiones con tradición en el cultivo mantienen un promedio regular en rango, donde por ejemplo está el departamento de Paraguarí con uno de los promedios más altos, sin embargo, su periodicidad es solo de 9 años. Fueron analizadas 35 campañas de soja, donde algunos departamentos están en todos los periodos, mientras que, en otros, los datos son intermitentes. Otro punto analizado es la superficie sembrada que es muy variable en los departamentos afectando esto a su rendimiento promedio. Volviendo al caso de Paraguarí, la superficie es mucho menor que en Alto Paraná e Itapúa, pero su promedio de rendimiento histórico es elevado debido a la variabilidad que presentan los otros departamentos por la cantidad de superficie sembrada. En el informe se puede observar que los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, San Pedro, Caazapá, Concepción y Canindeyú superan las 30 campañas con el cultivo de soja, siendo los más tradicionales. Atendiendo estos números y observando los resultados del Censo Agropecuario Nacional se puede deducir que gran parte de las fincas que forman el segmento de la agricultura familiar, menos de 50 hectáreas, siembran soja. Mientras que departamentos como Paraguarí, Central, Ñeembucú y Presidente Hayes tienen pocas campañas con el cultivo de la soja, por lo que sus promedios están ajustados a las campañas en las que se sembró. En los promedios históricos, la mayoría de los departamentos superan los 2000 kilos por hectárea y en cuanto a mayor rinde promedio, la mayoría de los departamentos también superan los 3000 kilos por hectárea. Estos mayores rendimientos se dan en años donde hay mejores condiciones para el cultivo. Para poder entender mejor la situación de promedios de rendimientos, es importante poder observar la frecuencia en la que el cultivo estuvo presente en esos departamentos y cuál fue la cantidad de años con promedios de rendimientos superiores o inferiores a 1500 o 3000 kilos por hectárea. En campañas con más de 3000 kg/ha en promedio, departamentos como Cordillera, Paraguarí, Caaguazú y Alto Paraná en porcentaje tuvieron 20 % o más campañas donde se registraron rendimientos promedios en este rango. Mientras que también es relevante indicar que departamentos como Paraguarí y Cordillera tienen una frecuencia inferior de años con el cultivo, por lo que en el porcentaje se observa con promedios importantes dentro de la tabla. En el rango de rendimiento superior a 2500 kg/ha se puede mencionar que en más del 50 % de los departamentos se registra un rendimiento dentro de este rango, presentando los departamentos de Itapúa, Alto Paraná, Caaguazú, Canindeyú y Caazapá. Estos departamentos son por excelencia las zonas más productivas de Paraguay, siendo este rango el de mayor relevancia para la producción. En el rango de superior a 2000 kg/ha, los departamentos mencionados arriba ya superan el 74 % de los años, donde ya ingresa también el departamento de Amambay, con un rendimiento en esta línea. Mientras que otros departamentos, como Guairá, San Pedro, Concepción, Cordillera y Paraguarí, no superan el 60% de los años en que su rendimiento histórico fue de esa manera. En el rango de menos de 1500 kg/ha, que representa el resultado de zafras en años malos para el cultivo se presentan los departamentos de Cordillera, Guairá, Misiones, Ñeembucú y Alto Paraguay, que porcentualmente el 20 % de las campañas tiene menos 1500 kg/ha en promedio de rendimiento, los cuales a su vez son los departamentos menos productivos. [Foto: Soja / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Stonex elevó su cálculo de cosecha paraguaya a 11,80 millones de toneladas

La consultora Stonex elevó su cálculo de producción de soja en Paraguay, a pesar de la caída de productividad en la recta final de la cosecha, debido al intenso calor en las últimas semanas de febrero. La estimación de la zafra principal pasó de 10,14 a 10,41 millones de toneladas y si la zafiña alcanza 1,39 millones de toneladas, el balance final de la soja paraguaya para el presente ciclo productivo sería de 11,80 millones de toneladas. La superzafra no será afectada, a pesar de las pérdidas en el potencial productivo registradas hacia el final de la cosecha. Actualmente, más del 90 % del área ya fue cosechada, tanto en el sur como en el norte de la Región Oriental, afirmó la consultora en el reporte. Explicó que, en las últimas semanas de febrero, las últimas parcelas cosechadas enfrentaron un período de intenso calor, lo que impactó negativamente en su productividad. “Por ejemplo, en Santa Rita se venían registrando rendimientos de 5000 kg/ha, mientras que en las últimas áreas cosechadas los rindes bajaron a aproximadamente 4500 kg/ha. En Katueté también se observaron rendimientos de 5000 kilos, aunque en las mejores áreas; el promedio general, sin embargo, debería ubicarse entre 4000 y 4500 kg/ha”, según Stonex. Agregó que la soja cosechada de manera más tardía fue la más afectada, especialmente desde Naranjal hacia el sur. Al inicio de la cosecha, el flujo de granos hacia los puertos no suele ser un factor determinante. Sin embargo, al final de la zafra, el flujo cobra mayor relevancia, ya que normalmente tiende a disminuir. En 2026 está ocurriendo algo distinto: incluso en el tramo final de la cosecha, el flujo hacia los puertos continúa siendo elevado. En consecuencia, la estimación de producción todavía podría ajustarse levemente al alza. Desde la consultora destacaron que el rendimiento registrado en el monitor del tractor no es el valor final. “En el campo puede marcar, por ejemplo, 5000 kg/ha, pero al llegar al camión el peso puede ajustarse a 4800 kilos, considerando que el estándar comercial es 14 % de humedad, aunque en algunos casos se puede llegar a 18 %. En situaciones extremas, un rendimiento inicial de 5000 kilos puede terminar ajustándose a 4300 kilos. Además, cada parcela presenta diferencias productivas entre el centro y los bordes, lo que también influye en el promedio final”, aclaró. De esta forma, Stonex señala que el incremento en la producción podría haber sido incluso mayor; aun así, la estimación fue revisada al alza en los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, Guairá, Caazapá, Canindeyú y San Pedro. La zafra principal pasó de 10,14 a 10,41 millones de toneladas. Si la zafriña alcanza 1,39 millones de toneladas, el balance final de soja paraguaya para este ciclo sería de 11,80 millones de toneladas. Esta producción récord a nivel local, sumada al récord brasileño, ya está presionando el basis en Asunción, que pasó de USD -24 en diciembre de 2025 a USD -65 a comienzos de marzo de 2026. Esto demuestra cómo la gestión de riesgo se ha vuelto una parte esencial en la estrategia de los productores y comercializadores. En cuanto a la comercialización, el avance se aproxima al 50 %, impulsado en gran medida por cuestiones logísticas. Falta espacio en los silos y las filas en los puertos continúan siendo extensas. Parte de la producción ya fue vendida para hacer frente a compromisos financieros que comienzan a vencer al cierre del primer trimestre del año. La soja zafra 25/26 presenta un nivel de comercialización específico de 48,2 %. [Fuente: Soja-cosecha / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Se cumplieron 25 años de la identificación de la roya de la soja en Paraguay

El 5 de marzo de 2001, en la zona de Pirapó, departamento de Itapúa, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, fitopatólogo e investigador, realizó un descubrimiento que marcaría un antes y un después en el manejo del cultivo de soja en el continente. Morel detectó, por primera vez en Paraguay y en América, la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi). Su hallazgo alertó sobre la presencia de esta enfermedad altamente contagiosa y destructiva, lo que llevó a implementar medidas de control y manejo para mitigar su impacto en la producción de soja. Este jueves 5 de marzo de 2026, se cumplieron 25 años de un momento que marcó la historia de la agricultura en América. El 5 de marzo de 2001, en la zona de Pirapó, departamento de Itapúa, el Ing. Agr. Wilfrido Morel, fitopatólogo e investigador, realizó un descubrimiento que marcaría un antes y un después en el manejo del cultivo de soja en el continente. Morel, quien en ese entonces trabajaba en el Centro Regional de Investigación Agrícola (CRIA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), detectó por primera vez en Paraguay y en América la Roya asiática de la soja (Phakopsora pachyrhizi). Actualmente, Morel se desempeña como director de FitoLab Paraguay, un laboratorio especializado en análisis fitopatológicos. Su hallazgo en 2001 alertó a los productores y profesionales sobre la presencia de esta enfermedad altamente contagiosa y destructiva, lo que llevó a implementar medidas de control y manejo para mitigar su impacto en la producción de soja en la región. “Lo que comenzó como una observación en el campo, fruto de la experiencia, la dedicación y la pasión por la sanidad vegetal, se convirtió en un hecho histórico para la agricultura. Aquel diagnóstico fue posteriormente confirmado por el Dr. Reid Frederick. USDA/ARS/FDWSRU Foreign Diseases-Weed Sciences Research, Fort Detrick. USA, dando al Paraguay un lugar clave en la historia de la fitopatología mundial”, resaltó la página de FitoLab Paraguay. “Desde el punto de vista profesional para mí significó un proceso de aprendizaje muy importante ante la aparición de la roya la soja en Paraguay en marzo 2001. Justamente esto marcó un hito muy destacado en mi trayectoria profesional considerando el aporte nuestro al aprendizaje del cultivo más importante que tenemos en Paraguay que es la soja”, expresó Morel. El profesional señaló que, a partir de este descubrimiento implícitamente se pudo tener mayores rendimientos en el cultivo de la soja ante una mejor protección. “Desarrollando un cultivo con mejor y mayor sanidad. Por otro lado, también el impacto que causa en el agronegocio, ante la disponibilidad de herramientas de combate como son los fungicidas, hoy representa dentro de la cadena productiva un valor sumamente destacable. Estamos hablando de más de USD 600 millones en el manejo de la roya de soja en nuestro país”, subrayó. Agregó que, actualmente todo el foco de manejo de enfermedades está fijo en lo que es la roya de soja, si bien existen otras enfermedades que causan también impacto en el cultivo. “El primer foco del productor es combatir a la roya de la soja. Justamente el productor se volvió más eficiente en el manejo del cultivo y por ende tener mejores rendimientos, después de la aparición de la roya de la soja”, remarcó. Desde el laboratorio destacaron que esta fecha lo recuerdan con orgullo, no solo como un acontecimiento científico, sino como el reflejo de una vida dedicada a observar, investigar y cuidar los cultivos. “Porque detrás de cada descubrimiento hay pasión, compromiso y años de trabajo en el campo. Hoy rendimos homenaje al Ing. Agr. Wilfrido Morel, cuyo legado sigue inspirando a nuevas generaciones de profesionales que trabajan por una agricultura más fuerte y sostenible”, concluye el comunicado de FitoLab Paraguay recordando los 25 años de un descubrimiento que marcó la historia desde el punto de vista científico y de la producción. [Foto: Wilfrido Morel / Productiva C&M]

Programas

Devaluación del dólar y el premio alto, elevan el punto de equilibrio de la soja

El productor Gabriel De Souza, de Natalio, Itapúa, comentó en Nación Productiva, que el punto de equilibrio para la soja es de alrededor de 2000 kilos por hectárea, en tierra propia. En campos alquilados, el punto de indiferencia puede superar los 3000 kilos, teniendo en cuenta que muchos de los negocios se hacen en moneda local y, en algunos casos, llegan hasta 4 millones de guaraníes por hectárea. A esta situación se suma el costo alto del premio, que en estos momentos está en torno a los USD 60 por tonelada. Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, el productor comentó que los números son finos actualmente para sacar el punto de equilibrio de la soja, considerando el premio alto y la devaluación del dólar de frente al guaraní. “El cambio dólar guaraní también se complicó, principalmente para quienes trabajan con alquileres. Acá en la región, prácticamente todos los alquileres se manejan en guaraníes, con pago anticipado, entonces complica un poco. Pero yo veo que el costo de producción va a rondar los 2000 kilos, sin alquileres”, remarcó. Mientras que el punto de indiferencia para la gente que trabaja en campos arrendados podría pasar los 3000 kilos por hectárea. “Hay gente que está pagando entre 3 millones, 3 millones 500 mil guaraníes. Incluso escuché casos ya de 4 millones por hectárea de alquiler y, cambiando eso en dólar o kilos de soja, es pesado”, resaltó. En un contexto de precios altos de los basis o el premio de la soja como se conoce también, el productor comentó que, en su caso particular llegó a cerrar un 20 % de su producción con contrato por adelantado, lo que posibilitó de alguna manera tomar un precio del basis más accesible. “Después, a medida que íbamos cosechando, íbamos vendiendo y realmente, te soy sincero, ya no especulamos más el mercado. Antes tratábamos de especular, pero es algo tan difícil de prever que ya dejamos, simplemente cosechamos un cierto porcentaje y vamos vendiendo”, aseguró y señaló que el precio de basis en estos momentos está en torno a los USD 60 la tonelada. En cuanto a la siembra de zafriña, De Souza mencionó que avanza a medida que se van colectando los granos de la zafra principal. En ese sentido, afirmó que el 80 % de la superficie productiva dentro del establecimiento será destinado al cultivo de sorgo y un 20 % restante a la soja, principalmente, para producción de semillas. Comentó que este año la apuesta por el sorgo es importante, considerando que lograron cerrar un acuerdo seguro con la cooperativa Colonias Unidas. “El sorgo tampoco es un mercado demasiado seguro, principalmente, para el que no tiene experiencia; entonces, mirando eso decidimos hacer vía cooperativa. Estamos haciendo trueque con la cooperativa Colonias Unidas, que es un mercado seguro, una vez que vos haces el trueque con ellos, es seguro que ellos te van a recibir el producto”, remarcó. Finalmente, dijo que el productor está acostumbrado a enfrentar los desafíos propios del campo y también las vicisitudes externas, como las oscilaciones del mercado, por lo que el objetivo siempre debe ser producir más y mejor. “Quiero desearle fuerza a los productores, que no bajen la cabeza, son momentos difíciles, pero creo que el productor está acostumbrado a eso, tenemos que mantener la fe, la esperanza y hacer lo que siempre hicimos, seguir trabajando”, concluyó. [Foto: Soja – cosecha / Archivo / Productiva C&M]

2026 | Todos los derechos reservados

error: Contenido protegido