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Agricultura

Primer golpe de frío del año puso en alerta a productores de maíz

Dentro de un escenario donde el ciclo de la soja se extendió debido a una temperatura media más baja de lo habitual y lluvias más constantes, el ciclo de la zafriña de maíz quedó con una ventana ajustada, donde en muchos casos no se pudo sembrar en el momento ideal, ya que a la hora de implantar no había la humedad requerida. En la semana se registró el primer golpe de frío con amanecer de 4° C en varias zonas productivas, lo que alertó a los productores de maíz, que entra en una fase de granos lechosos, sensibles a las heladas agronómicas. En conversación con Productiva, el Ing. Agr. Marvi Escher, directivo de la Estancia del Grupo Escher, establecimiento agropecuario ubicado en la zona de la Colonia Independencia, Guairá, comentó que cerca de Fasardi, en el límite con el departamento de Caazapá, se registraron bajas temperaturas en la semana. “Tuvimos un pequeño susto, antes de ayer amaneció con 4 grados acá, y ojalá que sea la primera y la última vez, antes de cosechar, porque cualquier pequeño golpe de helada, ya afecta al cultivo”, remarcó. Agregó que justo ahora es en un momento crucial donde el maíz está en el momento de formación de espigas. “El maíz está con mucha leche, está formando espigas, está llenando granos, y cualquier golpecito pasa factura, ya que el maíz está en un periodo supersensible”, acotó. Escher explicó que el ciclo del maíz, normalmente supera los 120 días, por lo que la cosecha, dependiendo de la época de siembra, puede extenderse hasta julio e inclusive agosto. Por su parte, la Lic. Liliana Báez, analista de mercado de Consultora y Agrocorredora Plural, que viene siguiendo del desarrollo del cultivo, mencionó a nuestro medio que las heladas agronómicas se dan desde los 4 grados centígrados sin humedad, y que ahora mismo el cultivo está en etapa de granos lechosos. “Una helada le afecta porque congela el grano y pierde el almidón”, explicó. En ese sentido, manifestó que uno de los desafíos que puede enfrentar el cultivo del cereal son las heladas en ese ciclo productivo. “Ahora lo que nos queda es acompañar el clima y esperar que las heladas no vengan, o por lo menos, no en la etapa de granulación, y que sería entre mayo y junio”, expresó y subrayó que hay ciertas preocupaciones por las heladas, ya que el maíz entra en fase con grano lechoso, a partir de los 65 días, aproximadamente. En ese sentido, mencionó que existen modelos climáticos que hablan de un invierno más tempranero. “Digamos que sería en mayo o junio. Entonces, es ahí en donde realmente la planta podría exponerse”, subrayó. [Foto: Cultivo de maíz – Guairá / Gentileza Ing. Agr. Marvi Escher]

Agricultura

Cultivo de maíz zafriña se recupera en Guairá tras un arranque difícil

El maíz zafriña en la zona de Colonia Independencia, Guairá, logra recomponerse tras un inicio marcado por la sequía que se extendió de enero a casi marzo, explicó a Productiva, el Ing. Agr. Marvi Escher, directivo de la Estancia del Grupo Escher. La campaña arrancó con un “pequeño desespero”, la empresa tenía contrato bajo sistema barter con una empresa del sector (insumos a cambio de granos), y todo el equipo listo, pero sin la lluvia necesaria. Agregó que, bajo este sistema el punto de equilibrio se ubica entre los 4500 a 5000 kg/ha, incluyendo cosecha, flete e insumos. La siembra comenzó el 10 de febrero, fecha ideal si hay humedad, aunque el suelo estaba tan duro que el disco de corte de la sembradora no entraba. “Teníamos semillas en el galpón, productos químicos, pero lo más importante, la lluvia, faltaba”, señaló. La primera lluvia tardó 12 a 15 días después de la implantación y fue muy zonificada, 20 mm en la parte norte de la estancia y solo 7 mm a 500 metros, en el sector sur. Eso generó germinación despareja. Luego las precipitaciones se normalizaron y fue favoreciendo a las siembras más tardías. Pese al riesgo que implicó la falta de lluvias, se mantuvo el manejo con insecticidas, fungicidas y herbicidas, ajustando la inversión según la respuesta del cultivo. “Si el cultivo no te responde, quitás un poco el pie del acelerador para que la pérdida no sea tan grande”, indicó Escher. Hoy, el productor estima que un 15 % del área fue golpeada por la falta de humedad y el resto evoluciona saludable, con buena esperanza de rinde. El susto más reciente fue una mínima de 4°C, crítica porque el maíz está en llenado de granos, etapa muy sensible a heladas. Comentó que la alianza fue con la empresa Agrofértil para implementar el sistema barter y que bajo este sistema el punto de equilibrio ronda los 4500 a 5000 kg/ha, incluyendo cosecha, flete e insumos. En esta zafriña, el 60 % del área de la unidad productiva fue destinada a maíz, 25 % a trigo y el resto a cobertura con Brachiaria ruziziensis y avena, principalmente, en suelos en proceso de recuperación tras años de caña dulce. Todo el maíz se sembró en febrero, hasta el 15 como fecha ideal, para evitar heladas. La cosecha se prevé entre julio y agosto, y luego entrará soja. En ese sentido, Escher remarcó que la clave es no dejar el suelo descubierto. “Lo mejor que se puede hacer es no dejar el suelo sin ninguna planta. Ahí vendrían las malezas”, advirtió. Subrayó que, con ruziziensis se cubre bien el suelo y el manejo de malezas es más barato. “En cambio, si aparecen malezas de hoja ancha, el costo de desecación y preparación para la siguiente soja se dispara”, concluyó. [Foto: Plantación de maíz / Gentileza Ing. Agr. Marvi Escher]

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Stonex elevó su cálculo de cosecha paraguaya a 11,80 millones de toneladas

La consultora Stonex elevó su cálculo de producción de soja en Paraguay, a pesar de la caída de productividad en la recta final de la cosecha, debido al intenso calor en las últimas semanas de febrero. La estimación de la zafra principal pasó de 10,14 a 10,41 millones de toneladas y si la zafiña alcanza 1,39 millones de toneladas, el balance final de la soja paraguaya para el presente ciclo productivo sería de 11,80 millones de toneladas. La superzafra no será afectada, a pesar de las pérdidas en el potencial productivo registradas hacia el final de la cosecha. Actualmente, más del 90 % del área ya fue cosechada, tanto en el sur como en el norte de la Región Oriental, afirmó la consultora en el reporte. Explicó que, en las últimas semanas de febrero, las últimas parcelas cosechadas enfrentaron un período de intenso calor, lo que impactó negativamente en su productividad. “Por ejemplo, en Santa Rita se venían registrando rendimientos de 5000 kg/ha, mientras que en las últimas áreas cosechadas los rindes bajaron a aproximadamente 4500 kg/ha. En Katueté también se observaron rendimientos de 5000 kilos, aunque en las mejores áreas; el promedio general, sin embargo, debería ubicarse entre 4000 y 4500 kg/ha”, según Stonex. Agregó que la soja cosechada de manera más tardía fue la más afectada, especialmente desde Naranjal hacia el sur. Al inicio de la cosecha, el flujo de granos hacia los puertos no suele ser un factor determinante. Sin embargo, al final de la zafra, el flujo cobra mayor relevancia, ya que normalmente tiende a disminuir. En 2026 está ocurriendo algo distinto: incluso en el tramo final de la cosecha, el flujo hacia los puertos continúa siendo elevado. En consecuencia, la estimación de producción todavía podría ajustarse levemente al alza. Desde la consultora destacaron que el rendimiento registrado en el monitor del tractor no es el valor final. “En el campo puede marcar, por ejemplo, 5000 kg/ha, pero al llegar al camión el peso puede ajustarse a 4800 kilos, considerando que el estándar comercial es 14 % de humedad, aunque en algunos casos se puede llegar a 18 %. En situaciones extremas, un rendimiento inicial de 5000 kilos puede terminar ajustándose a 4300 kilos. Además, cada parcela presenta diferencias productivas entre el centro y los bordes, lo que también influye en el promedio final”, aclaró. De esta forma, Stonex señala que el incremento en la producción podría haber sido incluso mayor; aun así, la estimación fue revisada al alza en los departamentos de Alto Paraná, Itapúa, Caaguazú, Guairá, Caazapá, Canindeyú y San Pedro. La zafra principal pasó de 10,14 a 10,41 millones de toneladas. Si la zafriña alcanza 1,39 millones de toneladas, el balance final de soja paraguaya para este ciclo sería de 11,80 millones de toneladas. Esta producción récord a nivel local, sumada al récord brasileño, ya está presionando el basis en Asunción, que pasó de USD -24 en diciembre de 2025 a USD -65 a comienzos de marzo de 2026. Esto demuestra cómo la gestión de riesgo se ha vuelto una parte esencial en la estrategia de los productores y comercializadores. En cuanto a la comercialización, el avance se aproxima al 50 %, impulsado en gran medida por cuestiones logísticas. Falta espacio en los silos y las filas en los puertos continúan siendo extensas. Parte de la producción ya fue vendida para hacer frente a compromisos financieros que comienzan a vencer al cierre del primer trimestre del año. La soja zafra 25/26 presenta un nivel de comercialización específico de 48,2 %. [Fuente: Soja-cosecha / Archivo / Productiva C&M]

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