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Agricultura

Argentina oficializó baja de retenciones al agro con cronograma hasta 2028

El Gobierno redujo los derechos de exportación que gravan a productos de trigo y cebada y estableció un esquema de disminución gradual desde enero próximo para soja, maíz, girasol y sorgo, que se extenderá hasta diciembre de 2028. La medida quedó formalizada mediante el Decreto 423/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial. De esta manera, el gobierno de Javier Milei confirmó la mayor reducción para la soja. El poroto, que hoy paga 24 %, bajará a 23,75 % desde enero próximo. En 2027 la alícuota caerá un cuarto de punto por mes hasta llegar a 21 % en diciembre de ese año. Y en 2028 la baja será de medio punto mensual hasta alcanzar 15 % en diciembre de 2028. El decreto diferencia entre cultivos de invierno y cultivos de verano. Según explicó el Poder Ejecutivo en los fundamentos de la medida, las reducciones inmediatas responden a la proximidad de las decisiones de siembra de los cultivos invernales, mientras que para los estivales se diseñó un cronograma gradual que permitirá que las rebajas se encuentren vigentes al momento de la comercialización de la producción, informó el medio argentino La Nación. En el caso del trigo y la cebada, el decreto instrumentó la reducción anunciada en mayo por el presidente Javier Milei y fijó una alícuota -de aplicación inmediata- de 5,5 % para los granos, frente al 7,5 % que regía previamente. La norma también estableció nuevos derechos de exportación para distintos productos derivados de ambas cadenas, incluidos harinas, sémolas, almidones, malta y otros subproductos industriales, con tasas que van desde 1 % hasta 3,5 %, según la mercadería. Para la soja, el Gobierno dispuso uno de los principales cambios incorporados por la norma. El poroto de soja, hoy en 24 %, pasará a partir de enero próximo de una alícuota de 23,75 % a 21 % en diciembre de 2027, con la baja de un cuarto de punto por mes que se hará ese año. A diciembre de 2028 llegará a 15 % con la baja de medio punto porcentual durante ese año. El cronograma también alcanza a aceites, harinas, pellets y otros derivados industriales, que registrarán reducciones escalonadas durante los próximos dos años. Entre los productos alcanzados figuran aceites de soja con alícuotas que descenderán desde niveles de entre 18 % y 22 % hasta valores de entre 11 % y 13,5 % hacia fines de 2028, según la posición arancelaria correspondiente. Los pellets y otros subproductos de la molienda también quedarán sujetos a un sendero de reducción gradual hasta alcanzar tasas de 14 % desde diciembre de ese año. El maíz y el sorgo también quedaron incorporados al esquema de disminución progresiva de retenciones. Según el producto involucrado, algunas posiciones arancelarias quedarán exentas del tributo, mientras que otras reducirán sus alícuotas de manera escalonada durante 2027 y 2028. En determinados casos, las tasas pasarán de 8,5 % en 2026 a 7,5 % a fines de 2027 y a 5,5 % desde diciembre de 2028. Para la cadena del girasol, el decreto fijó reducciones escalonadas para semillas, aceites y otros derivados. Mientras algunas variedades específicas quedarán exentas del tributo, determinadas posiciones de aceite de girasol pasarán de alícuotas de entre 2,5 % y 4,5 % en 2026 a niveles de entre 1 % y 3 % hacia fines de 2028, según el producto alcanzado por la medida. La medida también incorpora modificaciones para determinados biocombustibles. En particular, fija una alícuota de derecho de exportación de 0 % para biodiéseles obtenidos a partir de aceites de colza, cártamo, Brassica Carinata y Camelina Sativa, además de otros biodiéseles que no contengan aceite de soja. Para los restantes biodiéseles comprendidos dentro de la misma posición arancelaria, el decreto prevé una reducción gradual de las alícuotas. En esos casos, el derecho de exportación descenderá desde 21 % en 2026 hasta 18 % desde diciembre de 2027 y continuará reduciéndose hasta 13 % a partir de diciembre de 2028. En el texto publicado, el Gobierno sostuvo que el sector agroindustrial constituye una de las principales fuentes de generación de divisas, empleo y desarrollo regional vinculadas a las exportaciones. También afirmó que la medida apunta a fortalecer la competitividad de las cadenas de valor, facilitar el comercio exterior, simplificar trámites y promover la apertura de nuevos mercados. El decreto ratifica, además, la posición oficial respecto de los derechos de exportación. En ese sentido, sostiene que las retenciones constituyen un “impuesto distorsivo” y plantea avanzar hacia una reducción gradual de esos gravámenes en la medida en que las condiciones fiscales lo permitan. Según la norma, el objetivo final es avanzar hacia su eliminación. La disposición entrará en vigencia a partir de este jueves 4 de junio, el día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial, y será remitida a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso para su tratamiento conforme al procedimiento previsto para los decretos dictados en ejercicio de facultades delegadas. [Foto: Cosecha de trigo en Argentina / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Girasol gana espacio en el Chaco como alternativa agrícola

El girasol empieza a posicionarse como una alternativa rentable y estratégica para diversificar la producción agrícola en el Chaco paraguayo, en un escenario donde la dependencia exclusiva de la soja sigue representando un alto riesgo para los productores. Así lo destacó el Ing. Hernán Fernández, director de Kurepakue, durante una entrevista concedida a Productiva TV, en el marco de la Expo Pioneros, donde resaltó las buenas perspectivas que observan para este cultivo en la región. Fernández explicó que la campaña agrícola 2025-2026 mostró una recuperación respecto al ciclo anterior, que calificó como “catastrófico”, aunque reconoció que los resultados siguen siendo variables según la zona y las condiciones climáticas. En ese contexto, afirmó que la estrategia productiva en el Chaco debe centrarse en la diversificación de cultivos, actividades y fechas de siembra. “El Chaco no tiene receta”, señaló el productor, al referirse a las dificultades que implica hacer agricultura en una región marcada por las altas temperaturas y la irregularidad climática. Por ello, indicó que este año trabajaron con soja, maíz, girasol y poroto mung, buscando reducir riesgos y sostener la rentabilidad. Sobre el girasol, Fernández sostuvo que el cultivo genera “mucha ilusión” por el potencial que está mostrando en el Chaco. Comentó que, manejando correctamente la fecha de siembra y la cosecha, el cultivo podría convertirse en una alternativa concreta para disminuir la dependencia de la soja. Según explicó, uno de los principales desafíos del girasol son los daños ocasionados por las aves, especialmente las palomas. Para reducir ese impacto, Kurepakue optó por híbridos con capítulos inclinados hacia abajo, dificultando el acceso de los pájaros al grano. Además, remarcó la importancia de realizar una cosecha rápida, incluso con algo más de humedad, para evitar pérdidas. “El juego está en levantar rápido el cultivo para que el esfuerzo de seis meses no se vaya en diez minutos”, expresó. El directivo también destacó que el periodo reproductivo del girasol no debe coincidir con los picos extremos de calor característicos del Chaco. En ese sentido, indicó que la mejor ventana de siembra se ubica durante febrero, evitando tanto las siembras tempranas de septiembre y octubre como las tardías de marzo. En cuanto a expectativas productivas, Fernández señaló que apuntan a rendimientos cercanos a los 1700 kilos por hectárea, cifra que permitiría obtener una renta interesante incluso en campos alquilados. Explicó que el punto de equilibrio ronda entre 1450 y 1480 kilos por hectárea, incluyendo todos los costos operativos y logísticos. Respecto a los demás cultivos, comentó que la soja logró rendimientos cercanos a 1900 kilos por hectárea en algunos lotes, mientras que el maíz cumplió principalmente una función de mejora del suelo para la siguiente campaña. El poroto mung, en tanto, sigue formando parte del esquema productivo como “buffer de riesgo”, debido a que en campañas anteriores ayudó a sostener financieramente a la empresa cuando la soja fracasó. Fernández también valoró el acompañamiento de la firma Nutrex, con la cual mantienen una alianza estratégica enfocada en el desarrollo agrícola del Chaco. Finalmente, reiteró que el gran objetivo en la región sigue siendo lograr cosechas estables y sostenibles. “La clave acá está en cosechar y medir resultados”, afirmó, convencido de que el girasol puede transformarse en una nueva oportunidad para la agricultura chaqueña. [Foto: Ing. Hernán Fernández – stand de Productiva TV / Productiva C&M]

Agricultura

Cosechas de hasta 3600 kg/ha reavivan el interés por el girasol en San Pedro

El girasol volvió a despertar interés en el norte del país tras una campaña con rindes sorpresivamente altos y un mercado asegurado. Según el Ing. Agr. Pedro Viveros, de la Cooperativa Volendam, productores del sur de San Pedro retomaron el cultivo tras años de abandono por la falta de mercado para la producción de la zona, logrando picos de 3600 kg/ha. Agregó que si bien en esta zafra no se alcanzó 1000 ha en el radio de acción de la cooperativa, la expectativa es muy buena para el siguiente ciclo productivo ya que el rubro demostró ser rentable para el productor. El profesional encargado del Servicio de Asistencia Técnica de la institución comentó que, en la región sur del departamento de San Pedro, en el área de influencia de la cooperativa, muchos productores en esta última campaña volvieron a apostar por el cultivo de girasol. “Se volvió a incursionar en el rubro después de mucho tiempo, se cosechó con un altísimo rinde con picos de 3600 kilos por hectárea, cosa que no esperábamos”, acotó. Comentó que en la zona norte del país se dejó mucho tiempo de lado el cultivo de girasol, principalmente, por falta de mercado, ya que la industria que se dedicaba a acopiar dejó de funcionar. “Entonces, el mercado se fue más hacia el sur y llevar los granos hacia el sur era muy costoso, se dejó de producir, pero como ahora con la operación de la fábrica en Capiatá, volvió el interés en ese cultivo y como primer año fue bastante buena la cosecha, tuvimos un invierno muy húmedo y eso ayudó a que se desarrolle bien el cultivo”, subrayó. Viveros resaltó que, si bien el área de siembra no fue muy grande, cerca de las 1000 hectáreas, se notó el resurgimiento del cultivo, principalmente, en la zona de Volendam y pudo haber sido una superficie mayor, si había mayor disponibilidad de semillas, pero en esta próxima campaña probablemente se observe un incremento de área por la buena experiencia de este año. “La expectativa está en esta zafra, creo que la gente va a sembrar otra vez, y sobre todo, porque ya hay maquinarias que puedan controlar, si eventualmente hay algún problema de enfermedad o en la última etapa, antes de la floración o inicio”, expresó y acotó que el cultivo requiere de pulverizadoras un poco más altas. Agregó que los productores están bastante entusiasmados tras esta primera campaña, luego de la puesta en funcionamiento de la industria para procesar el producto de esta zona productiva del país. “Se ganó plata, que es lo que al agricultor le interesa, ganar plata, dejar buena plata. Hay un mercado seguro para la venta, la gente de Cahpsa está acompañando muy de cerca la zona, hay un alto potencial en el norte por el clima que tenemos”, manifestó. Destacó que el girasol es un cultivo rustico y no requiere mucha humedad, siendo una opción muy importante por las condiciones climáticas que presenta el segundo departamento. “Con la humedad que tenemos en el invierno ya basta, entonces hay un interés importante, y lo mejor de todo es que se cosecha ya por diciembre, comparando con soja, en esa época todavía era puro gasto, y el girasol ya te da un ingreso adicional importante en esa época de fin de año”, afirmó. La ventana de siembra recomendada para la zona es de julio a agosto, pero si el mes de julio viene un poco seco, se aguarda hasta agosto, “pero en esa época es donde expresa el mayor potencial de rendimiento”, concluyó. [Foto: Cultivo de girasol / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Argentina: agroindustrias repuntan en abril con más divisas, pero aún por debajo del 2025

El ingreso de divisas del complejo agroexportador argentino mostró un repunte en abril, impulsado por el avance de la cosecha gruesa, aunque el acumulado del año todavía refleja una brecha frente a 2025. Según datos difundidos por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), las empresas del sector liquidaron USD 2495 millones durante abril, lo que representa un aumento de 23 % respecto a marzo, de acuerdo con la información del portal Bichos de Campo. A pesar de ese rebote mensual, el balance del primer cuatrimestre se mantiene en terreno negativo. Entre enero y abril, el ingreso totalizó USD 7667 millones, un nivel 11 % inferior al registrado en el mismo período del año pasado, evidenciando un arranque más lento en la generación de divisas. El desempeño de abril estuvo directamente vinculado al ritmo de cosecha y logística. El mayor ingreso de camiones con maíz y girasol, junto con la llegada de los primeros lotes de soja para industrialización, comenzó a dinamizar la actividad en plantas y puertos. Este movimiento marca el inicio de la fase más intensa de procesamiento y exportación del complejo oleaginoso-cerealero, clave para la economía argentina por su peso en el ingreso de dólares. No es un dato menor: el sector representado por CIARA-CEC explica cerca del 48 % de las exportaciones totales del país. En términos de mercado, el repunte de abril responde más a una cuestión estacional (la entrada plena de la cosecha) que a un cambio estructural en los precios o en la demanda internacional. Para la región, el dato vuelve a poner en perspectiva el peso de Argentina como jugador clave en el comercio global de granos y subproductos. La velocidad con la que logre consolidar este flujo de divisas en los próximos meses también tendrá impacto indirecto en la dinámica comercial del Mercosur, donde los movimientos de oferta suelen influir en precios y competitividad. [Foto: Aceite de soja / Archivo / Productiva C&M]

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