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Ganadería

Agroganadera Pukavy exportará más de 12.000 dosis de semen bovino a Brasil

La genética bovina paraguaya continúa ganando espacio en los mercados internacionales. Agroganadera Pukavy S.A. se prepara para exportar entre 12.000 y 13.000 dosis de semen de sus toros padres a Brasil, consolidando su presencia en uno de los principales mercados ganaderos de la región. Darío Giménez, propietario de Pukavy, informó a Productiva C&M, que preparan tres termos con material genético que será enviado a la empresa brasileña Solução Genética, dedicada a la provisión de genética bovina. “Estamos preparando tres termos nuevos para exportar semen a Brasil de nuestros toros padres. Más o menos irían entre 12.000 y 13.000 dosis de semen”, explicó. Según indicó, los protocolos sanitarios para la exportación ya están prácticamente concluidos, por lo que el envío podría concretarse en el transcurso de la próxima semana. Argentina. Además de fortalecer su presencia en Brasil, la firma también avanza en la exportación de embriones a Argentina mediante alianzas estratégicas con reconocidos criadores de la raza Braford. En ese marco, Pukavy estableció acuerdos con Cabaña La Dominga, de Córdoba, y con productores de Tucumán para desarrollar un núcleo genético destinado a multiplicar y posicionar la genética paraguaya en el vecino país. “Estamos haciendo una alianza para multiplicar lo mejor de nuestra genética y posicionarnos en Argentina”, señaló Giménez. En cuanto a los embriones, comentó que la empresa ya cuenta con habilitación para exportar y que actualmente se encuentran realizando los procedimientos sanitarios requeridos. Estimó que los primeros envíos podrían concretarse en aproximadamente 15 días. La expansión internacional de Pukavy refleja el creciente interés por la genética bovina desarrollada en Paraguay. De acuerdo con Giménez, actualmente, el semen de sus toros ya es utilizado en países como Brasil, Argentina, Uruguay, México, Colombia e incluso Belice. “Es increíble cómo va ganando espacio la genética paraguaya, sobre todo la de Pukavy”, expresó. Finalmente, Giménez destacó el papel de la biotecnología en el mejoramiento genético de los rodeos y alentó a los productores a invertir en estas herramientas para acelerar el progreso productivo. “Con la transferencia embrionaria o la compra de embriones se accede a más de 30 años de trabajo genético, acelerando procesos y logrando avances más rápidos en los rodeos”, concluyó. [Foto: Darío Giménez / Archivo / Productiva C&M]

Ganadería

Con menor expansión, el crecimiento del rodeo nacional pasa a depender de la eficiencia

El stock bovino en Paraguay se ubicó en torno a 12,83 millones de cabezas en 2025, todavía lejos del máximo histórico alcanzado en 2014. A más de una década de ese techo, la ganadería muestra un cambio de ciclo donde la expansión pierde peso y la productividad pasa a ser el eje del crecimiento. De acuerdo con un análisis de la Cámara Paraguaya de Carnes (CPC), la evolución del hato en las últimas dos décadas deja tres etapas bien marcadas. La primera, entre 2006 y 2014, fue de fuerte expansión, con el rodeo pasando de 9,98 a 14,47 millones de cabezas, impulsado por apertura de nuevas áreas, contexto internacional favorable y condiciones climáticas más estables. Ese crecimiento encontró un punto de inflexión a partir de 2015. Entre ese año y 2018, el sector entró en una fase de ajuste, con mayor nivel de extracción, recomposición del ciclo productivo y el impacto de eventos climáticos adversos que empezaron a limitar la expansión. Desde 2019 en adelante, el comportamiento del stock se estabiliza, aunque con una leve tendencia descendente. El resultado es un rodeo que permanece cerca de 1,6 millones de cabezas por debajo del pico histórico, sin señales de una recuperación rápida bajo las condiciones actuales. El dato adquiere otra dimensión cuando se lo proyecta en el tiempo. Con una tasa de crecimiento promedio de 1,3 % anual entre 2006 y 2025, la recuperación del nivel de 2014 demandaría cerca de nueve años, lo que ubica ese objetivo recién hacia 2034, si no hay cambios estructurales. En ese escenario, la discusión deja de pasar por sumar superficie y empieza a centrarse en cómo producir más con la misma base. El propio informe plantea que el modelo de crecimiento apoyado en expansión territorial muestra señales de agotamiento, lo que obliga a mirar con mayor precisión variables productivas. Indicadores como tasa de destete, ganancia diaria de peso, carga animal, eficiencia reproductiva y calidad genética aparecen como los principales márgenes de mejora. El impacto no es menor: una mejora en estos parámetros permite aumentar la producción sin necesidad de ampliar el área, algo cada vez más condicionado por la competencia por la tierra. En paralelo, el sector sigue arrastrando limitantes estructurales. La infraestructura, la logística, el acceso a tecnología y la consolidación de sistemas sanitarios y de trazabilidad siguen siendo factores que condicionan la eficiencia y la capacidad de respuesta del negocio. A esto se suma un cambio más amplio en el uso del territorio. La interacción con la agricultura y otras actividades productivas reconfigura la disponibilidad de tierra y modifica las decisiones de inversión dentro del sistema ganadero. El resultado es una ganadería que entra en una etapa distinta a la de expansión de la década pasada, con un crecimiento más lento y dependiente de mejoras puertas adentro. La capacidad de ajustar el sistema productivo a este nuevo escenario va a marcar la diferencia en términos de competitividad en los próximos años. [Foto: Ganado bovino / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura Revista

Cuenca arrocera en desarrollo: manejo, sistema llave en mano y financiación

No cabe duda de que Ñeembucú es la principal región arrocera en expansión de Paraguay y en la medida en que se va consolidando, se encuentran más herramientas para promover no solo la producción y el desarrollo, sino también instrumentos financieros útiles para ensamblar un proyecto de gran magnitud. En el predio de Agro Itati, ubicada en Villa Oliva, departamento de Ñeembucú, se desarrolló una jornada de campo organizada por Molino Campo, una unidad de negocios de Molino San Luis, en donde el Ing. Agr. Cristóbal Ramírez, consultor técnico de la firma, habló con Productiva sobre la situación actual de la producción arrocera y el bajo precio del producto a nivel internacional y de cómo, en contrapartida, el productor debe seguir trabajando para obtener el máximo rendimiento para compensar este escenario. En el caso de este establecimiento, al momento de la jornada de campo se registraba un promedio de 9620 kg por hectárea, lo cual es positivo en términos de rinde. Resaltó que es impresionante ver cómo el proyecto ha crecido desde su inicio en agosto de 2025, cuando comenzaba con solo 150 hectáreas, y ahora ya alcanza 800 hectáreas. A pesar de las lluvias en setiembre y octubre, que interrumpieron la siembra, en Agro Itati pudieron manejar la situación de manera efectiva. “Es un alivio que no hayan tenido problemas como inundaciones y que el clima haya sido favorable para el cultivo”, destacó el profesional. El uso del sistema RTK para el riego es una excelente estrategia para obtener un manejo eficiente del agua. Al poder identificar los accidentes del suelo, pueden aplicar riego de manera más precisa, lo cual es esencial para maximizar la producción en un terreno casi plano, manifestó. A su vez, mencionó que hasta el momento no fue necesario realizar correcciones en el suelo, pero, de todas formas, es recomendable seguir monitoreando el terreno y el sistema de irrigación para anticiparse a cualquier cambio que pueda afectar la producción. Ramírez explicó que implementaron un régimen de fertilización bien estructurado para el cultivo de arroz. Utilizaron 200 kg/ha de fertilizante 10-26-26, además de aplicar urea en tres etapas, que totalizó 180 kg/ha. También aplicaron 75 kg/ha de potasio (00-00-60). Este enfoque proporciona un balance adecuado de nutrientes y asegura un crecimiento óptimo de las plantas. Expansión. Por otra parte, Carlos Doldán, propietario de Agro Itati, manifestó que la zona de Ñeembucú, específicamente Villa Oliva y Villa Franca, tiene un enorme potencial agrícola, especialmente para el arroz. A partir de este potencial trabajaron junto con otros productores y lograron establecer una empresa independiente con un modelo de trabajo diferenciado, que está diseñado para ofrecerles a los dueños de terrenos una opción viable para desarrollarse como productores. “La idea es enseñarles y brindarles la oportunidad de ser independientes en dos o tres años, tal como lo hicimos nosotros al iniciar”, indicó. Doldán expresó que el acuerdo establece que los propietarios de campos recibirán el 50 % de la producción, descontando los gastos de siembra, cuidado, cosecha y flete. Esto implica que el dueño no asume riesgo financiero alguno, ya que no necesita hacer inversiones ni hipotecar su inmueble. Su única responsabilidad es permitir el acceso a su terreno y firmar un contrato que asegure su parte en la producción. De esta forma, productores y propietarios pueden colaborar sin que este último enfrente riesgos significativos. Llave en mano. Posteriormente, el Ing. Agr. Óscar Santacruz, asesor técnico de Molino Campo, expresó que con Agro Itatí están fortaleciendo una alianza centrada en el acompañamiento durante todas las etapas productivas, además del financiamiento a los agricultores a través del Plan Zafra. El objetivo es permitir que los productores generen una utilidad adicional, que puedan reinvertir en otros cultivos, ampliar sus áreas de siembra o adquirir nuevas maquinarias. La propuesta de valor que presentan al mercado se basa en esta financiación y el apoyo en la producción, herramientas necesarias para que los agricultores puedan mejorar su productividad y sostenibilidad. Esto no solo les facilita el acceso a recursos, sino que también promueve un crecimiento integral en el sector agrícola. Santacruz destacó que Agro Itatí arrancó con 20 hectáreas propias y, en la actualidad, está cerca de alcanzar las 800 hectáreas, con una proyección de llegar a 2500 o 5000 hectáreas en el corto a mediano plazo. Enfatizó que con Agro Itatí crearon una alianza, que es beneficiosa para ambas partes, con un enfoque de «ganar-ganar», por lo que esto no solo le favorece a la empresa, sino también a todos los proveedores que colaboran, como Molino San Luis. “Esta sinergia contribuye al crecimiento y desarrollo de toda la cadena productiva involucrada”, acotó. El proyecto «Llave en Mano» en agricultura ofrece financiación integral para servicios tercerizados, maquinarias y todos los insumos necesarios, tanto en cultivos como en ganadería. Expresó que, en ganadería, que es una novedad, se financian servicios y suplementos veterinarios a lo largo del ciclo productivo, que puede durar de seis meses a un año y medio. El objetivo es permitirles a los productores generar rentabilidad adicional sin afectar su flujo de caja. Además, Molino Campo actúa como acelerador de procesos, ya que facilita expansiones más rápidas en áreas de cultivo, como ocurrió en Agro Itati, que pudo crecer significativamente en poco tiempo. El enfoque abarca diversas producciones agrícolas, incluidos arroz, soja y maíz, y busca potenciar toda la cadena productiva en Paraguay. Luego, el director de Molino San Luis, Miguelángel Solís, expresó que desde la empresa han identificado una oportunidad significativa para apoyarles a los ganaderos mediante la producción de arroz. Este soporte financiero busca facilitarles sus labores y aliviar la presión financiera durante la zafra. Para ello, desarrollaron un producto que ofrece un acompañamiento integral, que incluye crédito para servicios de maquinarias y la provisión de insumos agrícolas, como semillas. Además, Molino San Luis se plantea financiar no solo las zafras, sino también los trabajos de infraestructura necesarios para mejorar la producción. Al concluir, Doldán dijo que la financiación es fundamental para la siembra de arroz, debido a sus

Ganadería

Récord de consumo local de pollo impulsa al sector; el desafío, expandir la exportación

El sector avícola paraguayo cerró el 2025 como un año de consolidación en el mercado interno, con crecimiento productivo, consumo récord y una posición sanitaria favorable, aunque todavía enfrenta desafíos estructurales que condicionan su proyección como proveedor relevante a nivel internacional. Blanca Ceuppens, presidenta de Granja Avícola La Blanca y de Pechugón, en entrevista con Productiva, realizó un balance del año y advirtió sobre los factores que deberán corregirse para sostener el crecimiento y ampliar la presencia externa. Según señaló, la producción total de carne aviar registró en 2025 un incremento cercano al 7% respecto al año anterior, acompañada por un fortalecimiento sostenido del mercado doméstico. En ese contexto, el consumo interno alcanzó niveles históricos, ubicándose entre 38 y 40 kilos por habitante al año, impulsado principalmente por el mayor precio de la carne vacuna, lo que consolidó al pollo como la proteína animal más accesible y elegida por las familias paraguayas. Sin embargo, el desempeño exportador fue más complejo. Si bien Paraguay logró abrir el mercado de Filipinas hacia el final del año, el volumen total exportado cayó en comparación con ejercicios anteriores. Ceuppens explicó que esta reducción respondió a una combinación de factores, entre ellos, la prioridad de abastecer el mercado local, las condiciones cambiarias y la fuerte competencia internacional, especialmente de países que, tras superar restricciones sanitarias por influenza aviar, regresaron con fuerza a los mercados externos. En términos sanitarios, 2025 dejó una señal positiva para la avicultura nacional: Paraguay logró mantenerse libre de gripe aviar en producción comercial, una ventaja competitiva clave frente a otros productores de la región que sí enfrentaron brotes y restricciones. “Ese estatus sanitario es un activo muy importante, pero debe ser acompañado por mejoras estructurales si queremos crecer hacia afuera”, advirtió la directiva. En ese sentido, Ceuppens remarcó que el principal desafío del sector pasa por transformar a la avicultura paraguaya en un actor exportador de mayor peso. Para ello, señaló la necesidad de avanzar en la habilitación de nuevos mercados internacionales, mejorar la infraestructura vial y los accesos en zonas rurales —clave para el transporte de alimentos balanceados y pollos vivos—, garantizar un suministro energético confiable en las áreas productivas y enfrentar con mayor firmeza el impacto del contrabando, principalmente desde Brasil. “El crecimiento está, el consumo acompaña y la producción responde. Ahora el desafío es corregir estas limitantes para que el sector pueda dar el salto cualitativo que le permita competir de manera sostenida en los mercados internacionales”, concluyó.   [Foto: Pollo producción / Archivo / Productiva C&M]

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