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Entrada tardía de fungicida en maíz significa renunciar al 10 % de rinde, advierte Kaefer

El bipolaris se convirtió en la principal enfermedad del maíz zafriña 2026 en Paraguay y obligó a los productores a intensificar el control. El hongo “que más consume productividad” retornó con fuerza y exige adelantar la entrada, con mezclas triples que incluyen carboxamidas, dijo en Nación Productiva el Ing. Agr. Laerte Kaefer, productor de Canindeyú. Enfatizó la importancia de calendarizar las aplicaciones, y que retrasar la primera implica renunciar a cerca del 10 % de rinde, volumen que paga las cuatro aplicaciones y deja margen. Agregó que el costo de control de enfermedades se cuadruplicó en los últimos cinco años llegando a USD 60/ha, pero con margen de seguir creciendo en productividad. Enfatizó que el bipolaris ha sido un problema generalizado en el cultivo de maíz zafriña, pero que el productor paraguayo está bien adelantado por lo que estaba preparado para enfrentar a la enfermedad que no es nueva, pero retornó con fuerza en esta campaña. “Que es la enfermedad que más consume productividad y entra más temprano”, remarcó. Explicó que, dependiendo del híbrido y del perfil sanitario, hoy todas las semillas son tratadas con algunas carboxamidas. “Entramos con mezclas triples que llevan carboxamidas ya en V4, V5, y en algunos lotes hicimos en V3, y donde hicimos más temprano, mejor resultado”, acotó. Recalcó que el productor nacional está bien encaminado para controlar el bipolaris, pero que se debe seguir trabajando para mejorar. “Lo que hemos visto es que crece para tres o incluso cuatro aplicaciones, eso depende del híbrido y del clima, pero tiene buena respuesta económica”, mencionó. Recordó que hace cinco años solamente se realizaba una aplicación básica, “con un triazol y estrobilurina más un multisitio o ni eso”, expresó y agregó que el costo oscilaba entre USD 12 a USD 15 por hectárea. “Hoy estamos con dos aplicaciones carboxamida y una tercera aplicación de mezcla doble con multisitio. Entonces, prácticamente cuadruplicamos la inversión de fungicida de maíz”, afirmó. Destacó que a la par de que el costo de control aumentara también mejoró la productividad y con margen de seguir creciendo. Dentro de este escenario, dijo que es importante calendarizar las aplicaciones, como se viene realizando con la soja. “Hay que calendarizar la primera, incluso antes se hablaba de V8, hace dos años cambiamos a V4, V5, y hoy te digo que en V3 entrega más que en V4”, aseguró. Dentro de este calendario, el profesional resaltó la exigencia de la entrada principal, que es la primera. “De ahí en adelante, los intervalos y cuál producto utilizar depende del perfil de cada híbrido. Pero así, de una manera amplia, extrapolar un plan básico de soja para maíz, que serían tres, cuatro aplicaciones, es muy válido, financieramente hablando”, añadió. Recalcó la importancia de conocer bien el perfil de cada híbrido, pero aseguró la necesidad de crecer en aplicaciones, ya otorga mejores resultados. En ese sentido, dijo que con una entrada tardía el productor puede estar renunciando el 10 % de su productividad. “Retrasar de un V4 para un V6, V8, se está renunciando a cerca del 10 % de producción. Si consideramos el promedio que estamos teniendo acá en maíz en los últimos tres o cuatro años, 10% de la producción paga cuatro aplicaciones de fungicidas y te sobra plata. Entonces, lo más importante es entrar con la primera, lo más temprano posible, entiéndase V3. Es la fase donde vas a tener equilibrio entre inversión y retorno”, concluyó. [Foto: Ing. Agr. Laerte Kaefer / Productiva C&M]

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Atraso y días frescos frenan proyección de rinde en maíz zafriña 2026

El ciclo más largo de la soja atrasó la siembra de maíz zafriña 2026 en Santa Rita, Alto Paraná, al punto que, según el consultor Eduardo Swarovski, no se logró sembrar ni 1 % del cultivo dentro de la ventana ideal que va hasta el 15 de febrero. Si bien la oleaginosa tuvo buenos rindes, esa extensión de cosecha perjudicó al cereal. Con al menos 30 días aún para el inicio de la colecta y con jornadas frescas y nubladas que pueden afectar la productividad, el profesional señala que es difícil hacer una proyección de cosecha en este momento. Durante su participación en el programa Nación Productiva, el profesional comentó que en esta región del país en general impactó negativamente el retraso de la cosecha de la soja por el ciclo más alargado, afectando la instalación del cultivo de maíz zafriña. “Si decimos que la ventana ideal va hasta el 15 de febrero, no logramos ni un porciento en la ventana ideal este año, lastimosamente”, acotó. Si bien esto representó una mejor productividad para la oleaginosa, imposibilitó entrar con el cereal en la ventana óptima de siembra. “Fue bueno por los rindes que tuvimos. La soja tuvo muy buenos rendimientos, pero en comparación al año pasado no conseguimos lograr la siembra tempranera del maíz como queríamos. Entonces, para el maíz fue un tanto negativa esta extensión de cosecha de soja”, afirmó. Pese al atraso dijo que las condiciones de arranque y también de los primeros estadios del cultivo fueron muy buenos. Remarcó que un buena plantabilidad es sumamente importante para el establecimiento del cultivo. “Un punto importante de la buena plantabilidad sería colocar las semillas equidistantes, siempre a una distancia longitudinal adecuada, como también en una profundidad adecuada. Al cabo de las 24 horas de la emergencia de la primera aguja del maíz, sería importante que el resto o el 100 % de las plántulas emerjan”, remarcó. Dentro de este escenario el consultor señaló que es realizar una proyección sobre la cosecha esperada ya que como mínimo 30 días para el inicio de colecta y que las jornadas con temperaturas bajas y nubladas hacen que la productividad pueda ser afectada. En cuanto al plan de fertilización, considerando el atraso de la siembra, mencionó que cada productor tuvo que analizar si convenía o no invertir, pero que muchos agricultores decidieron apostar por un buen plan nutricional. “Hay agricultores que igual decidieron arriesgarse un poco más en lo que es el costo, consecuentemente una fertilidad un poco más alta, esperando un rendimiento mayor”, expresó y agregó que estos trabajos se hacen con un buen análisis de suelo previo. En ese sentido, resaltó la importancia de ser eficiente, considerando el aumento de costo de fertilizantes en comparación a la campaña pasada. “Los costos de los fertilizantes en general fueron más elevados que el año pasado y creo yo que serán más baratos que el próximo año”, afirmó. Para el control de malezas, el consultor indicó que el monitoreo es fundamental a fin de conocer los lotes, las variables y las plantas que podrían competir con el cultivo. “Para así hacer el manejo más asertivo, dos o tres servicios que sean necesarios para evitar esa competencia al inicio del cultivo”, aseguró. A lo que respecta a plagas, el maíz zafriña 2026 sufrió una fuerte presión de orugas, liderada por Spodoptera frugiperda, que se ubicó como la principal plaga por encima de chinches y cigarrita. La plaga afectó incluso a materiales con biotecnología, que mostraron baja eficiencia por factores climáticos y por pérdida de sensibilidad a insectos. Esto obligó a duplicar las aplicaciones de control, de 2 que se realizaban normalmente a 4 o 5 solo en fase vegetativa, con intervenciones diurnas y nocturnas en intervalos muy cortos para contener la presión. Frugiperda dio problemas desde el inicio del cultivo y sigue presente en fase reproductiva, representando un riesgo directo para la espiga si no se controla a tiempo, explicó el profesional. En cuanto a las enfermedades, la bipolaris se consolidó como una de las principales enfermedades del maíz zafriña en esta campaña, ganando espacio por su difícil manejo, el alto costo de control y la baja eficacia de la biotecnología disponible contra el hongo. A eso se suma el achaparramiento, aunque los nuevos híbridos traen mayor tolerancia a esta enfermedad. El consultor destaca que el control más eficiente de bipolaris se logra con carboxamidas, por lo que hoy se trabaja en ajustar cuál molécula es más compatible con cada híbrido para evitar que el costo final se dispare. En este escenario, el punto de equilibrio de la campaña se ubicará entre 4000 y 5000 kg/ha, variando según la tecnología aplicada por cada productor. [Foto: Cultivo de maíz / Archivo / Productiva C&M]

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Fuerte presión de orugas aumenta la cantidad de aplicaciones en maíz zafriña

La campaña de maíz zafriña 2026 en Santa Rita, Alto Paraná, enfrentó una fuerte presión de orugas, especialmente de Spodoptera frugiperda, que afectó incluso a materiales con biotecnología por pérdida de sensibilidad y condiciones climáticas. Según mencionó en Nación Productiva, el consultor Eduardo Swarovski, el problema obligó a duplicar las aplicaciones, de 2 que se hacían normalmente a 4 o 5 solo en fase vegetativa, con intervenciones diurnas y nocturnas para controlar la plaga. Este incremento elevó el punto de equilibrio de la campaña, que este año se ubica entre 4000 y 5000 kg/ha, dependiendo de la tecnología aplicada. El profesional destacó que el cultivo de maíz zafriña en esta campaña recibió una fuerte presión de orugas, inclusive sobre los materiales con biotecnologías. “Demostraron baja eficiencia por cuestión climática, y otras porque están perdiendo ya su sensibilidad a los insectos”, manifestó. Enfatizó que la oruga fue el principal problema este año, que obligó a realizar aplicaciones nocturnas, diurnas y con intervalos muy cortos para poder amenizar la presión, lo que a su vez fue elevando el costo. “Donde normalmente se hacían dos aplicaciones, este año entraron cuatro o cinco aplicaciones para orugas. Solamente la fase vegetativa, sin contar lo que estamos viviendo ahora en la fase reproductiva”, aseguró. Subrayó que la Spodoptera Frugiperda dio muchos problemas al principio del cultivo y que ahora sigue presente, por lo que puede representar un peligro para la espiga si es que no se controla a tiempo. “Hay materiales que son tolerantes a otras orugas, que están controlando bien, pero la Frugiperda es la oruga que más está dando problemas”, aseguró. En el ranking de las principales plagas en el cultivo de zafriña, el profesional lo puso en la punta del podio a la Frugiperda, seguido por las chinches y por último por la cigarrita. “La cigarrita no es que no sea una plaga importante, es muy importante, pero nos acomodamos mucho con la estabilidad de los nuevos híbridos que están viniendo, que vienen con una buena tolerancia para el complejo de achaparramiento”, mencionó. A lo que respecta a las enfermedades, resaltó que la bipolaris, es una de las principales enfermedades en el campo hoy día en el cultivo de maíz y que ha ganado un espacio muy grande. Sin dejar de lado el problema de achaparramiento, remarcando que los nuevos materiales traen tecnología para ser más tolerantes a esta enfermedad. “Bipolaris es la enfermedad que más da dolor de cabeza al productor hoy por cuestiones de costo, de no saber manejar tanto y también, claro, la biotecnología disponible no es tan eficaz contra ello”, destacó. En ese sentido, resaltó que como consultor trata de encontrar los mejores materiales para sembrar y recomendar a los productores para no elevar tanto el costo final. Agregando que el menor manejo de la enfermedad se consigue con las carboxamidas. “Ahora lo que nosotros intentamos ajustar es saber cuál carboxamida es más eficaz o qué es más compatible con aquel híbrido en cuestión del que el productor irá a sembrar”, sostuvo. Explicó que el punto de equilibrio este año puede variar de acuerdo con la tecnología aplicada, pero se va a ubicar entre 4000 a 5000 kilos por hectárea. En cuanto a proyección de cosecha, dijo que difícil todavía predecir ya que falta mucho todavía para la colecta y el clima fresco con días nublados de los últimos días, principalmente en el sur puede afectar la productividad. Por último, dijo que el maíz todavía sigue siendo uno de los cultivos más importantes para la sustentabilidad del sistema productivo. “En esta campaña se volvió a demostrar que la diferencia no hace solamente una tecnología. Y sí, las decisiones que tomamos a lo largo del día, y principalmente las decisiones correctas, que sería una buena siembra, una buena fertilización, un monitoreo constante, tanto por parte de los productores o mismo por nuestra parte, las consultoras. La agricultura moderna exige cada vez más precisión, y quien trabaja sobre información y planificación son los que con seguridad tienen los mejores resultados”, concluyó. [Foto: Gusano cogollero / Archivo / Productiva C&M]

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Orugas y bipolaris elevan costos y punto de equilibrio en maíz zafriña

La campaña de maíz zafriña 2026 registró una fuerte presión de orugas que obligó a invertir en activos nuevos y más potentes, para control de poblaciones cada vez más resistentes. El aumento de costos elevó el punto de equilibrio de 3600 kg/ha a 4000 kg/ha. A esta problemática se sumó la reaparición de bipolaris, una enfermedad fúngica que resurge con fuerza por el mayor inóculo en el suelo y la sensibilidad de algunos híbridos, afirmó en Nación Productiva, Junior Schmit, productor de la zpunto de equilibrio, departamento de Canindeyú. El productor señaló que este 2026 fue un año marcado por una fuerte presión de plagas, tanto en la soja de verano que ya registró una fuerte presencia de chinches, lo que luego se trasladó al maíz zafriña y a esto se sumó el ataque de orugas. El productor indicó que la población resistente de orugas aumentó, lo cual obligó a utilizar nuevas herramientas. “Incluso tuvimos un intervalo sin lluvias que también resultó en una menor eficiencia de los productos. Entonces, se juntaron la resistencia y la población alta con un clima un poco adverso”, acotó y agregó que la suma de estos factores resultó en una presión bastante severa. Subrayó que esta situación hizo que aumentara considerablemente el costo inicial. “En los últimos años lo que comprábamos se utilizaba, incluso una y otra cosa a veces sobraba en nuestro stock, y este año tuvimos que recomprar algunos activos nuevos por lo que los que teníamos ya no estaban funcionando”, remarcó. Este nuevo escenario obligó a guardar algunas herramientas que no estaban funcionando más e invertir en otras más nuevas y potentes para el control. Schmit comentó que con el costo inicial antes de la siembra el punto de equilibrio rondaba alrededor de los 3600 a 3700 kg/ha, pero con el incremento de los costos llegó a los 4000 kg/ha. “Empecé con 3600 a 3700 kilos estimados por hectárea de costo completo, con mis insumos, semilla y todo. Pero por el incremento de compras de activos nuevos para las orugas se aproximaron de los 4000 kg/ha”, enfatizó. En ese mismo sentido, resaltó la reaparición de una enfermedad importante en el maíz que es el bipolaris. “Es una enfermedad antigua, pero que está resurgiendo ahora en nuestro maíz, cada año que pasa el número de inóculos es mayor porque es un hongo necrotrófico. Entonces es algo que tenemos que estar atentos porque los principales híbridos están viniendo con extrema tolerancia a cigarrita (Dalbulus maidis). Y por eso uno que otro híbrido está viniendo con sensibilidad a bipolaris, que es una enfermedad que puede hasta causar daños significativos como también la cigarrita”, expresó. Agregó que esta enfermedad tiene una disipación muy rápida, con gran número de inóculos y de esporulación muy rápida. “Entonces tenés que entrar temprano con activos que tienen buena eficiencia y rotar activos. Yo trabajé con prothioconazole, que tiene una óptima eficiencia en el control de bipolaris, pero no da un residual tan largo. Entonces para dar ese residual un poco más largo utilicé de carboxamida. Hay muchas carboxamidas con buena eficiencia”, manifestó. El productor recomendó para el control de bipolaris una entrada temprana con activos con buena eficiencia, “y si es posible la utilización de carboxamidas, que te van a dar un residual interesante para que hasta la próxima aplicación tenga una buena protección de tus hojas de la parte inferior”, agregó. En cuanto a nutrición, señaló que se pudieron adquirir con tiempo los fertilizantes para esta campaña, por lo que no hubo incremento significativo en las compras de los insumos, principalmente, nitrógeno. En este contexto, mencionó que la expectativa es buena y la idea es apuntar a un promedio de 9000 kg/ha, pero que, si se cosecha 8500 kilos en promedio, ya estaría superando 1000 kilos más a la cosecha del año pasado, considerando que la campaña pasada estuvo marcada por complicaciones climáticas. [Foto: Junior Schmit / Archivo / Productiva C&M]

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