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Agricultura

Identifican genes para mejorar la defoliación y la cosecha mecanizada del algodón

Investigadores de la Academia de Ciencias Agrícolas de Xinjiang descubrieron los genes GhNAC47 y GhSKS6, que controlan la caída natural de las hojas en algodón. El hallazgo revela cómo se forman las “zonas de abscisión” en la base de la hoja para que esta se desprenda en el momento justo. El descubrimiento podría facilitar el desarrollo de variedades mejor adaptadas a la agricultura moderna, logrando una defoliación más eficiente que reduce pérdidas y mejorar la calidad de fibra durante la cosecha mecanizada. La cosecha mecanizada de algodón depende de un detalle que suele pasar desapercibido, que las hojas se desprendan en el momento adecuado. Si permanecen en la planta durante la recolección, pueden afectar la eficiencia del proceso y la calidad de la fibra cosechada. En ese contexto, un grupo de investigadores identificó dos genes que desempeñan un papel fundamental en este mecanismo natural, un hallazgo que podría facilitar el desarrollo de variedades de algodón mejor adaptadas a la agricultura moderna, según informó Agro-Bio. Antes de que las máquinas entren al campo, muchos cultivos de algodón pasan por un proceso conocido como defoliación, que consiste en promover la caída de las hojas para facilitar la recolección. Aunque esta práctica se utiliza desde hace años, los mecanismos biológicos que permiten que una hoja se desprenda de la planta todavía no se comprendían completamente. Por eso, científicos de la Academia de Ciencias Agrícolas y de Recuperación de Tierras de Xinjiang decidieron investigar qué ocurre exactamente dentro de las células durante este proceso. Los investigadores identificaron dos protagonistas clave: GhNAC47 y GhSKS6. Estos genes participan en la formación de estructuras especializadas ubicadas en la base de la hoja, conocidas como zonas de abscisión. Son las regiones donde ocurre la separación natural entre la hoja y la planta. El estudio mostró que uno de estos genes activa al otro haciendo que se regenere la pared celular y con ello preparar la formación de una capa protectora cuando la hoja se desprende. En otras palabras, ambos genes ayudan a coordinar el proceso para que la caída ocurra de manera eficiente. Para entender mejor el papel de GhSKS6, los científicos utilizaron la herramienta de edición genética CRISPR-Cas9 para inactivar este gen. Las plantas modificadas presentaron un comportamiento muy diferente: las hojas tardaban más tiempo en desprenderse y la estructura encargada de facilitar la separación no se desarrollaba correctamente. Este resultado confirmó que GhSKS6 es una pieza importante dentro del mecanismo biológico que regula la caída de las hojas. Aunque pueda parecer un detalle menor, comprender este proceso tiene implicaciones importantes para la agricultura. Una defoliación más eficiente puede ayudar a mejorar la cosecha mecanizada, reducir pérdidas y facilitar las operaciones en campo. Los investigadores consideran que estos hallazgos ofrecen nuevas herramientas para desarrollar variedades de algodón mejor adaptadas a sistemas agrícolas mecanizados. A medida que la agricultura incorpora cada vez más tecnología y automatización, comprender procesos tan específicos como la caída de una hoja puede marcar una diferencia importante en la productividad del cultivo. Y en este caso, dos genes aparentemente desconocidos podrían ayudar a optimizar una etapa fundamental de la producción de algodón. [Foto: Algodón / Archivo / Productiva C&M]

Agricultura

Argentina aprueba una nueva tecnología para control de malezas gramíneas

Argentina se convirtió en el primer país del mundo en obtener la aprobación del registro de Virestina, una tecnología con el ingrediente activo metproxibiciclona, diseñada para controlar malezas gramíneas resistentes. La dueña de la tecnología (Syngenta) también planea llevar a Brasil, Australia, Estados Unidos y Canadá esta histórica innovación. Es el primer herbicida selectivo a nivel mundial para controlar malezas gramíneas resistentes en soja y algodón en casi 40 años. También puede utilizarse, en aplicaciones presiembra, en cereales y maíz, según informó Clarín. Las malezas resistentes son una amenaza constante para los productores, ya que sobreviven a las aplicaciones de herbicidas y compiten con los cultivos por nutrientes, luz solar y agua. Al mismo tiempo, estas malezas actúan como un «puente verde» para plagas, virus, hongos y bacterias que infectan los cultivos. Las malezas resistentes pueden reducir drásticamente los rendimientos y bajar significativamente el valor de las tierras agrícolas. Con la resistencia de malezas en aumento a nivel mundial, la tecnología Virestina ofrece una solución urgente para productores que tienen cada vez menos herramientas efectivas. Durante las últimas décadas, se lanzaron al mercado tecnologías herbicidas limitadas, y la capacidad de las malezas resistentes para metabolizar herbicidas y desarrollar resistencia cruzada agrava aún más el desafío. La resistencia a herbicidas está oficialmente reportada hoy en 75 países y afecta a productores de más de 100 cultivos; las malezas gramíneas representan el 40 por ciento de las 273 especies de malezas afectadas. Syngenta destacó que “Virestina marca una innovación importante en el segmento de herbicidas. En cultivos clave como soja y algodón, la tecnología es altamente efectiva para controlar malezas gramíneas que son resistentes a herbicidas comunes como glifosato y cletodim”. Segura para usar sobre los cultivos, la tecnología Virestina también se descompone rápidamente en el suelo, garantizando un excelente perfil de seguridad y una huella ambiental reducida. Los productores se benefician de una mayor flexibilidad durante las rotaciones de cultivos y en su elección de cultivos de cobertura, al mismo tiempo que reducen la compactación del suelo y las emisiones de gases de efecto invernadero, al disminuir el número de pasadas de maquinaria agrícola pesada, necesarias para controlar malezas gramíneas resistentes. Los científicos del Centro Internacional de Investigación de vanguardia de Syngenta en Jealott’s Hill, Reino Unido, aprovecharon la ciencia predictiva para llevar esta innovación al mercado en solo 10 años –un período significativamente más rápido que los plazos promedio de 12 a 14 años para el desarrollo de tecnologías agrícolas–, lo que refleja el conocimiento profundo de Syngenta sobre los desafíos que enfrentan los productores y su compromiso de entregar soluciones efectivas. «En Syngenta, nuestras innovaciones tienen un rol clave en permitir a los productores abordar algunos de los mayores desafíos que enfrentan», dijo Ioana Tudor, directora global de Marketing de Protección de Cultivos de Syngenta. Agregó que «la tecnología Virestina demuestra la capacidad de Syngenta para anticipar un desafío una década antes, acelerar nuestro cronograma de investigación y desarrollo y entregar exitosamente una innovación que llega en el momento justo para satisfacer las necesidades de los productores. Estamos muy orgullosos de nuestro pipeline de innovación líder en la industria». El pipeline de Investigación y Desarrollo (I+D) de Syngenta está entregando algunas de las innovaciones más avanzadas e importantes de la agricultura. Durante la próxima década, Syngenta tiene previsto lanzar al menos 20 nuevas innovaciones propias en tecnologías avanzadas de protección de cultivos y biológicos agrícolas. La tecnología Virestina fue creada aprovechando la amplia experiencia de Syngenta en una familia específica de tecnologías herbicidas llamadas inhibidores de ACCasa (Grupo 1 de HRAC), ampliamente considerada una tecnología fundamental en la agricultura moderna. Como cuarta generación de este grupo herbicida, la tecnología Virestina está diseñada para controlar de manera efectiva malezas resistentes a herbicidas de otros grupos, así como a herbicidas ACCasa más antiguos. [Foto: Soja / Archivo / Productiva C&M]

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Sistema Santa Fe permite al productor cosechar 1000 kilos más de soja

El productor Robson Affonso destacó en Nación Productiva, las bondades del sistema Santa Fe, consorcio de maíz y pasto, que mejora la recuperación y protección del suelo, aumenta la humedad y beneficia la rotación de cultivos. Aunque puede disminuir la cosecha de maíz, aseguró que, el sistema compensa con mayor productividad de la soja con un incremento de 1000 kilos por hectárea. Agregó que este modelo productivo es clave para la agricultura moderna y de alta producción. Affonso destacó que muchos productores ya trabajan con el sistema Santa Fe, el consorcio de maíz con el pasto. “Esto es la agricultura moderna que viene revolucionando nuestro país. Paraguay hoy está haciendo este tipo de práctica y viene sacando resultados mejores”, resaltó. Enfatizó que este modelo de trabajo brinda muchos beneficios para el sistema productivo. “Para recuperación del suelo, protección del suelo, para que tengamos más humedad en la tierra. Trae bastante beneficio a la producción”, recalcó. Mencionó que, si bien puede disminuir un poco la cosecha de granos de maíz bajo este modelo, el sistema de rotación se beneficia con este manejo, donde una mayor productividad se termina expresando en el siguiente cultivo, en este caso, la soja. “Por más que uno dice, voy a cosechar menos maíz con eso. Vas a cosechar 1000 kilos menos, pero vas a cosechar 1000 kilos más de soja y, con eso ya se paga lo suficiente los 1000 kilos de maíz”, añadió. Según el productor esta es una práctica inevitable dentro de la agricultura moderna y el productor debe adecuarse si quiere apuntar a altas productividades. “Las variedades de hoy son cada vez más productivas, pero también cada vez más sensibles al estrés hídrico, tienen alta capacidad productiva, pero baja capacidad para aguantar la falta de lluvias, con 15 a 20 días ya empiezan las pérdidas”, explicó. Señaló que el manejo del pasto dentro del maíz es importante para encontrar el punto exacto para que no compita con el cultivo de renta. “Cuando el maíz está con el cuarto, quinto trifolio, ya viene el pasto y hay que empezar a hacer la poda química, como solemos decir, si se controla en el inicio, después, cuando vas a cosechar tu maíz ya está todo verde, muy lindo. Es algo así impresionante”, destacó. Subrayó que la principal preocupación en el rubro del maíz es el mercado, porque normalmente cuando empieza la siembra tiene un precio atractivo que incentiva al productor y al momento de la cosecha baja la cotización. “Creo que los productores tienen que estar muy atentos a eso, en no dejar pasar este precio que está ahora en USD 150 tonelada, un poquitito más ahí, y fijar el costo de producción para que no tengamos sorpresas al final”, recomendó. [Foto: Cultivo de maíz con sistema Santa Fe / Archivo / Productiva C&M]

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