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Embrapa revela estrategia biológica para combatir la chinche de barriga verde

Los investigadores de Recursos Genéticos y Biotecnología de Embrapa descubrieron que aplicar un hongo benéfico a las hojas del maíz altera los compuestos aromáticos liberados por la planta. Este nuevo «aroma» atrae a una avispa parasitoide que elimina los huevos de la chinche de barriga verde, una de las principales plagas del maíz y otros cultivos de importancia en la región. Este mecanismo biológico favorece el control natural de plagas en los cultivos y reduce la dependencia de herramientas químicas. El daño más significativo causado por la chinche de barriga verde ocurre en los sistemas agrícolas con una rotación de soja y maíz. El insecto migra de la soja cosechada y comienza a alimentarse de plantas jóvenes de maíz durante la primera y segunda semana tras el inicio de la germinación. Este ataque en fase temprana compromete el desarrollo de la planta y puede causar pérdidas de rendimiento de hasta el 30 %. Para resolver este problema crónico sin depender exclusivamente de plaguicidas químicos tradicionales, el equipo liderado por la investigadora María Carolina Blassioli Moraes llevó a cabo un estudio detallado a lo largo de cinco años. La estrategia central consistía en integrar dos tecnologías ecológicas distintas: el uso del hongo Beauveria bassiana y la acción de la avispa Telenomus podisi, que parasita los huevos de la chinche que causa el daño. Los resultados se publican en el artículo “Asociación de Beauveria bassiana con el maíz altera compuestos orgánicos volátiles y mejora la atracción del parásito huevo Telenomus podisi” en la revista científica internacional “Journal of Pest Science”. La dinámica de investigación se basó en la selección de un hongo específico, llamado CG 1105, de la colección de microorganismos mantenida por el laboratorio de micología de Embrapa. Inicialmente, las plantas de maíz fueron rociadas con el hongo para eliminar directamente a las chinches. Sin embargo, el experimento reveló una reacción indirecta mucho más sorprendente desde la perspectiva de la ecología química, una rama de la ciencia centrada en comprender los mensajes y señales químicas intercambiadas entre organismos vivos para la comunicación. Blassioli explica que, cinco días después de la fumigación foliar, el equipo observó que el hongo había colonizado la planta de forma beneficiosa y alterado sustancialmente su composición de compuestos volátiles, que son los olores característicos emitidos por la vegetación. El microorganismo provocó un aumento significativo en la producción de una sustancia llamada salicilato de metilo, un compuesto ya reconocido en la literatura científica por su capacidad de atraer enemigos naturales de plagas. Simultáneamente, el proceso redujo las emisiones de otro compuesto, el alfa-farneseno (conocido por su aroma dulce y amaderado, ampliamente utilizado en las industrias de sabores y fragancias). La investigadora señala que este cambio molecular en el perfil aromático del maíz sirve como una señal biológica atractiva para la avispa Telenomus podisi. Al detectar el cambio en el olor de la planta, el insecto puede localizar la zona afectada y parasitar los huevos puestos por la chinche de barriga verde. La avispa pone sus propios huevos dentro de los huevos de chinches, evitando que eclosionen nuevas chinches. De este modo, controla la población de chinches de forma sostenible. Hasta la fecha, todos los bioensayos y análisis se han realizado en un entorno de laboratorio controlado. Sin embargo, Blassioli afirma que el plan es ampliar las evaluaciones para incluir pruebas prácticas de campo en los próximos meses. Si los resultados de los campos confirman los hallazgos del laboratorio, los agricultores del país tendrán acceso a un nuevo protocolo de Gestión Integrada de Plagas. Esta metodología combina múltiples estrategias de control biológico que trabajan en armonía, optimizando la protección mientras reduce drásticamente los costes y los impactos medioambientales. [Foto: María Carolina Blassioli Moraes / Gentileza Embrapa]

Los investigadores de Recursos Genéticos y Biotecnología de Embrapa descubrieron que aplicar un hongo benéfico a las hojas del maíz altera los compuestos aromáticos liberados por la planta. Este nuevo «aroma» atrae a una avispa parasitoide que elimina los huevos de la chinche de barriga verde, una de las principales plagas del maíz y otros cultivos de importancia en la región. Este mecanismo biológico favorece el control natural de plagas en los cultivos y reduce la dependencia de herramientas químicas.

El daño más significativo causado por la chinche de barriga verde ocurre en los sistemas agrícolas con una rotación de soja y maíz. El insecto migra de la soja cosechada y comienza a alimentarse de plantas jóvenes de maíz durante la primera y segunda semana tras el inicio de la germinación. Este ataque en fase temprana compromete el desarrollo de la planta y puede causar pérdidas de rendimiento de hasta el 30 %.

Para resolver este problema crónico sin depender exclusivamente de plaguicidas químicos tradicionales, el equipo liderado por la investigadora María Carolina Blassioli Moraes llevó a cabo un estudio detallado a lo largo de cinco años.

La estrategia central consistía en integrar dos tecnologías ecológicas distintas: el uso del hongo Beauveria bassiana y la acción de la avispa Telenomus podisi, que parasita los huevos de la chinche que causa el daño. Los resultados se publican en el artículo “Asociación de Beauveria bassiana con el maíz altera compuestos orgánicos volátiles y mejora la atracción del parásito huevo Telenomus podisi” en la revista científica internacional “Journal of Pest Science”.

La dinámica de investigación se basó en la selección de un hongo específico, llamado CG 1105, de la colección de microorganismos mantenida por el laboratorio de micología de Embrapa. Inicialmente, las plantas de maíz fueron rociadas con el hongo para eliminar directamente a las chinches. Sin embargo, el experimento reveló una reacción indirecta mucho más sorprendente desde la perspectiva de la ecología química, una rama de la ciencia centrada en comprender los mensajes y señales químicas intercambiadas entre organismos vivos para la comunicación.

Blassioli explica que, cinco días después de la fumigación foliar, el equipo observó que el hongo había colonizado la planta de forma beneficiosa y alterado sustancialmente su composición de compuestos volátiles, que son los olores característicos emitidos por la vegetación. El microorganismo provocó un aumento significativo en la producción de una sustancia llamada salicilato de metilo, un compuesto ya reconocido en la literatura científica por su capacidad de atraer enemigos naturales de plagas. Simultáneamente, el proceso redujo las emisiones de otro compuesto, el alfa-farneseno (conocido por su aroma dulce y amaderado, ampliamente utilizado en las industrias de sabores y fragancias).

La investigadora señala que este cambio molecular en el perfil aromático del maíz sirve como una señal biológica atractiva para la avispa Telenomus podisi. Al detectar el cambio en el olor de la planta, el insecto puede localizar la zona afectada y parasitar los huevos puestos por la chinche de barriga verde. La avispa pone sus propios huevos dentro de los huevos de chinches, evitando que eclosionen nuevas chinches. De este modo, controla la población de chinches de forma sostenible.

Hasta la fecha, todos los bioensayos y análisis se han realizado en un entorno de laboratorio controlado. Sin embargo, Blassioli afirma que el plan es ampliar las evaluaciones para incluir pruebas prácticas de campo en los próximos meses. Si los resultados de los campos confirman los hallazgos del laboratorio, los agricultores del país tendrán acceso a un nuevo protocolo de Gestión Integrada de Plagas. Esta metodología combina múltiples estrategias de control biológico que trabajan en armonía, optimizando la protección mientras reduce drásticamente los costes y los impactos medioambientales.

[Foto: María Carolina Blassioli Moraes / Gentileza Embrapa]

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