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Itapúa y Alto Paraná concentran el 72 % de la producción porcina nacional

La producción porcina paraguaya se encuentra cada vez más concentrada en el sur y este del país. Según el estudio “Situación actual y oportunidades de fortalecimiento de la cadena porcina en Paraguay: Hoja de ruta”, presentado durante el Primer Encuentro de la Cadena Porcina del Paraguay, realizado en el marco de FEPY 2026, los departamentos de Itapúa y Alto Paraná reúnen el 72 % de la población porcina nacional, consolidándose como el principal polo productivo de la actividad. La concentración territorial emerge como uno de los rasgos más marcados del sector. Itapúa y Alto Paraná albergan más de 1,19 millones de cabezas de ganado porcino registradas, convirtiéndose en el núcleo de producción más importante del país y concentrando gran parte de la infraestructura, la tecnificación y la capacidad industrial vinculada a la actividad. El informe también destaca el fuerte crecimiento del consumo local de carne porcina, que pasó de apenas 3 kilogramos por habitante al año hace una década a 11 kilogramos en la actualidad, posicionándose como la proteína animal de mayor expansión porcentual en el mercado paraguayo. Sin embargo, el análisis identifica una marcada dualidad dentro de la cadena. Mientras el segmento industrial genera el 80,6 % de la producción nacional y alcanza elevados niveles de productividad, los productores familiares continúan enfrentando limitaciones relacionadas con la informalidad, el acceso al financiamiento, la asistencia técnica y la adopción de tecnologías. Esta situación se refleja en la reducción de casi el 30 % de las fincas familiares desde 2017, un proceso que evidencia las dificultades para que los pequeños productores acompañen el crecimiento y la modernización del sector. El encuentro, organizado por la Unión Industrial Paraguaya (UIP), a través de su Unidad de Cooperación Técnica y Fortalecimiento de Mipymes, congregó a representantes del sector productivo, industrial, financiero, técnico y gubernamental para analizar los desafíos y oportunidades de una cadena considerada entre las de mayor potencial de crecimiento dentro de la agroindustria paraguaya. El estudio, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con apoyo de la UIP, revela que Paraguay atraviesa una acelerada transformación de su cadena porcina, impulsada por el aumento del consumo interno, nuevas inversiones industriales y perspectivas favorables para la exportación. Entre los principales desafíos para el desarrollo de la cadena porcina, el estudio menciona la formalización de productores, el fortalecimiento sanitario, la reducción de costos de producción, el acceso al crédito, la mejora de la infraestructura, el combate al contrabando y la apertura de nuevos mercados. Como respuesta a estos retos, la hoja de ruta propone fortalecer la articulación entre el sector público, los productores, la industria, el sistema financiero y los organismos de cooperación, además de impulsar programas de inversión focalizados territorialmente y mecanismos que permitan integrar a pequeños y medianos productores al crecimiento que actualmente experimenta la actividad porcina nacional. [Foto: Cerdos / Archivo / Productiva C&M]

La producción porcina paraguaya se encuentra cada vez más concentrada en el sur y este del país. Según el estudio “Situación actual y oportunidades de fortalecimiento de la cadena porcina en Paraguay: Hoja de ruta”, presentado durante el Primer Encuentro de la Cadena Porcina del Paraguay, realizado en el marco de FEPY 2026, los departamentos de Itapúa y Alto Paraná reúnen el 72 % de la población porcina nacional, consolidándose como el principal polo productivo de la actividad.

La concentración territorial emerge como uno de los rasgos más marcados del sector. Itapúa y Alto Paraná albergan más de 1,19 millones de cabezas de ganado porcino registradas, convirtiéndose en el núcleo de producción más importante del país y concentrando gran parte de la infraestructura, la tecnificación y la capacidad industrial vinculada a la actividad.

El informe también destaca el fuerte crecimiento del consumo local de carne porcina, que pasó de apenas 3 kilogramos por habitante al año hace una década a 11 kilogramos en la actualidad, posicionándose como la proteína animal de mayor expansión porcentual en el mercado paraguayo.

Sin embargo, el análisis identifica una marcada dualidad dentro de la cadena. Mientras el segmento industrial genera el 80,6 % de la producción nacional y alcanza elevados niveles de productividad, los productores familiares continúan enfrentando limitaciones relacionadas con la informalidad, el acceso al financiamiento, la asistencia técnica y la adopción de tecnologías.

Esta situación se refleja en la reducción de casi el 30 % de las fincas familiares desde 2017, un proceso que evidencia las dificultades para que los pequeños productores acompañen el crecimiento y la modernización del sector.

El encuentro, organizado por la Unión Industrial Paraguaya (UIP), a través de su Unidad de Cooperación Técnica y Fortalecimiento de Mipymes, congregó a representantes del sector productivo, industrial, financiero, técnico y gubernamental para analizar los desafíos y oportunidades de una cadena considerada entre las de mayor potencial de crecimiento dentro de la agroindustria paraguaya.

El estudio, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con apoyo de la UIP, revela que Paraguay atraviesa una acelerada transformación de su cadena porcina, impulsada por el aumento del consumo interno, nuevas inversiones industriales y perspectivas favorables para la exportación.

Entre los principales desafíos para el desarrollo de la cadena porcina, el estudio menciona la formalización de productores, el fortalecimiento sanitario, la reducción de costos de producción, el acceso al crédito, la mejora de la infraestructura, el combate al contrabando y la apertura de nuevos mercados.

Como respuesta a estos retos, la hoja de ruta propone fortalecer la articulación entre el sector público, los productores, la industria, el sistema financiero y los organismos de cooperación, además de impulsar programas de inversión focalizados territorialmente y mecanismos que permitan integrar a pequeños y medianos productores al crecimiento que actualmente experimenta la actividad porcina nacional.

[Foto: Cerdos / Archivo / Productiva C&M]

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