La ganadería argentina alcanzó un nuevo récord de hacienda encerrada en corrales de engorde, un dato que genera expectativas sobre una posible mayor oferta de carne en los próximos meses, aunque los especialistas advierten que no necesariamente se traducirá en una baja inmediata de los precios.
Según los últimos relevamientos del Senasa, al 1 de junio, los feedlots albergaban cerca de 2,2 millones de cabezas, unas 142.000 más que un mes atrás y 219.000 por encima del volumen registrado en la misma fecha de 2025, se puede leer en Clarín Rural.
El incremento de animales en la etapa final de engorde reavivó el debate sobre la disponibilidad futura de hacienda terminada para faena, especialmente después de un inicio de año caracterizado por una oferta ajustada y fuertes aumentos en los precios de la carne.
Sin embargo, Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), señaló que el escenario es más complejo de lo que sugieren los números. Explicó que los animales actualmente encerrados se encuentran en diferentes etapas de terminación y responden a demandas comerciales diversas, tanto del mercado interno como de la exportación.
“Hoy la demanda es mucho más estable y menos estacional que hace diez años, por lo que resulta difícil anticipar qué ocurrirá con los precios”, indicó.
Los datos muestran además que el crecimiento de la ocupación se concentró principalmente en novillitos, aunque también aumentaron las existencias de vaquillonas, novillos y vacas. En cambio, las categorías de terneros y terneras registraron una reducción.
Esta composición refleja una tendencia creciente a prolongar los ciclos de engorde. La combinación de precios elevados para el ternero de reposición y costos de alimentación relativamente competitivos, especialmente por el valor del maíz, impulsa a los productores a buscar animales más pesados antes de enviarlos a faena.
Como consecuencia, muchos encierres destinados al consumo interno permanecen actualmente entre 130 y 140 días en los corrales, cuando años atrás los ciclos habituales rondaban los 90 días.
A ello se suma la creciente demanda internacional por animales de mayor peso, lo que también favorece la retención de hacienda dentro de los establecimientos de engorde.
Otro factor que explica el récord de ocupación es la expansión de la capacidad instalada de los propios feedlots. Durante los últimos años, varios establecimientos realizaron importantes inversiones para ampliar sus corrales, incrementando significativamente su capacidad operativa.
De esta manera, una porción cada vez mayor de la producción ganadera argentina completa su ciclo productivo en sistemas intensivos de engorde, desplazando gradualmente otros modelos de terminación a campo.
Si bien 2,2 millones de cabezas representan un importante volumen de oferta potencial que eventualmente llegará al mercado, los analistas consideran prematuro anticipar una caída significativa en los precios de la carne. La evolución dependerá del ritmo de salida de los animales, de la demanda interna y de las necesidades de los mercados de exportación.
Por ahora, el récord de ocupación de los feedlots aparece como una señal de mayor disponibilidad futura de hacienda, aunque sin garantías de que ello se traduzca en un alivio inmediato para los consumidores.
[Foto: Ganadería argentina – feedlots / Imagen obtenida de Clarin Rural]


