La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro) sostiene que Paraguay debe avanzar hacia la industrialización de materias primas para aprovechar el contexto internacional favorable, marcado por la alta demanda y los buenos precios del aceite de soja, impulsados por su uso en biodiésel. Agrega que aprovechar el momento no es automático, ya que se necesita un marco de incentivos para biocombustibles que integre a toda la cadena, competitividad industrial, reglas claras y previsibilidad para la inversión.
El gremio destaca que el gran desempeño reciente de las exportaciones de productos agroindustriales, en especial el de aceite de soja, demuestra con claridad cómo los cambios en el contexto internacional pueden abrir nuevas oportunidades para países con una base productiva sólida como Paraguay.
En particular, el aumento de los precios internacionales de este producto, impulsado en gran medida por su creciente utilización como insumo para la producción de biodiésel, pone de relieve el valor estratégico de avanzar en la industrialización de las materias primas.
En un escenario global marcado por conflictos regionales, tensiones geopolíticas y disrupciones en las cadenas de suministro energético, la demanda por fuentes alternativas de energía ha cobrado un renovado protagonismo. En este contexto, el aceite de soja gana relevancia como componente clave en la transición hacia matrices energéticas más resilientes. “Para Paraguay, esta coyuntura representa una oportunidad concreta de capturar mayor valor a través del procesamiento local de la soja”, resalta el informe de Cappro.
Agrega que, al mismo tiempo, este escenario tiene una relevancia estratégica a nivel interno, ya que Paraguay es importador neto de combustibles, lo que implica una exposición directa a la volatilidad de los precios internacionales de la energía. En estas circunstancias, el desarrollo del biodiésel no solo representa una oportunidad de exportación, sino también una herramienta para mejorar la seguridad energética, diversificar la matriz de consumo y reducir la dependencia externa. Sin embargo, aprovechar plenamente este contexto favorable no es automático; requiere de condiciones internas que acompañen y potencien el esfuerzo del sector productivo, señala el reporte.
Desde el sector enfatizan que, el diseño de un marco de incentivos para los biocombustibles que contemple a todos los actores de la cadena, desde la producción primaria hasta la industrialización y el consumo, será determinante para transformar el potencial en una realidad concreta.
La competitividad de la industria, la estabilidad de las reglas de juego y la previsibilidad para la inversión son factores clave en este proceso. Agrega que el desafío es claro, transformar un contexto internacional favorable en una ventaja estructural de largo plazo. “Para ello, será clave avanzar en una agenda que promueva la industrialización, reduzca las distorsiones y permita posicionar al país no solo como un productor eficiente de materias primas, sino como un actor relevante en cadenas de valor más complejas y dinámicas”, concluye el informe.
[Foto: Aceite de soja / Archivo / Productiva C&M]


