Las intensas lluvias en el Chaco paraguayo están generando un fuerte impacto en el sector del transporte, con decenas de camiones varados y pérdidas económicas que se acumulan día a día. Así lo advirtió al Productiva C&M, Gilberto Maldonado, expresidente de la Asociación Nacional de Transportistas de Ganado (ANTG), quien describió un escenario crítico para los trabajadores del volante.
Según Maldonado, actualmente, se estima que unos 50 camiones permanecen varados en los departamentos de Alto Paraguay y Boquerón. Solo en Alto Paraguay, entre 26 y 27 unidades llevan más de ocho a diez días detenidas, especialmente en el tramo entre La Paz y Teniente Martínez, considerado el más afectado. En la zona de Toro Pampa, otros seis camiones también permanecen inmovilizados desde hace más de cinco días.
Explicó que la particularidad del suelo chaqueño, de tipo arcilloso, impide la rápida absorción del agua, lo que hace que, tras lluvias de entre 100 y 200 milímetros, se necesiten al menos tres o cuatro días de sol continuo para que los caminos vuelvan a ser transitables. Sin embargo, las precipitaciones se están registrando cada tres o cuatro días, lo que imposibilita tanto la circulación como las tareas de reparación de rutas.
Dijo que mientras los transportistas esperan una mejora en las condiciones, la asistencia llega gracias a un esfuerzo conjunto entre el Ministerio de Defensa, la Asociación Rural del Paraguay (ARP) y productores de la zona, quienes envían alimentos, agua y suministros incluso a caballo. Maldonado destacó la fuerte solidaridad chaqueña: “Acá no hay diferencias, camioneros y ganaderos son uno solo para sobrevivir”.
No obstante, el impacto económico es contundente. A diferencia del ganadero, que puede sostener su producción, incluso en estas condiciones, el transportista depende exclusivamente de que su camión esté en movimiento. “El camión tiene que rodar para generar ingresos. Más de diez días parados representa una pérdida gigante”, enfatizó.
El dirigente indicó que la salida dependerá de una ventana climática favorable de al menos ocho a diez días sin lluvias, lo que permitiría secar los caminos mediante trabajos con motobombas y habilitar nuevamente el tránsito.
Mientras tanto, los transportistas continúan resistiendo en medio del aislamiento, enfrentando no solo las dificultades del clima, sino también el peso económico de una actividad completamente paralizada.
[Foto: Camino intransitable / Gentileza ANTG]


