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Cosecha de sésamo y maní arranca con buenos rindes en el Chaco, pero con calidad golpeada

En el radio de acción de la Cooperativa Fernheim, Chaco Central, se sembraron 12.000 hectáreas de sésamo y 3600 de maní, cumpliendo la meta en el primer rubro, pero quedando 600 ha por debajo de lo previsto en maní, explicó a Productiva, el Ing. Agr. Lenard Dyck, de la sección de Producción Vegetal de la institución. Comentó que, tras un buen arranque en diciembre, el déficit hídrico de enero y febrero afectó las labores de siembra, además de la calidad de los granos, aunque los primeros rindes son bastante buenos. Agregó que, en maní se registran niveles altos de aflatoxina y en sésamo mayor acidez, con algunas parcelas que no cerraron hileras por falta de agua. El profesional recordó que la planificación de siembra era de 12.000 hectáreas, la cual se llegó a cumplir con el propósito establecido. Mientras que, la intención de siembra en maní llegaba 4200 hectáreas, de las cuales se llegó a implantar una superficie de 3600 hectáreas, aproximadamente. “Se planificó sembrar 12.000 hectáreas de sésamo. Eso era un poco la planificación inicial, ahí por octubre y noviembre”, mencionó. En ese contexto, explicó que en el mes de diciembre se hizo un buen golpe de siembre tanto de sésamo como de maní, pero posteriormente hubo una ausencia de lluvias en el arranque del año. “Todo se frenó en enero y febrero, donde casi no llovía. Se siguió sembrando lo que faltaba de sésamo a finales de enero e inicio de febrero”, acotó. En ese sentido, señaló que, si bien los otros cultivos no pudieron avanzar demasiado con la siembra, el maní que se siembra en suelos arenosos, con una pequeña lluvia se puede implantar, lo que posibilitó su avance en febrero. “Con una pequeña lluvia ya se puede sembrar porque hay humedad. Se apostó en enero a sembrar lo restante. Pero finalmente tenemos, en vez de 4200 hectáreas de maní, 3600 hectáreas, aproximadamente”, recalcó. Subrayó que, en el área de acción de la cooperativa se llegó a implantar el 100 % de lo que se tenía previsto para el cultivo de sésamo. No obstante, el déficit hídrico registrado en los meses de enero y febrero, golpeó al cultivo, principalmente, a lo que se refiere a calidad. “En sésamo sí se sembró todo, pero como enero y febrero tuvimos un pronunciado déficit hídrico, le golpeó mucho al sésamo”, enfatizó. En cuanto a productividad, Dyck dijo que, sorprendentemente se registraron buenos rendimientos, pero con una calidad bastante afectada. “Dependiendo un poco de lo que sufrió cada parcela. En maní hablamos de niveles altos de aflatoxina y en sésamo hablamos de niveles mayores de acidez, que afecta un poco la calidad”, acotó y agregó que también hay parcelas con buenos rendimientos y buena calidad. Comentó que esa es la situación que está registrando hasta el momento, con resultados diversos, pero que la cosecha está arrancando recién en ambos cultivos. En comparación con la campaña anterior, el profesional explicó que el año pasado, los cultivos sufrieron en la época de cosecha por alta humedad y que ahora se registra el mismo fenómeno. La diferencia es que el año pasado, los cultivos no sufrieron tanto durante el desarrollo, pero este año estuvo más marcado el déficit hídrico. “Tenemos parcelas que no cerraron hileras y la calidad de grano muestra que algunos no pudieron terminar bien y no alcanzó el agua”, subrayó. [Foto: Cultivo de sésamo / Gentileza Ing. Agr. Lenard Dyck]

En el radio de acción de la Cooperativa Fernheim, Chaco Central, se sembraron 12.000 hectáreas de sésamo y 3600 de maní, cumpliendo la meta en el primer rubro, pero quedando 600 ha por debajo de lo previsto en maní, explicó a Productiva, el Ing. Agr. Lenard Dyck, de la sección de Producción Vegetal de la institución. Comentó que, tras un buen arranque en diciembre, el déficit hídrico de enero y febrero afectó las labores de siembra, además de la calidad de los granos, aunque los primeros rindes son bastante buenos. Agregó que, en maní se registran niveles altos de aflatoxina y en sésamo mayor acidez, con algunas parcelas que no cerraron hileras por falta de agua.

El profesional recordó que la planificación de siembra era de 12.000 hectáreas, la cual se llegó a cumplir con el propósito establecido. Mientras que, la intención de siembra en maní llegaba 4200 hectáreas, de las cuales se llegó a implantar una superficie de 3600 hectáreas, aproximadamente.

“Se planificó sembrar 12.000 hectáreas de sésamo. Eso era un poco la planificación inicial, ahí por octubre y noviembre”, mencionó.

En ese contexto, explicó que en el mes de diciembre se hizo un buen golpe de siembre tanto de sésamo como de maní, pero posteriormente hubo una ausencia de lluvias en el arranque del año. “Todo se frenó en enero y febrero, donde casi no llovía. Se siguió sembrando lo que faltaba de sésamo a finales de enero e inicio de febrero”, acotó.

En ese sentido, señaló que, si bien los otros cultivos no pudieron avanzar demasiado con la siembra, el maní que se siembra en suelos arenosos, con una pequeña lluvia se puede implantar, lo que posibilitó su avance en febrero. “Con una pequeña lluvia ya se puede sembrar porque hay humedad. Se apostó en enero a sembrar lo restante. Pero finalmente tenemos, en vez de 4200 hectáreas de maní, 3600 hectáreas, aproximadamente”, recalcó.

Subrayó que, en el área de acción de la cooperativa se llegó a implantar el 100 % de lo que se tenía previsto para el cultivo de sésamo. No obstante, el déficit hídrico registrado en los meses de enero y febrero, golpeó al cultivo, principalmente, a lo que se refiere a calidad.

“En sésamo sí se sembró todo, pero como enero y febrero tuvimos un pronunciado déficit hídrico, le golpeó mucho al sésamo”, enfatizó.

En cuanto a productividad, Dyck dijo que, sorprendentemente se registraron buenos rendimientos, pero con una calidad bastante afectada.

“Dependiendo un poco de lo que sufrió cada parcela. En maní hablamos de niveles altos de aflatoxina y en sésamo hablamos de niveles mayores de acidez, que afecta un poco la calidad”, acotó y agregó que también hay parcelas con buenos rendimientos y buena calidad.

Comentó que esa es la situación que está registrando hasta el momento, con resultados diversos, pero que la cosecha está arrancando recién en ambos cultivos.

En comparación con la campaña anterior, el profesional explicó que el año pasado, los cultivos sufrieron en la época de cosecha por alta humedad y que ahora se registra el mismo fenómeno. La diferencia es que el año pasado, los cultivos no sufrieron tanto durante el desarrollo, pero este año estuvo más marcado el déficit hídrico.

“Tenemos parcelas que no cerraron hileras y la calidad de grano muestra que algunos no pudieron terminar bien y no alcanzó el agua”, subrayó.

[Foto: Cultivo de sésamo / Gentileza Ing. Agr. Lenard Dyck]

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