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Aplicaciones preventivas en el momento justo y rotación de activos sostienen el rinde de la soja

En el marco del lanzamiento del nuevo fungicida Pladius Xpert, de Glymax Paraguay S.A. y Sumitomo Chemical, durante una gira en Katueté, Canindeyú, el Ing. Agr. Sidinei Neuhaus, director de Intagro, subrayó que las aplicaciones preventivas son decisivas para la rentabilidad en soja. Comentó que en ensayos de esta zafra se registraron mermas de hasta 300 kg/ha por aplicaciones tardías. En ese contexto, valoró la presentación de la nueva herramienta, que viene a sumar eficiencia en el manejo de la roya y otras enfermedades de la soja para establecer un programa robusto de control. En el marco del lanzamiento del nuevo fungicida Pladius Xpert, de la mano de Glymax Paraguay S.A. y Sumitomo Chemical, durante la gira en la Ciudad de Katueté, Canindeyú, el director e investigador de Intagro remarcó que, el manejo de enfermedades en soja es hoy un desafío importante dentro del negocio del productor, con insumos más caros y commodities menos valorizados, por lo que optimizar cada aplicación de fungicida es fundamental. El objetivo es que cada fungicida entregue el máximo resultado, y eso depende de detalles fundamentales como el inicio de las aplicaciones. “Hoy, por cada día de retraso en el inicio perdemos más de 20 kg/ha. Si el retraso ocurre a mitad del ciclo, durante el llenado de granos, la pérdida sube a 60-70 kg/ha por día”, remarcó Neuhaus. Ensayos de esta zafra mostraron mermas de hasta 300 kg/ha solo por aplicar tarde, aun con un buen producto. Remarcó que, en esos ajustes finos está el margen del productor. Resaltó la importancia de ir construyendo la sanidad a lo largo del ciclo con una secuencia de aplicaciones. Definiendo el momento de aplicación, el intervalo, hasta qué etapa del cultivo, y qué enfermedad priorizar en cada momento. Neuhaus subrayó que la primera entrada debe ser preventiva para proteger las hojas antes de que llegue la enfermedad. Agregó que los trabajos muestran que un primer buen fungicida en etapa vegetativa, V5-V6, unos 30 días después de la emergencia. Explicó que, dentro de un escenario de presencia de roya de la soja, la última aplicación debería hacerse 30 a 35 días antes de cosecha. Sin roya, puede estirarse a 40-45 días antes de cosecha, pero para poder dejar ese mayor período sin fungicida al final, la base sanitaria debe ser fuerte y no permitir que la enfermedad se instale al inicio. En un ciclo agrícola de mucha humedad como el que se pronostica con El Niño, tanto la soja como las enfermedades son favorecidas. Mencionó que la antracnosis, es una enfermedad típica de años Niño, tiene alto impacto económico y es la que más exige anticipar el fungicida. “El punto más importante es no dejar que las enfermedades lleguen a las hojas. Si retrasamos el ingreso, controlar la enfermedad ya establecida es mucho más difícil”, acotó. Enfatizó que un programa sólido de enfermedades exige rotar los principios activos y grupos químicos. Destacó el grupo de las carbaxamidas, ya que tienen un valor importante, alto poder de protección, gran persistencia y efectividad. Ya que, aplicadas al inicio del ciclo, protegen las hojas por más tiempo y preservan el potencial productivo. Además, aportan efectos fisiológicos positivos, mejorando el equilibrio hormonal y metabólico que ayudando al desarrollo inicial del cultivo. En ese sentido, valoró el nuevo lanzamiento de la nueva tecnología, Pladius Xpert, un nuevo fungicida sistémico de alta performance para el cultivo de la soja, diseñado para un control rápido y seguro de enfermedades como la roya. Remarcó que viene a sumar en el control de las enfermedades con tecnología bastante eficiente. Este fungicida combina tres ingredientes activos: impirfluxam, picoxystrobin y difenoconazole. A través de la molécula Indiflin (impirfluxan), la tecnología ofrece alta translocación y cobertura foliar, maximizando la productividad del cultivo. Además, se caracteriza por su rápida acción y protección duradera de la hoja, lo que permite un cultivo más sano y productivo. Recordó que es sumamente importante contar con nuevos ingredientes activos, ya que no existe un producto que solucione todo. En ese contexto, enfatizó que, un resultado efectivo viene de una secuencia de aplicaciones combinando activos, cada uno con su perfil de eficacia según la enfermedad. Recalcó que, la base debe construirse en los primeros 60 días (etapa vegetativa, inicio de floración e inicio de vainas) con carboxamidas, para luego rotar según la presión de cada patógeno. [Foto: Ing. Agr. Sidinei Neuhaus, director de Intagro / Productiva C&M]

En el marco del lanzamiento del nuevo fungicida Pladius Xpert, de Glymax Paraguay S.A. y Sumitomo Chemical, durante una gira en Katueté, Canindeyú, el Ing. Agr. Sidinei Neuhaus, director de Intagro, subrayó que las aplicaciones preventivas son decisivas para la rentabilidad en soja. Comentó que en ensayos de esta zafra se registraron mermas de hasta 300 kg/ha por aplicaciones tardías. En ese contexto, valoró la presentación de la nueva herramienta, que viene a sumar eficiencia en el manejo de la roya y otras enfermedades de la soja para establecer un programa robusto de control.

En el marco del lanzamiento del nuevo fungicida Pladius Xpert, de la mano de Glymax Paraguay S.A. y Sumitomo Chemical, durante la gira en la Ciudad de Katueté, Canindeyú, el director e investigador de Intagro remarcó que, el manejo de enfermedades en soja es hoy un desafío importante dentro del negocio del productor, con insumos más caros y commodities menos valorizados, por lo que optimizar cada aplicación de fungicida es fundamental.

El objetivo es que cada fungicida entregue el máximo resultado, y eso depende de detalles fundamentales como el inicio de las aplicaciones. “Hoy, por cada día de retraso en el inicio perdemos más de 20 kg/ha. Si el retraso ocurre a mitad del ciclo, durante el llenado de granos, la pérdida sube a 60-70 kg/ha por día”, remarcó Neuhaus. Ensayos de esta zafra mostraron mermas de hasta 300 kg/ha solo por aplicar tarde, aun con un buen producto. Remarcó que, en esos ajustes finos está el margen del productor.

Resaltó la importancia de ir construyendo la sanidad a lo largo del ciclo con una secuencia de aplicaciones. Definiendo el momento de aplicación, el intervalo, hasta qué etapa del cultivo, y qué enfermedad priorizar en cada momento.

Neuhaus subrayó que la primera entrada debe ser preventiva para proteger las hojas antes de que llegue la enfermedad. Agregó que los trabajos muestran que un primer buen fungicida en etapa vegetativa, V5-V6, unos 30 días después de la emergencia.

Explicó que, dentro de un escenario de presencia de roya de la soja, la última aplicación debería hacerse 30 a 35 días antes de cosecha. Sin roya, puede estirarse a 40-45 días antes de cosecha, pero para poder dejar ese mayor período sin fungicida al final, la base sanitaria debe ser fuerte y no permitir que la enfermedad se instale al inicio.

En un ciclo agrícola de mucha humedad como el que se pronostica con El Niño, tanto la soja como las enfermedades son favorecidas. Mencionó que la antracnosis, es una enfermedad típica de años Niño, tiene alto impacto económico y es la que más exige anticipar el fungicida. “El punto más importante es no dejar que las enfermedades lleguen a las hojas. Si retrasamos el ingreso, controlar la enfermedad ya establecida es mucho más difícil”, acotó.

Enfatizó que un programa sólido de enfermedades exige rotar los principios activos y grupos químicos. Destacó el grupo de las carbaxamidas, ya que tienen un valor importante, alto poder de protección, gran persistencia y efectividad. Ya que, aplicadas al inicio del ciclo, protegen las hojas por más tiempo y preservan el potencial productivo. Además, aportan efectos fisiológicos positivos, mejorando el equilibrio hormonal y metabólico que ayudando al desarrollo inicial del cultivo.

En ese sentido, valoró el nuevo lanzamiento de la nueva tecnología, Pladius Xpert, un nuevo fungicida sistémico de alta performance para el cultivo de la soja, diseñado para un control rápido y seguro de enfermedades como la roya. Remarcó que viene a sumar en el control de las enfermedades con tecnología bastante eficiente.

Este fungicida combina tres ingredientes activos: impirfluxam, picoxystrobin y difenoconazole. A través de la molécula Indiflin (impirfluxan), la tecnología ofrece alta translocación y cobertura foliar, maximizando la productividad del cultivo. Además, se caracteriza por su rápida acción y protección duradera de la hoja, lo que permite un cultivo más sano y productivo.

Recordó que es sumamente importante contar con nuevos ingredientes activos, ya que no existe un producto que solucione todo.

En ese contexto, enfatizó que, un resultado efectivo viene de una secuencia de aplicaciones combinando activos, cada uno con su perfil de eficacia según la enfermedad. Recalcó que, la base debe construirse en los primeros 60 días (etapa vegetativa, inicio de floración e inicio de vainas) con carboxamidas, para luego rotar según la presión de cada patógeno.

[Foto: Ing. Agr. Sidinei Neuhaus, director de Intagro / Productiva C&M]

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