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Efecto rebote, rotación y genética adaptada impulsan la expansión de la soja en la zafra 2025/2026

La superficie de soja volvió a crecer en la campaña 2025/2026 y alcanzó 3.683.148 hectáreas, unas 50.000 más que en el ciclo anterior, con un fuerte protagonismo de los departamentos del norte y de las zonas tradicionalmente arroceras, según el informe del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) analizado por el Ing. Agr. Omar Paredes. El incremento se explica por un efecto rebote en San Pedro, Concepción, Amambay y Canindeyú, donde el productor fue resiliente tras cuatro campañas golpeadas por el clima y volvió a apostar por más área. Solo San Pedro sumó 23.796 ha, Amambay 26.951 ha, Canindeyú 43.230 ha y Concepción, que hasta hace poco no figuraba en el mapa sojero, saltó 60 % hasta 16.744 ha. La expansión norteña está atada a la rotación entre agricultura y ganadería: lotes de pasturas degradadas o de uso ganadero tradicional hoy pasan a soja porque el cultivo fija nitrógeno, mejora el suelo y aparece como alternativa rentable y sostenible. A eso se suma la oferta de materiales adaptados: variedades más rústicas, con buen comportamiento ante estrés hídrico y en suelos de mediana a baja fertilidad, que permiten llegar a ambientes antes marginales para la oleaginosa. Paredes destacó que San Pedro se consolida pese al clima adverso gracias a esa genética, y que Amambay es vista por expertos como la mejor zona del país para agricultura por su altitud y estabilidad térmica. “Aquellos productores que dejaron áreas, volvieron a la agricultura, es uno de los argumentos, también muchos están utilizando el área donde hubo tradicionalmente ganadería. San Pedro yo creo que va a ir consolidándose como uno de los departamentos más productivos en el país, a pesar de todas las dificultades que tiene en el clima; también tenemos cada vez más tecnologías adaptadas a esos ambientes, tenemos variedades de soja que tienen muy buen comportamiento frente al estrés hídrico, buen comportamiento en suelo de mediana a baja fertilidad, eso hace que el agricultor pueda optar por materiales de alta performance en ese tipo de ambientes”, remarcó. El crecimiento también llegó a departamentos con campos bajos y tradición arrocera como Caazapá y Misiones. En Misiones, el área de soja creció unas 11.000 ha. Allí, y en el oeste de Itapúa, los productores arroceros incorporan soja para rotar con el arroz y cortar el ciclo de malezas difíciles como el arroz colorado, usando materiales genéticos que toleran suelos con problemas de drenaje. La misma lógica se replica en Caazapá y en Ñeembucú, que pasó de cero a 3280 ha. Incluso Paraguarí, Guairá y Cordillera, sin mucha cultura sojera, muestran incrementos por la llegada de variedades adaptadas. Caaguazú sumó más de 10.000 ha con una agricultura de muchas rotaciones, donde el sojero también es maicero y triguero, según explicó Paredes. Canindeyú, con 690.000 ha y un alza superior a 35.000 ha, creció sobre todo en distritos del oeste, limítrofes con San Pedro y Caaguazú. Para Paredes, la región oriental tiene aún mucha área para crecer y la soja, con rotación, tecnología y genética, es la alternativa que empuja esa expansión sostenible tanto en el norte ganadero como en las zonas arroceras. Según el informe del INBIO, los departamentos con mayor superficie de soja sembrada, fueron: Alto Paraná con 946.011 hectáreas, aunque disminuyó 22.671 hectáreas con relación a la campaña anterior; Itapúa con 726.519, con una disminución de 67.275 hectáreas con relación a la zafra anterior y Caaguazú con 456.509 hectáreas, con un aumento de 8.736 hectáreas con relación al periodo anterior. En síntesis, la zafra 2025/2026 confirmó un efecto rebote en el norte tras la sequía, con la soja ganando terreno sobre pasturas degradadas gracias a la rotación agrícola-ganadera y a variedades adaptadas al estrés y suelos pobres. En paralelo, departamentos arroceros como Misiones y Caazapá incorporan soja para rotar con el arroz, controlar el arroz colorado y aprovechar campos bajos, consolidando un crecimiento que ya supera las 50.000 ha nuevas a nivel país. [Foto: Ing. Agr. Omar Paredes / Productiva C&M]

La superficie de soja volvió a crecer en la campaña 2025/2026 y alcanzó 3.683.148 hectáreas, unas 50.000 más que en el ciclo anterior, con un fuerte protagonismo de los departamentos del norte y de las zonas tradicionalmente arroceras, según el informe del Instituto de Biotecnología Agrícola (INBIO) analizado por el Ing. Agr. Omar Paredes. El incremento se explica por un efecto rebote en San Pedro, Concepción, Amambay y Canindeyú, donde el productor fue resiliente tras cuatro campañas golpeadas por el clima y volvió a apostar por más área. Solo San Pedro sumó 23.796 ha, Amambay 26.951 ha, Canindeyú 43.230 ha y Concepción, que hasta hace poco no figuraba en el mapa sojero, saltó 60 % hasta 16.744 ha.

La expansión norteña está atada a la rotación entre agricultura y ganadería: lotes de pasturas degradadas o de uso ganadero tradicional hoy pasan a soja porque el cultivo fija nitrógeno, mejora el suelo y aparece como alternativa rentable y sostenible. A eso se suma la oferta de materiales adaptados: variedades más rústicas, con buen comportamiento ante estrés hídrico y en suelos de mediana a baja fertilidad, que permiten llegar a ambientes antes marginales para la oleaginosa. Paredes destacó que San Pedro se consolida pese al clima adverso gracias a esa genética, y que Amambay es vista por expertos como la mejor zona del país para agricultura por su altitud y estabilidad térmica.

“Aquellos productores que dejaron áreas, volvieron a la agricultura, es uno de los argumentos, también muchos están utilizando el área donde hubo tradicionalmente ganadería. San Pedro yo creo que va a ir consolidándose como uno de los departamentos más productivos en el país, a pesar de todas las dificultades que tiene en el clima; también tenemos cada vez más tecnologías adaptadas a esos ambientes, tenemos variedades de soja que tienen muy buen comportamiento frente al estrés hídrico, buen comportamiento en suelo de mediana a baja fertilidad, eso hace que el agricultor pueda optar por materiales de alta performance en ese tipo de ambientes”, remarcó.

El crecimiento también llegó a departamentos con campos bajos y tradición arrocera como Caazapá y Misiones. En Misiones, el área de soja creció unas 11.000 ha. Allí, y en el oeste de Itapúa, los productores arroceros incorporan soja para rotar con el arroz y cortar el ciclo de malezas difíciles como el arroz colorado, usando materiales genéticos que toleran suelos con problemas de drenaje. La misma lógica se replica en Caazapá y en Ñeembucú, que pasó de cero a 3280 ha. Incluso Paraguarí, Guairá y Cordillera, sin mucha cultura sojera, muestran incrementos por la llegada de variedades adaptadas.

Caaguazú sumó más de 10.000 ha con una agricultura de muchas rotaciones, donde el sojero también es maicero y triguero, según explicó Paredes. Canindeyú, con 690.000 ha y un alza superior a 35.000 ha, creció sobre todo en distritos del oeste, limítrofes con San Pedro y Caaguazú. Para Paredes, la región oriental tiene aún mucha área para crecer y la soja, con rotación, tecnología y genética, es la alternativa que empuja esa expansión sostenible tanto en el norte ganadero como en las zonas arroceras.

Según el informe del INBIO, los departamentos con mayor superficie de soja sembrada, fueron: Alto Paraná con 946.011 hectáreas, aunque disminuyó 22.671 hectáreas con relación a la campaña anterior; Itapúa con 726.519, con una disminución de 67.275 hectáreas con relación a la zafra anterior y Caaguazú con 456.509 hectáreas, con un aumento de 8.736 hectáreas con relación al periodo anterior.

En síntesis, la zafra 2025/2026 confirmó un efecto rebote en el norte tras la sequía, con la soja ganando terreno sobre pasturas degradadas gracias a la rotación agrícola-ganadera y a variedades adaptadas al estrés y suelos pobres. En paralelo, departamentos arroceros como Misiones y Caazapá incorporan soja para rotar con el arroz, controlar el arroz colorado y aprovechar campos bajos, consolidando un crecimiento que ya supera las 50.000 ha nuevas a nivel país.

[Foto: Ing. Agr. Omar Paredes / Productiva C&M]

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