En el marco del Confina Paraguay 2026, el analista ganadero Víctor Tonelli advirtió que el mercado mundial está ingresando en un ciclo de escasez estructural que sostendrá precios firmes, y planteó que el foco no debe estar en bajar el valor del ganado, sino en agregar valor al producto final.
Según explicó Tonelli a Productiva, la suba sostenida de precios responde a un fenómeno estructural; una demanda que crece a mayor velocidad que la capacidad de respuesta de la oferta. “El crecimiento de la demanda es mucho más rápido que la oferta. En los últimos años se pudo acompañar, pero a costa de perder stock”, señaló.
Ese proceso llevó a que los principales países productores inicien ciclos de retención para recomponer sus rodeos, lo que anticipa un período prolongado de menor disponibilidad de carne en el mercado global. “Lo que viene por delante no son menos de tres años de menor oferta con una demanda firme o creciente”, afirmó, al tiempo de advertir que este ciclo podría extenderse incluso por más tiempo.
En ese contexto, el analista fue claro al describir cómo se comportará el mercado: la demanda insatisfecha seguirá sosteniendo precios elevados. “Siempre va a haber alguien dispuesto a pagar más por asegurarse el producto”, resumió.
Frente a este escenario, Tonelli puso el foco en uno de los debates más sensibles dentro de la cadena cárnica; la relación entre industria y producción. Según explicó, en contextos de suba del ganado, es frecuente que desde la industria se plantee la necesidad de ajustar precios hacia abajo para recuperar competitividad. Sin embargo, consideró que ese enfoque no es sostenible en un ciclo de escasez. “La solución no es bajarle el precio al productor, es agregar valor al producto final”, enfatizó.
Desde su perspectiva, el desafío estructural pasa por dejar de tratar a la carne como un commodity homogéneo y avanzar hacia esquemas de diferenciación. “No toda la carne es igual, no todos los consumidores buscan lo mismo. El que puede pagar más exige calidad, uniformidad y garantías”, explicó.
En esa línea, remarcó la importancia de desarrollar sistemas de tipificación objetiva por calidad, similares a los que aplican mercados líderes como Estados Unidos y Australia, donde el valor final del producto está directamente asociado a atributos medibles.
Para Tonelli, el contexto actual obliga a un cambio de lógica en toda la cadena cárnica, donde el crecimiento ya no pasará únicamente por volumen, sino por capturar mayor valor por tonelada producida.
En un escenario de oferta restringida a nivel global, insistió en que la competitividad no se construirá presionando sobre el precio de la materia prima, sino mejorando la calidad, la segmentación y la capacidad de responder a mercados más exigentes.
De esta manera, el mercado internacional de la carne se encamina a una etapa donde la escasez relativa será el factor dominante, y donde los países que logren ordenar su sistema productivo con foco en eficiencia y valor agregado tendrán mayores posibilidades de capitalizar el nuevo ciclo.
[Foto: Víctor Tonelli, analista ganadero / Productiva C&M]


