La postura a favor de levantar la vacunación contra la fiebre aftosa en Paraguay por parte del sector porcino, no pasó desapercibida en los últimos días. Tras la publicación de la nota en redes sociales de Productiva, se generó una fuerte reacción, principalmente desde el ámbito ganadero bovino, donde predomina una posición contraria a cualquier cambio en el estatus sanitario actual.
Los comentarios reflejan un marcado desacuerdo con lo mencionado por el presidente de la Asociación de Criadores de Cerdos del Paraguay (ACCP), Hugo Schaffrath, quien había señalado a nuestro medio el impacto económico que podría generar en las exportaciones de carne porcina paraguaya si se levanta la vacunación en el país. Sobre el punto, varios productores señalaron que el potencial beneficio para el rubro porcino no compensaría los riesgos que podría implicar para toda la cadena cárnica.
Entre las reacciones más desarrolladas, Gustavo Ruiz, productor referente de Concepción planteó un análisis directo sobre la relación de impacto entre sectores, afirmando que el perjuicio ante un eventual brote “no le llegaría ni a los talones” al beneficio que podría obtener el rubro porcino. En su comentario también advirtió sobre la estructura del negocio, señalando que “el grueso del cerdo va a estar concentrado en unas pocas empresas, mientras que la ganadería abarca muchísimo más”, poniendo énfasis en la escala y alcance territorial del sistema bovino.
En la misma línea, Teresita Adorno, reconocida ganadera de Canindeyú expresó una postura crítica desde un enfoque más integral del sistema productivo. Si bien reconoció el difícil momento del sector porcino, sostuvo que “no podemos ganar un lado y dejar descubierto el sector bovino a expensas de un brote de aftosa”, remarcando que el debate debe contemplar el impacto global sobre la economía y no solo los beneficios sectoriales. Incluso hizo un llamado a la “unidad productiva”, reflejando la preocupación por una eventual fragmentación dentro de la cadena.
Por su parte, Marito Pereira, rematador del sector, introdujo un tono más crítico dentro del debate, sugiriendo (con cierta ironía) que el impulso por avanzar hacia la suspensión de la vacunación por parte del Senacsa estaría directamente vinculado al potencial incremento en la facturación del sector porcino. En su comentario, planteó que “todavía falta que se avise quiénes asumirían las inversiones necesarias para ampliar la capacidad en frigoríficos y aumentar la producción en los galpones”, dejando entrever que la ecuación completa no solo pasa por el acceso a nuevos destinos, sino también por la capacidad real del país de abastecer esa demanda en volumen y de forma sostenida.
A partir de estas posturas más desarrolladas, el resto de los comentarios reforzó una tendencia similar, con mensajes más directos y contundentes. “Ni a los talones en comparación a lo que perjudicaría en caso de aparición de un brote”, insistió otro usuario, mientras que uno de los aportes más categóricos advirtió que “por abrir unos mercados se van a cerrar 20”, reflejando el temor a eventuales restricciones comerciales.
También surgieron cuestionamientos sobre el trasfondo del planteamiento. “Por fin alguien dice cuál es la verdadera motivación de querer suspender la vacunación”, señaló un comentario, sugiriendo que la discusión responde a intereses sectoriales específicos.
En este escenario de discusión sobre el futuro de la vacunación contra la aftosa en Paraguay ya desde hace tiempo trasciende lo técnico y más que nunca ahora se instala como un tema estratégico, donde convergen intereses productivos, sanitarios y comerciales. Mientras el sector porcino ve una oportunidad de expansión en mercados de alto valor, el sector productivo ganadero (principal motor de las exportaciones cárnicas) se mantiene firme en una posición de cautela, priorizando la estabilidad del sistema actual.
[Foto: Vacunación contra la fiebre aftosa / Archivo / Productiva C&M]


