La ganadería paraguaya enfrenta un desafío crítico, la fuerte reducción del rebaño, que se agudizó en los últimos años debido a la sequía y el bajo precio del ganado. A pesar de los altos valores actuales, la reposición es difícil y la posibilidad de importar vientres de países vecinos es una idea que ya se maneja en el ámbito ganadero. «Necesitamos 400 a 500 mil matrices nuevas para producir terneros», afirmó el ganadero Miguel Doldán, miembro directivo de la Asociación Rural del Paraguay.
El escenario actual de la ganadería presenta desafíos y oportunidades en un contexto de precios altos de la hacienda terminada y una fuerte demanda de reposición. La actividad pecuaria en nuestro país atravesó años difíciles, donde se juntaron dos factores que incidieron fuertemente en la caída del hato ganadero, la sequía y el bajo precio, que obligaron a los productores a desprenderse de vientres, ya sea por falta de alimentos para el ganado o por la necesidad de un flujo de caja para sostener el negocio.
Hoy, el momento ganadero es distinto, los campos se recuperaron y la cotización del ganado alcanzó valores históricos. No obstante, los problemas antes mencionados dejaron un rebaño reducido y una evidente falta de matrices en el rodeo paraguayo, que impide que se pueda aprovechar de una mejor manera esta coyuntura actual, la fuerte demanda de proteína animal en el mercado internacional.
En este contexto, el productor Miguel Doldán, de Cabaña Mocho Pytã y miembro directivo de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), señaló que es un problema que se debe encarar junto con el Gobierno y las entidades financieras sobre la disponibilidad de líneas de crédito para reponer las matrices que se vendieron en un momento complicado para la ganadería nacional.
“Hablamos hace un año y lastimosamente el hato bajó casi 500 mil cabezas en un año. Hoy por hoy, si bien el precio del ternero está en unos precios muy altos, la reposición va a ser muy difícil”, afirmó el ganadero.
Enfatizó que lo importante en este momento ganadero es frenar el sacrificio de matrices y ver la posibilidad, inclusive de importar de países vecinos. “Ya sea de Brasil, de Argentina, de Uruguay, de Bolivia, porque no es solo el hecho de tener dinero hoy en día. Tenés dinero para comprar la vaca, pero quién te va a vender la vaca y a qué precio, si no hay, tenemos que traerla de algún lado”, resaltó.
Agregó que es importante mejorar los índices de productividad, pero que actualmente se necesita de una solución más rápida. “Elevar la tasa de preñez, subir nuestra tasa de destete, pero eso es un procedimiento muy largo. Me animaría a decir que nosotros necesitamos hoy por hoy, por lo menos 400 a 500 mil matrices nuevas, de la raza que sea, para producir terneros”, acotó.
Doldán también señaló que la devaluación del dólar frente a la moneda local tiene su incidencia sobre la actividad pecuaria.
“También tenemos que acordarnos de que el dólar de G. 7500 ahora nos está castigando con G. 6300 y como nosotros hemos tomado ahora ese precio. No podemos manejar esa situación, pero independientemente de eso, yo creo que el ganadero está acostumbrado a trabajar de esta manera”, enfatizó.
Remarcó que el ternero está alcanzando precios históricos de entre G. 26.000 a G. 28.000 el kilo, lo que se traduce en un negocio fantástico para el criador que tiene ganado disponible. Al tiempo de advertir que para el ganadero que se dedica a la terminación el margen es cada vez es más ajustado y que puede comprometer la sostenibilidad de la cadena ganadera.
“El invernador tiene que engordar ese ternero que está pagando G. 28.000 el kilo, cuando tenga que vender, a qué precio va a vender. La ganadería es un negocio largo, complicado, y no solo solucionando un ítem, vos solucionás el problema. Acá hay otros ítems que tenemos que trabajar conjuntamente con el Gobierno, con las entidades financieras, para que el ganadero pueda producir. Estamos exportando, se abren frigoríficos nuevos, pero hay menos vacas”, concluyó.
[Foto: Miguel Doldán / Productiva C&M]


