El picudo, una plaga que puede ser devastadora para el cultivo de algodón, está presente en algunas zonas del Chaco, en especial en los campos asesorados por el ingeniero agrónomo Federico Bohacek. El consultor independiente señaló a Productiva, que la combinación de factores como la falta de heladas, la presencia de plantas voluntarias y la alta población de picudos, hace que este sea un año complejo para el cultivo.
Bohacek contó que debido que la población de picudo es alta, en especial en los campos asesorados por él, colocaron trampas e iniciaron con la aplicación de material similar a lo que se hace en la Argentina. Ya hay algunos daños en los primeros pimpollos y se espera que la situación empeore.
“Salimos de una campaña muy mala del algodón y, por ende, muchos cultivos quedaron en pie, muchas plantas voluntarias, no hubo heladas, lo que hizo que la población del picudo sea bastante elevada. Así que va a ser un año complejo desde el punto de vista de la planta”, señaló.
En cuanto a la estrategia de eliminación del picudo, dijo que básicamente consiste en poner trampas, mucho monitoreo y la calidad de aplicación de productos químicos, debido a que una plaga que se sabe esconder en los pimpollos.
Es fundamental entender que la plaga solo se puede controlar en su etapa adulta, ya que el ciclo de vida del picudo se desarrolla dentro del pimpollo. Por lo tanto, es crucial monitorear constantemente y aplicar productos químicos de manera oportuna para evitar daños mayores
En estos momentos, en los campos afectados, realizan la segunda aplicación y tienen planificada una tercera, “porque la idea es hacer una batería de aplicación”. Desde su detección, se hizo el monitoreo tanto en los lotes de algodón como en los de las plantas voluntarias que quedaron del año pasado.
“Es un problema el control de la planta cuando ya se cosecha, entonces, al no haber un invierno crudo, hacemos monitoreo sobre esos lotes que aún están con cobertura inclusive, además, se están arrancando las plantas voluntarias para reducir la población de la plaga”, acotó al respecto.
Con esta segunda aplicación buscan bajar la población de adultos, que sería la primera generación o que salió del refugio, que ya generó algo de daño y puso huevos. “Entonces, la tercera aplicación se va a definir en base a lo que tengamos de monitoreo”, puntualizó.
Las condiciones climáticas en la última campaña algodonera no solamente afectaron la productividad del cultivo sino también repercutieron en la calidad de la fibra; además, de atrasar la cosecha y la recepción en la industria.
No obstante, se estima que en el mediano y en el largo plazo, el algodón chaqueño va a terminar ocupando espacios con la producción de alta calidad.
[Foto: Pimpollo de algodón con picudo / Archivo / Productiva C&M]


