La reciente firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur abre un nuevo escenario para la avicultura paraguaya, que observa el entendimiento con expectativas positivas, aunque con cautela frente a las exigencias técnicas y comerciales que implica el acceso a uno de los mercados más demandantes del mundo. Nuestro país deberá enfocarse en consolidar un nicho propio, al compartir cuota.
Blanca Ceuppens, presidenta de Granja Avícola La Blanca y de Pechugón, en entrevista con Productiva, destacó que el acuerdo representa una oportunidad de largo plazo para el sector. “Nos genera optimismo, pero con la mirada puesta en las exigencias técnicas que conlleva para nuestra industria. Sabemos que es una oportunidad estratégica”, afirmó.
Ceuppens remarcó que el mercado europeo se caracteriza por altos estándares en materia de bienestar animal, trazabilidad y sostenibilidad, requisitos que, lejos de ser vistos solo como una barrera, podrían convertirse en un valor diferencial para la producción nacional. “Lograr exportar a la Unión Europea funciona como un verdadero sello de calidad. No se trata solo de volumen, sino de posicionar a la avicultura paraguaya en el nivel más alto de competitividad global y facilitar el acceso a otros mercados premium”, subrayó.
Fuerte competencia. Uno de los puntos centrales del acuerdo es la cuota de 180.000 toneladas de carne aviar para el bloque, un volumen que deberá ser negociado entre los países miembros del Mercosur. En ese sentido, Ceuppens señaló que será clave la articulación institucional. “La postura de Senacsa, del gremio AVIPAR y las negociaciones que el Gobierno esté dispuesto a encarar serán determinantes. Todo esto puede generar un cambio radical en la competitividad del sector”, indicó.
La empresaria advirtió que, al tratarse de una cuota compartida con países de gran escala productiva como Brasil, Paraguay deberá enfocarse en consolidar un nicho propio, más que en competir únicamente por volumen. “El desafío no es solo la cantidad, sino cumplir plenamente con los estándares sanitarios, ambientales y de habilitación de plantas que exige la Unión Europea”, explicó.
Barreras, costos y salvaguardias. Ceuppens también remarcó la importancia de conocer en detalle las condiciones relacionadas con la eliminación de barreras arancelarias y paraarancelarias, que históricamente impidieron que el pollo paraguayo compita por precio en las góndolas europeas. “Antes era prácticamente imposible por los costos de protección. Hoy se abre una posibilidad, pero todavía debemos analizar cómo se implementa”, señaló.
Al mismo tiempo, advirtió que el proceso debe manejarse con equilibrio para evitar un aumento excesivo de los costos internos. “Hay que tener cuidado de que las exigencias no terminen encareciendo el producto nacional y afectando la competitividad”, puntualizó.
Finalmente, la titular de Pechugón mencionó que Europa podría aplicar salvaguardias comerciales, una variable que el sector sigue de cerca a través del diálogo con productores europeos. No obstante, destacó que el balance general es positivo. “La visión es que este acuerdo puede ser el incentivo que necesitaba la avicultura paraguaya para profesionalizar aún más toda la cadena productiva”, concluyó.
[Foto: Blanca Ceuppens / Gentileza]


