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“En el Chaco tenemos capacidad para procesar 100 mil hectáreas de algodón”

La industria algodonera cuenta con una capacidad ociosa importante que se traduce en oportunidades para que el cultivo siga avanzando hacia nuevas áreas en la región Occidental. Con las plantas desmotadoras instaladas se puede procesar tranquilamente 100 mil hectáreas de algodón dentro de un periodo razonable para que el productor también esté tranquilo y contento, afirmó en Nación Productiva, David Campos, director de New Cotton. Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, donde se analizó el panorama del cultivo de algodón en el Chaco, el empresario David Campos enfatizó que el rubro todavía tiene mucho por crecer y que el productor debe estar tranquilo, ya que a nivel industrial hay bastante capacidad ociosa, lo que se traduce en oportunidades para seguir avanzando hacia nuevas áreas de algodón. “A nuestro criterio, en el Chaco tenemos una capacidad instalada para procesar tranquilamente unas 100 mil hectáreas de algodón. Hay mucho espacio para crecer”, subrayó. Agregó que esta capacidad se cuenta en las plantas ya instaladas, sin considerar la nueva desmotadora que se ubicaría en la zona de Montanía. “Estamos hablando de que esa capacidad de hectáreas para la industria debería ocupar un procesamiento hasta fines de octubre, mediados de noviembre, que es todavía un periodo razonable para que el productor también esté tranquilo y contento, de cierta forma, liquidando su producción y pudiendo cerrar el ciclo”, expresó. Explicó que a nivel industrial existen costos fijos que cubrir y dentro de ese contexto, como empresa, se debe contar con cultivos propios para poder asegurar un mínimo de provisión de materia prima. En ese sentido, señaló que la empresa incursiona la parte de agrícola desde hace tres años con el cultivando de su propio algodón. “Cada año vamos acumulando experiencia y aumentando área; cada periodo va tomando mayor importancia dentro de nuestra torta de trabajo, lo que producimos internamente”, acotó. Agregó que también trabajan para robustecer la alianza con los productores, inclusive tomando riesgo con algunos de ellos. “Hacemos contratos de riesgo compartido y entramos a resultados con ellos en sus propios campos”, afirmó. Mencionó que, sobre el cultivo de algodón, que es bastante rústico, se realizan trabajos importantes, como ajustes de fechas de siembra, dependiendo de la zona productiva. “En nuestro caso particular, también apostamos a la diversificación, no solamente de rubros, sino en la diversificación de áreas. Trabajamos en zonas distintas, en Aguadulce, hacia el Chaco Central, un poco más hacia el oeste de Mariscal Estigarribia. Entonces, con eso buscamos de cierta forma atomizar también los riesgos”, añadió. Explicó que la diferencia de rendimiento entre plantas depende muchas veces del tipo de algodón que se procesa y el modo de colecta, picker o stripper. “Ese debería ser un factor, después hay otros factores propios particulares de cada fábrica en el esquema de qué tipo de sierra usan, qué tipo de mantenimiento, ya son operaciones mecánicas referentes a la industria en sí”, subrayó.   [Foto: Algodón chaqueño / Archivo / Nación Productiva C&M]

La industria algodonera cuenta con una capacidad ociosa importante que se traduce en oportunidades para que el cultivo siga avanzando hacia nuevas áreas en la región Occidental. Con las plantas desmotadoras instaladas se puede procesar tranquilamente 100 mil hectáreas de algodón dentro de un periodo razonable para que el productor también esté tranquilo y contento, afirmó en Nación Productiva, David Campos, director de New Cotton.

Durante su participación en el agroclásico de la televisión paraguaya, donde se analizó el panorama del cultivo de algodón en el Chaco, el empresario David Campos enfatizó que el rubro todavía tiene mucho por crecer y que el productor debe estar tranquilo, ya que a nivel industrial hay bastante capacidad ociosa, lo que se traduce en oportunidades para seguir avanzando hacia nuevas áreas de algodón. “A nuestro criterio, en el Chaco tenemos una capacidad instalada para procesar tranquilamente unas 100 mil hectáreas de algodón. Hay mucho espacio para crecer”, subrayó.

Agregó que esta capacidad se cuenta en las plantas ya instaladas, sin considerar la nueva desmotadora que se ubicaría en la zona de Montanía.

“Estamos hablando de que esa capacidad de hectáreas para la industria debería ocupar un procesamiento hasta fines de octubre, mediados de noviembre, que es todavía un periodo razonable para que el productor también esté tranquilo y contento, de cierta forma, liquidando su producción y pudiendo cerrar el ciclo”, expresó.

Explicó que a nivel industrial existen costos fijos que cubrir y dentro de ese contexto, como empresa, se debe contar con cultivos propios para poder asegurar un mínimo de provisión de materia prima.

En ese sentido, señaló que la empresa incursiona la parte de agrícola desde hace tres años con el cultivando de su propio algodón. “Cada año vamos acumulando experiencia y aumentando área; cada periodo va tomando mayor importancia dentro de nuestra torta de trabajo, lo que producimos internamente”, acotó.

Agregó que también trabajan para robustecer la alianza con los productores, inclusive tomando riesgo con algunos de ellos. “Hacemos contratos de riesgo compartido y entramos a resultados con ellos en sus propios campos”, afirmó.

Mencionó que, sobre el cultivo de algodón, que es bastante rústico, se realizan trabajos importantes, como ajustes de fechas de siembra, dependiendo de la zona productiva.

“En nuestro caso particular, también apostamos a la diversificación, no solamente de rubros, sino en la diversificación de áreas. Trabajamos en zonas distintas, en Aguadulce, hacia el Chaco Central, un poco más hacia el oeste de Mariscal Estigarribia. Entonces, con eso buscamos de cierta forma atomizar también los riesgos”, añadió.

Explicó que la diferencia de rendimiento entre plantas depende muchas veces del tipo de algodón que se procesa y el modo de colecta, picker o stripper.

“Ese debería ser un factor, después hay otros factores propios particulares de cada fábrica en el esquema de qué tipo de sierra usan, qué tipo de mantenimiento, ya son operaciones mecánicas referentes a la industria en sí”, subrayó.

 

[Foto: Algodón chaqueño / Archivo / Nación Productiva C&M]

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