Luego de un fuerte proceso de liquidación del rodeo registrado en 2025, Brasil comienza a ingresar en una nueva fase del ciclo ganadero. Para 2026, las proyecciones anticipan una menor producción y exportación de carne vacuna del vecino país, impulsadas por la retención de vientres, una caída de la faena y ajustes tanto en el mercado interno como en los principales destinos de exportación, con implicancias relevantes para el equilibrio regional de la oferta.
Según estimaciones de la consultora Agrifatto, Brasil exportaría en 2026 unas 4,85 millones de toneladas equivalente carcasa, lo que representa una caída interanual del 3,8%, unas 190 mil toneladas menos respecto con el volumen récord del año anterior. Este ajuste responde principalmente a la reducción de la faena, que se proyecta en 40,24 millones de cabezas, un descenso del 5,2% frente a 2025, considerando todas las plantas con algún tipo de inspección sanitaria.
Como es habitual en las etapas iniciales de retención, la categoría más afectada es la de los vientres, que presentan menores pesos de carcasa en comparación con los machos. Por este motivo, la contracción de la producción de carne sería algo más moderada que la baja de la faena. De acuerdo con datos citados por Tardáguila Agromercados, la producción total se ubicaría en torno a 10,55 millones de toneladas, un retroceso del 4,2% interanual.
En el plano externo, China seguiría siendo el principal destino, aunque con un ajuste más pronunciado que el promedio. Agrifatto proyecta envíos por 1,99 millones de toneladas, unas 150 mil toneladas menos que en 2025 (-7,2%), debido a las restricciones impuestas por la cuota de importación. Este volumen implicaría que cerca de 300 mil toneladas ingresarían por fuera del cupo, afrontando un arancel del 67%, lo que limitaría la competitividad del producto brasileño.
El mercado interno tampoco escaparía al proceso de ajuste. La consultora estima que el consumo doméstico se reduciría en 270 mil toneladas, hasta 5,75 millones de toneladas equivalente carcasa, lo que llevaría el consumo per cápita a 26,83 kilos por habitante, una caída anual del 4,9%.
[Foto: Carne brasilera / Archivo]


