La mayoría de los embajadores de los 27 países que componen la Unión Europea aprobó este viernes en Bruselas la firma del acuerdo de libre comercio con el Mercosur, uno de los mayores del mundo, que se concretaría la próxima semana en Asunción, Paraguay, y que contiene varias cláusulas introducidas para lograr la aceptación de los agricultores del viejo continente y que a su vez generaron el rechazo del sector productivo paraguayo. La disposición se da tras más de 25 años desde el inicio de las negociaciones y largos meses de disputas por conseguir el respaldo de los principales Estados miembros. El pacto, no obstante, aun cuando sea rubricado, no podrá entrar en vigencia, ya que debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, donde los opositores (entre ellos Francia, Polonia e Irlanda) esperan que la decisión sea revertida.
Los representantes de los 27 países que componen la UE dieron a conocer este viernes la postura de sus gobiernos durante la reunión de la Comisión en Bruselas, donde se alcanzó los votos positivos de al menos 15 de ellos que representen el 65 % de la población total del bloque, como se requiere para la aprobación. Las capitales de la UE tienen hasta las 17:00 de Bruselas (13:00 de Paraguay) para confirmar por escrito sus votaciones, informaron varias agencias internacionales de noticias.
El acuerdo, que estuvo en duda por la oposición de algunos países grandes de la UE, como Francia, Polonia e Italia (en su momento), fue posible gracias a nuevas concesiones al lobby agrícola, que considera la competencia de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay una amenaza para los agricultores europeos porque aumentará la importación de productos más baratos.
El pacto comercial debía firmarse en Brasil el 20 de diciembre de 2025. Sin embargo, no se alcanzó la mayoría necesaria de los Estados miembros de la UE en ese momento, ya que Italia condicionó su aprobación a nuevos apoyos para los agricultores europeos. En principio, el acuerdo será rubricado la próxima semana en Paraguay tanto por la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, como por los socios sudamericanos.
Aun cuando se rubriquen los documentos en Asunción, el tratado no entrará de inmediato en vigor, ya que del lado europeo se necesita también el visto bueno de la Eurocámara, que debe pronunciarse en un plazo de varias semanas, previsiblemente en abril. Allí el resultado no está nada claro, toda vez que unos 150 eurodiputados (de un total de 720) amenazan con recurrir a la justicia para impedir la aplicación del acuerdo.
Los defensores del pacto comercial, como España y Alemania, estiman que este diversificará las oportunidades comerciales para una UE amenazada por la competencia china y la política arancelaria de Estados Unidos. Italia, que en diciembre se sumó a la oposición y consiguió entonces bloquear el consenso, cambió de posición y esta semana destacó los «enormes beneficios» derivados del acuerdo.
Concesiones. Para calmar la ira de agricultores y ganaderos europeos, temerosos del impacto que tendría la reducción de aranceles, la Comisión diseñó una serie de cláusulas y concesiones unilaterales en los últimos meses, que en nuestro país generó el repudio del sector productivo, ya que indicaron que eso no fue lo acordado inicialmente.
Entre las medidas, la Comisión anunció en septiembre una serie de garantías para sus sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, limitando el cupo de productos latinoamericanos exentos de arancel e interviniendo en caso de desestabilización del mercado.
En diciembre, la Comisión anunció además que abrirá una investigación si el precio de un producto del Mercosur es al menos un 8 % inferior al de la misma mercancía en la UE, y si el volumen de importaciones aumenta más de un 8 %.
El ejecutivo europeo se comprometió, igualmente, a legislar sobre los residuos de pesticidas en las importaciones, un aspecto que los agricultores denuncian como indiciario de una “competencia desleal”.
La Comisión anunció esta misma semana la prohibición total de tres sustancias: tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo, sobre todo en cítricos, mangos y papayas.
Francia, donde los agricultores mantienen este viernes su movilización con tractores en las entradas de París, decretó el cese temporal de algunos productos agrícolas tratados con sustancias prohibidas en la Unión Europea, principalmente sudamericanos.
Aguacates, mangos, guayabas, cítricos y papas, entre otros, no podrán entrar en Francia si contienen cinco fungicidas y herbicidas prohibidos en Europa.
La Comisión Europea ha estado negociando desde 1999 este vasto acuerdo con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que prevé crear la mayor zona de libre de comercio del planeta, con más de 700 millones de consumidores, y eliminar aranceles a más del 90 % de su comercio bilateral.


