El exceso de lluvias en la época de siembra en el sur del país ocasionó problemas de damping off y les obligó a los productores a resembrar, algunos llegaron, incluso, a reimplantar hasta el 50 % de su área y en estos casos el punto de equilibrio de la soja ya se ubica en 2700 kg/ha, expresó en Nación Productiva, Miguel Portal, productor de Fram, Itapúa. Agregó que esta situación también atrasó el control de malezas en la posemergencia y otras aplicaciones en el estadio inicial del cultivo.
Durante el agroclásico de los domingos, que tuvo como tema central la “Evaluación de la campaña de soja 2025/26”, el productor destacó que en el sur del país arrancó bien la ventana de siembra en la primera semana de setiembre, pero la segunda ya presentó complicaciones debido al exceso de lluvia, que ocasionó problemas de damping off (ahogamiento de plántulas en la soja, causado, principalmente, por hongos como Pythium, Fusarium y Rhizoctonia, que provoca la pudrición de semillas y el colapso de la planta emergentes) y eso les obligó a los productores a resembrar varias parcelas.
«En mi caso puntual fue 8 % del área total de resiembra, pero a nivel general en la zona se tuvo mucho más que eso, algunas unidades productivas llegaron a 40 o hasta 50 %», acotó.
Portal resaltó que el punto de equilibrio en parcelas que no fueron a resiembra está entre 2200 y 2300 kg por hectárea, mientras que el punto de indiferencia de las áreas que fueron a resiembra está llegando a 2700 kg por hectárea. En el campo alquilado el punto de equilibrio tiene como base 2700 kg por hectárea, pero puede llegar, en algunos casos, hasta 3000 kg/ha.
Remarcó que es un problema que se presentó en esta campaña, ya que en los años anteriores la implantación casi siempre era perfecta. «No teníamos este tipo de problemas, pero esta campaña se complicó en ese sentido», lamentó.
Señaló que está situación ocasionó otros problemas como el atraso para realizar las aplicaciones. «Al tener complicaciones con la siembra por el exceso de lluvia, nos fuimos atrasando con el control de malezas en la posemergencia y muchas otras aplicaciones que ya se tenían que realizar», subrayó.
Comentó que es difícil todavía calificar el cultivo por la diferencia de siembra entre las parcelas. «Tenemos parcelas bien adelantadas que podríamos calificar como buenas y parcelas que quedaron en decisión de dejar o no por el tema de damping, pero se dejaron, y las que ya fueron a resiembra es muy difícil de evaluar por la fecha de siembra y la alta presión de enfermedades que va a tener», manifestó y agregó que el cultivo, en general, tuvo un buen establecimiento, aunque evaluar productividad en este momento es muy difícil.
En cuanto su plan de nutrición, remarcó que, primeramente, se hizo corrección en algunos lotes, luego, la reposición de cloreto y ahora el programa sigue con la nutrición foliar. «Es lo que estamos realizando, entrando en los lotes y realizando aplicaciones de acuerdo con el estadio del cultivo», afirmó.
Recalcó que es difícil poner número en este momento al cultivo, pero sí se lo puede separar en tres estadios. “Tenemos tres estadios totalmente diferentes: el primero tiene buen potencial, el segundo quedó con mala implantación, que fue quedando con la duda, no tiene un alto potencial de rendimiento, y lo último, la resiembra también así porque por la fecha de siembra va a tener presión de enfermedades y el riesgo climático que conlleva tener una siembra tardía”, concluyó.
[Foto: cultivo de soja con rebrote de rastrojo / Archivo / Productiva C&M]