Un servicio mutuo para la sanidad del suelo ejerce la agricultura y la ganadería en superficies de alto valor como las de Alto Paraná. Los varios años de solo agricultura o de ganadería tradicional van compactando el suelo y reduciendo, por ende, su productividad. Sin embargo, la integración agrícola-ganadera permite crear una simbiosis efectiva que le devuelve el equilibrio al terreno y que, finalmente, conlleva a prácticas más productivas en ambas actividades. Esa fue la experiencia recabada en Estancia Ito, ubicada en Yguazú, departamento de Alto Paraná.

 

Víctor Ito, productor agropecuario, comentó que su superficie es un área antigua en donde sus padres arrancaron con la ganadería y parte de horticultura, que suma muchos años sin hacer rotaciones. Por lo tanto, el suelo se encontraba compactado y con la consecuente reducción de su potencial productivo.

 

Por esta razón, su objetivo es reestructurar el suelo por medio de rotaciones agrícolas, así que en aquellos lotes donde anteriormente había pasturas que eran consumidas por el ganado bovino, hoy ya están cubiertos con soja.

 

Indicó que, si bien la compactación del suelo es alta, eso no se observa en aquellas áreas de pasturas bien manejadas. “Tenemos informes de los análisis de suelo y no se nota una compactación excesiva”, señaló.

 

En cuanto a la incorporación de la soja en áreas ganaderas, el productor indicó que en ellas había mucha compactación y deficiencia de nutrientes. A pesar de las dudas por las condiciones que podían presentarse en la campaña, dijo que se realizó una buena preparación en invierno mediante una nivelación y el uso de 2000 kg de calcáreo.

 

En su unidad de producción se optó por la variedad M5947 IRPO y fue sembrada el 20 de octubre de 2023. “Vemos un buen desarrollo y me sorprende; acompañó muchísimo la lluvia”, acotó.

 

Igualmente, hizo énfasis en que las condiciones fueron también favorables para la aparición de plagas y enfermedades. Sin embargo, acotó que debido a que se hicieron manejos preventivos las respuestas fueron las adecuadas.

 

Explicó que el ataque más severo fue causado por las chinches que requirió varias aplicaciones para el mejor control. En la parte de enfermedades, mencionó que la presión de la roya y otras problemáticas fue considerable, pero menor a la generada por plagas.

 

Heno. Así también, precisó que el clima favoreció la productividad del heno, aunque el exceso de agua y la falta de días de sol dificultaron hacer el corte en el tiempo recomendado y comprometieron la calidad. “Apenas pudimos hacer un corte de heno y conseguimos hacer un corte de 38 rollos por hectárea”, añadió.

 

Además de la integración agrícola-ganadera, el productor invirtió en la corrección de suelos y la nutrición vegetal, con la intención de recuperar el potencial productivo de los cultivos de renta. En su caso particular, señaló que el fertilizante utilizado fue el 04-30-10 en envase de 250 kg y en la parte de foliar se utilizó el boro, en tanto que el potasio se destinó para el cargado de grano.

 

Gracias a estas inversiones resaltó que el costo de insumos estimado es menor, mientras que la expectativa de rendimiento se espera que sea mayor.

 

Por otra parte, en las áreas ganaderas de varios años que también poseen cierto nivel de compactación la soja fue la herramienta que ayudó a generar esa dinámica, que permitió la rotación de culturas que beneficia al suelo.

 

En cuanto a la actividad ganadera, explicó que se buscó la tecnificación de este segmento. Precisó que, anteriormente, los ciclos productivos tardaban tres años y medio, pero hoy con la mejoría en la nutrición, genética y otros manejos se llega a un periodo de 18 meses gracias a la integración agrícola-ganadera.

 

En los lotes de cría son seleccionados los bio – tipos de animales ideales para engorde y confinamiento. En cuanto a la recría, resaltó que cuentan con desmamantes F1 o el cruzamiento híbrido para llevar los bovinos a confinamiento con un peso entre 350 y 360 kg.

 

Subrayó, por último, que la idea de la integración agrícola-ganadera es estabilizar la existencia de ambas actividades, considerando los riesgos del clima y del mercado y buscar una rentabilidad equilibrada.

 

[Material publicado en el segmento Agricultura Productiva de la edición Nº 111 de enero de Revista Productiva, página 16]

[Foto icon-camera : Revista Productiva]